“Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo” (Efesios 1:3).
“Bendecir” significa elogiar, hablar bien de alguien. Sin embargo, cuando Dios nos bendice Él está más que deseando que cosas buenas vengan a nosotros, Él está haciendo que cosas buenas vengan a nosotros. Y cuando nosotros bendecimos a Dios no estamos diciendo cosas buenas para que Él parezca bueno cuando no lo es; más bien estamos reconociendo cuán bueno es Dios realmente.
En este versĂculo encontramos al apĂłstol Pablo hablando bien de Dios, reconociendo cuán bueno es Él; un Dios que hizo que una serie de cosas buenas, que tĂş no tenĂas, vinieran a ti. El evangelio de la prosperidad distorsiona este versĂculo de la siguiente manera: “bendice al Dios y Padre del Señor Jesucristo para que te bendiga con toda bendiciĂłn material”. Pero segĂşn este versĂculo, y el resto de la Biblia, Dios es el que inicia. No bendecimos a Dios para ganarnos Su bendiciĂłn, bendecimos a Dios porque Él ya nos ha bendecido a pesar de que no lo merecĂamos. Él te bendijo con toda bendiciĂłn espiritual y eterna.
ÂżCuáles son las bendiciones con las que Dios te ha bendecido? Pablo las menciona en los siguientes versĂculos: la elecciĂłn, la predestinaciĂłn, el perdĂłn, la herencia y el sello del EspĂritu. Consideraremos cada una de esas bendiciones en los siguientes artĂculos.
Pero desde ya puedes gozarte en que sea cual sea tu situación actual, Dios te ha bendecido con bendiciones que ni se deterioran ni te serán quitadas. Y ya que eres bendecido, bendecir al Dios que te bendijo es la respuesta adecuada a lo que Dios ha hecho –¡bendice a Dios!
¿Quién eres tú? Eres Bendecido.