Biblia abierta

Suficiente para nuestra salvación.

Timoteo sabía las Sagradas Escrituras, porque desde niño había sido expuesto a éstas: “y que desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden dar la sabiduría que lleva a la salvación mediante la fe en Cristo Jesús” (2 Timoteo 3:15). Su madre Eunice y su abuela Loida le enseñaron la Biblia cuando él era pequeño (2 Ti. 1:5). La responsabilidad de enseñar la Biblia a los niños no es principalmente de un colegio cristiano o del maestro de escuela dominical –aunque son importantes–, la responsabilidad de enseñar la Biblia a sus niños es principalmente de sus padres.

¿Qué produjo en la vida de Timoteo esa exposición a la Biblia? Produjo salvación, porque la Biblia nos apunta al Salvador y porque la Biblia es el instrumento del Espíritu Santo para dar salvación. La Biblia es capaz de darnos la sabiduría que nos lleva a la salvación: “las cuales te pueden dar la sabiduría que lleva a la salvación mediante la fe en Cristo Jesús”.

Es la Biblia la que nos dice que el pecado entró al mundo por un hombre, pero también que vendría uno que iba a deshacer las obras del diablo: “Y pondré enemistad entre tú y la mujer, y entre tu simiente y su simiente; él te herirá en la cabeza, y tú lo herirás en el calcañar” (Gén. 3:15). Y así fue. Jesús, el Dios manifestado en carne, vino a este mundo a salvar pecadores: Él vivió en completa obediencia a toda la ley de Dios desde Su primer hasta Su último respiro para que nosotros seamos bendecidos con vida eterna; Él murió en una dolorosa y vergonzosa cruz para que nosotros no tengamos que ser castigados por nuestros pecados, sino perdonados; y Él resucitó después de tres días como confirmación de quien es Él, lo que Él hizo y, en consecuencia, de nuestra salvación.

Es la Biblia la que nos dice que esta salvación no es por nuestras obras, sino por medio de la fe en Jesucristo y Su obra: “He aquí el orgulloso: en él, su alma no es recta, mas el justo por su fe vivirá” (Habacuc 2:4).

Es interesante que “las sagradas Escrituras” hasta ese momento consistía sólo o mayormente en el Antiguo Testamento: ¡el Antiguo Testamento nos pueden hacer sabios para la salvación –no sólo el Nuevo Testamento–! Toda persona salvada en el Antiguo Testamento no fue salvada por sus obras, sino que fue salvada por medio de la fe en Jesucristo. La diferencia entre ellos y nosotros es que mientras ellos miraban con fe a Aquel que vendría, nosotros miramos con fe a Aquel que ya vino.

Concluimos, pues, que la Biblia es suficiente para nuestra salvación. Al final, no son ni los milagros, ni los razonamientos filosóficos, ni la psicología, ni nuestras buenas obras, ni nuestro testimonio lo que trae salvación, sino la Biblia y nada más. Predica y enseña la Palabra.

Publicado por

Misael Susaña

Misael Susaña nació en República Dominicana, fue salvado a la edad de trece años y actualmente es miembro de Iglesia Fundamento Bíblico. Es maestro de Inglés y de Biblia. Estudió Teología Sistemática en la Academia de la Gracia (Reformed Baptist Seminary) y ha participado en varios diplomados. Desde el 2008, ha publicado regularmente artículos bíblicos en su blog (www.gustadaDios.com). Misael, teniendo en mente Salmos 34:8, prefiere describirse a sí mismo como un «Catador de la bondad de Dios y feliz promotor de ésta; para Su gloria y el beneficio [en Él] del creyente».

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