ÂżQuiĂ©n eres tĂş?: Bendecido

“Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo” (Efesios 1:3).

Bendecido“Bendecir” significa elogiar, hablar bien de alguien. Sin embargo, cuando Dios nos bendice Él está más que deseando que cosas buenas vengan a nosotros, Él está haciendo que cosas buenas vengan a nosotros. Y cuando nosotros bendecimos a Dios no estamos diciendo cosas buenas para que Él parezca bueno cuando no lo es; más bien estamos reconociendo cuán bueno es Dios realmente.

En este versículo encontramos al apóstol Pablo hablando bien de Dios, reconociendo cuán bueno es Él; un Dios que hizo que una serie de cosas buenas, que tú no tenías, vinieran a ti. El evangelio de la prosperidad distorsiona este versículo de la siguiente manera: “bendice al Dios y Padre del Señor Jesucristo para que te bendiga con toda bendición material”. Pero según este versículo, y el resto de la Biblia, Dios es el que inicia. No bendecimos a Dios para ganarnos Su bendición, bendecimos a Dios porque Él ya nos ha bendecido a pesar de que no lo merecíamos. Él te bendijo con toda bendición espiritual y eterna.

¿Cuáles son las bendiciones con las que Dios te ha bendecido? Pablo las menciona en los siguientes versículos: la elección, la predestinación, el perdón, la herencia y el sello del Espíritu. Consideraremos cada una de esas bendiciones en los siguientes artículos.

Pero desde ya puedes gozarte en que sea cual sea tu situación actual, Dios te ha bendecido con bendiciones que ni se deterioran ni te serán quitadas. Y ya que eres bendecido, bendecir al Dios que te bendijo es la respuesta adecuada a lo que Dios ha hecho –¡bendice a Dios!

¿Quién eres tú? Eres Bendecido.

1ra parte; 2da parte; 3ra parte

¿Quién eres tú?

“¿Quién eres tú?” Esa fue la pregunta que un hombre hizo a mí y a mis compañeros de clase cuando yo estudiaba en la escuela. Todos estábamos listos para responder diciéndole nuestros nombres, pero aquel hombre se adelantó y dijo: “… y no me refiero a sus nombres. ¿Quién eres tú?”. Entonces, aunque no tenía idea alguna del significado de esa pregunta, dije dentro de mí: “¡Qué profunda es esa pregunta!”. Con el pasar del tiempo pensé que eso no era más que una pregunta creada por los psicólogos seculares y, por lo tanto, no era tan importante. Pero no es así. Aunque no de la misma manera en la que lo hacen muchos psicólogos, la Palabra de Dios sí habla de quiénes somos nosotros (i.e. Nuestra identidad) como cristianos y nos enseña cuán importante es esto: lo que yo creo de mí mismo va a determinar la manera en la cual yo respondo tanto a las circunstancias como a aquellos que están a mi alrededor (Romanos 6:1-14; véase también 1 Corintios 5:7, 8).

Cuando preguntamos “¿quién eres tú?” nos estamos refiriendo a tu identidad y cuando nos referimos a tu identidad «no nos referimos a tu nombre, fecha de nacimiento y Número de Seguridad Social. Estamos hablando de cómo te defines a ti mismo –que talentos, cualidades, experiencias, logros, metas, creencias, relaciones y sueños tu sueles decir: “esto es quien yo soy”… La identidad que yo me asigne a mí mismo siempre afectará la manera en la cual te respondo. Por ejemplo, si me digo a mí mismo que soy más inteligente que tú, será difícil para mí escucharte cuando tu me das un consejo. Si me digo a mí mismo que yo merezco tu respeto, velaré parar ver si me estás dando lo que pienso que merezco» (Timothy Lane & Paul D. Tripp. Relationships [Relaciones], pp. 56, 57). Continuar leyendo ¿Quién eres tú?

ÂżQuiĂ©n eres tĂş? [SermĂłn]

Más importante que lo que tú piensas de ti mismo y más importante que lo que otros piensan de ti es lo que Dios dice de ti, cristiano. Alineemos, por lo tanto, nuestros pensamientos con la Palabra de Dios y vivamos de acuerdo a la verdad de que fuimos bendecimos en Cristo al ser elegidos, predestinados, perdonados, al ser hechos herencia y al ser sellados con Su Espíritu.

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