Muchos cristianos piensan que perdonar es sinĂłnimo de olvidar y, por lo tanto, no se ha perdonado realmente hasta que se olvida completamente la ofensa de la otra persona. Ese pensamiento viene de una malinterpretaciĂłn de versĂculos como IsaĂas 43:25 (“Yo, yo soy el que borro tus transgresiones por amor a mĂ mismo, y no recordarĂ© tus pecados”) y JeremĂas 31:34 (“perdonarĂ© su maldad, y no recordarĂ© más su pecado”).
SĂ, es cierto que en esos versĂculos se conecta el perdĂłn que viene de Dios o el borrar las transgresiones con el no recordar más el pecado. Pero, recordemos que Dios es omnisciente, Él sabe absolutamente todo, nada escapa de Su conocimiento –ni siquiera nuestros pecados (vĂ©anse JeremĂas 31:32; e IsaĂas 43:27)–. Por lo tanto, el tĂ©rmino “olvidar” no se aplica a Dios, aunque esto no minimiza para nada la realidad del perdĂłn que viene de Dios.
LA CORRECTA INTERPRETCIÓN
ÂżCĂłmo interpretar, entonces, cuando se dice que Dios no recordará el pecado? La clave está en (1) entender la diferencia entre “olvidar” y “no recordar”; y (2) notar que Dios no dice que olvidará, sino que no recordará el pecado. Jay Adams nos ayuda aquĂ: “Olvidar es pasivo y algo que nosotros, como seres humanos, no omniscientes, hacemos. “No recordar” es activo; es la promesa mediante la cual una persona (en este caso Dios) decide no recordar las faltas de alguien cometidas contra ella. “No recordar” es simplemente la manera gráfica de decir: “no volverĂ© a mencionar este asunto ni a ti ni a nadie más en el futuro” (From forgiven to forgiving [De perdonado a perdonador], p. 18).
Dicho de otra manera, cuando Dios dice que no recordará nuestro pecado está significando que Él no traerá a Su mente nuestro pecado para nuestro perjuicio, está significando que Él intencionalmente no recordará nuestro pecado para condenarnos.
1ra parte; 2da parte