La resurrección de Jesucristo.

La resurrección de Jesucristo separa al cristianismo de toda religión en el mundo. Para explicarte de manera breve: “Busca en la tumba de los líderes o maestros de otras religiones y encontrarás sus restos. Busca en la tumba de Jesucristo y la encontrarás vacía” –Misael Susaña (¿Qué es el evangelio?).
La resurrección de Jesucristo separa al cristianismo de toda religión en el mundo. Para explicarte de manera breve: “Busca en la tumba de los líderes o maestros de otras religiones y encontrarás sus restos. Busca en la tumba de Jesucristo y la encontrarás vacía” –Misael Susaña (¿Qué es el evangelio?).

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“Cristiano”, cómo surge y por qué.

Hoy en día, muchos profesan con sus bocas ser cristianos, pero sus vidas no son como conviene a un pueblo santo de (separado por) Dios, sus vidas no corresponden con lo que profesan. Al siguiente llamamiento de Jesús: “Sígueme”; ellos responden: “Sí, pero…”. Muchos de ellos son selectivos con respecto a qué creer y obedecer en la Biblia. Eso no es ser cristiano en lo absoluto.

El cristiano verdadero sigue a Jesús y acepta toda la Biblia como la Palabra de Dios digna de ser creída y obedecida. En Juan 6:66 leemos que, por la dura declaración de Jesús, «muchos de sus discípulos se apartaron y ya no andaban con El»; pero no así los verdaderos discípulos, quienes respondieron a Jesús con las siguientes palabras: “Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna. Y nosotros hemos creído y conocido que tú eres el Santo de Dios” (Jn. 6:68, 69).

¿CÓMO SURGIÓ EL TÉRMINO “CRISTIANO”?

El apóstol Pedro lo usó en 1 Pedro 4:16 cuando dijo que «si alguno sufre como cristiano, que no se avergüence». En Hechos 26:28 se relata que el rey Agripa, después de escuchar la predicación de Pablo, dijo: “En poco tiempo me persuadirás a que me haga cristiano”. Pero anteriormente a todo esto, en Hechos 11:26 se relata lo siguiente: “Y se reunieron con la iglesia por todo un año, y enseñaban a las multitudes; y a los discípulos se les llamó cristianos por primera vez en Antioquía”. Ahora, nótese cuán interesante es lo siguiente: “a los discípulos se les llamó cristianos”. Los discípulos no se llamaron “cristianos” a sí mismos, otros los llamaron así.

¿POR QUÉ SE LES LLAMÓ “CRISTIANOS” A LOS DISCÍPULOS?

El significado de “cristiano” nos ayuda a dar respuesta a la pregunta. “Cristiano” significa partidario o seguidor de Cristo. Los discípulos no vestían camisetas que decían: “Yo soy cristiano”; ni usaban brazaletes que decían: “Dios te bendiga”. Pero la mano del Señor estaba con ellos, ellos habían creído en Jesucristo como su único y suficiente salvador y se habían convertido (Hch. 11:21), lo cual significa que ellos habían dado la espalda a sus pecados para ahora servir al Señor. Ellos no eran perfectos, no eran completamente santificados, pero su vida evidenciaba que habían sido salvados, que se habían arrepentido y habían tenido fe. Ellos ahora predicaban el evangelio de Jesucristo. Los discípulos no podían pasar desapercibidos (Hch. 17:6); no porque les gustaba llevar siempre la contraria, sino porque seguían a Cristo. Aunque Cristo ya no estaba con ellos corporalmente, los discípulos seguían el ejemplo de Cristo, guardaban todo lo que Él les había mandado y los demás «reconocían que ellos habían estado con Jesús» (Hch. 4:13).

¿Eres tú un cristiano? ¿Has tú creído y te has convertido al Señor? ¿Refleja tu vida que buscas intencional y constantemente seguir el ejemplo de Cristo? Si las personas a tu alrededor no pueden identificarte como cristiano, a menos que tú se lo digas, entonces algo anda mal contigo.

La resurrección de Jesús.

Desde Getsemaní Jesús «comenzó a entristecerse y a angustiarse» y le dijo a Sus discípulos que Su alma estaba muy afligida, hasta el punto de la muerte (Mt. 26:37, 38). Su agonía fue tal que Su sudor se volvió como gruesas gotas de sangre (Lc. 22:44).

Después que había sido arrestado, lo golpearon (Lc. 22:63, 64), lo azotaron con un látigo –hecho para desgarrar la piel hasta los huesos (Mc. 15:15)–, lo coronaron con espinas (Mc. 15:17), lo golpearon en la cabeza con una caña (Mc. 15:19), lo crucificaron –estuvo sobre la cruz por más de siete horas (Mc. 15:25,33)–, y allí murió (Lc. 23:46). Su muerte fue confirmada por el centurión que estaba delante de Él (Mr. 15:39), por soldados con experiencia en el área (Jn. 19:33) y por un soldado que le traspasó el costado con una lanza (Jn. 19:34).

¡Pero allí no acabo todo, nuestro Señor Jesucristo, después de tres días en una tumba, resucitó! Así se relata en los cuatro evangelios (Mt. 28:1-10; Mc. 16:4-8; Lc. 24:1-12; Jn. 20:1-10) y la historia lo confirma (la tumba está vacía). Todo esto ocurrió conforme a las Escrituras (Sal. 16:8-11), conforme a las palabras del mismo Jesús (Mt. 16:21). Continúa leyendo La resurrección de Jesús.