Alguien dijo: āVivir con los santos en el cielo: Ā”Esa es la gloria!; vivir con los santos en la tierra: Esa es otra historiaā. Indicando asĆ que mientras estemos en esta tierra, con la presencia del pecado todavĆa en nosotros, las relaciones entre cristianos en ocasiones serĆ”n difĆciles. ĀæCuĆ”l ha sido tu reacción cuando las relaciones con otros cristianos se han vuelto difĆciles? ĀæHas divulgado la falta del otro? ĀæHas guardado resentimiento argumentando que se ha pecado contra ti? ĀæLe has hecho āpagarā argumentando que los pecados del otro son muchos? Todo eso, segĆŗn la Palabra de Dios, es causado por una falta de amor hacia nuestros hermanos: āSobre todo, sed fervientes en vuestro amor los unos por los otros, pues el amor cubre multitud de pecadosā (1 Pedro 4:8).
El apóstol (inspirado por Dios) comenzó diciendo āsobre todoā, indicando la gran importancia de lo siguiente: āsed fervientes en vuestro amor los unos por los otrosā. Matthew Henry dijo que esto es un afecto Ā«sincero, fuerte y duraderoĀ», que quiere y busca el beneficio de otra persona. Este amor nos lleva a cubrir no sólo las debilidades de otros, sino tambiĆ©n sus pecados; nos lleva a cubrir no sólo dos o tres pecados, sino multitud de pecados.
Ahora, aquĆ, el cubrir multitud de pecados no significa pasar la mano de consentimiento sobre el que pecó como si nada estuviera pasando. 1 Corintios 13:6 dice acerca del amor: āno se regocija de la injusticia, sino que se alegra con la verdadā. Y en Santiago 5:19 y 20 se dice: āHermanos mĆos, si alguno de entre vosotros se extravĆa de la verdad y alguno le hace volver, sepa que el que hace volver a un pecador del error de su camino salvarĆ” su alma de muerte, y cubrirĆ” multitud de pecadosā. El amor cubre multitud de pecados en el sentido de que estarĆ© inclinado a no divulgar el pecado de mi hermano1, estarĆ© inclinado a perdonar y a activamente no recordar su pecado, para no guardar resentimiento ni hacerle pagar.
ArrepintĆ”monos de nuestro pecado de falta de amor, para el perdón de nuestro pecado. Y pidamos a Dios confiadamente que este amor fluya de Su EspĆritu, abunde en nosotros y se dirija hacia nuestros hermanos. Mientras, consideremos como el amor de Dios, manifestado en Jesucristo, cubrió multitud de nuestros pecados: aunque Dios fue el ofendido y nosotros los ofensores, Ćl envió a Su hijo Jesucristo para reconciliarnos consigo mismo. Por la vida, muerte y resurrección de Jesucristo somos declarados justos, todos nuestros pecados son perdonados āDios ni lleva cuenta de ellos ni nos hace pagar por ellosā y asĆ, sin obstĆ”culos, podamos disfrutar de la comunión con Dios.
āĀ”CuĆ”n bienaventurado es aquel cuya transgresión es perdonada, cuyo pecado es cubierto!ā (Salmos 32:1).
1 Esto no elimina el proceso de disciplina eclesiƔstica hacia aquel que profesa ser cristiano pero no se arrepiente de su pecado.