«Nuestro Rey no tan solo da órdenes, también razona con nosotros; porque, en Su amor, El quiere demostrarnos que el pecado es una necedad» (Misael Susaña).
Antes de pecar, Satanás te dice: “puedes pecar hoy y ser perdonado mañana”. Después de pecar, él te dice: “Dios no te va a perdonar”. Pero Dios te dice: “te perdono, no peques más”.
«Las promesas de Dios dan ánimo cuando estamos a punto de desmayar, motivo para orar cuando no queremos orar,
valor cuando dudamos de la bondad de Dios».