Rescatando la practica de la lectura.

¿Cómo estuvo tu vida, en cuanto a la práctica de la lectura, en el año 2012? Tal vez muchos se sorprendan con esa pregunta, porque nunca habían pensado en la lectura como algo de mucha importancia para el cristiano. Pero debemos recordar que para vivir una vida cristiana saludable, la lectura ocupará un papel importante.

ÂżES REALMENTE IMPORTANTE LA LECTURA PARA EL CRISTIANO?

La lectura es importante porque asĂ­ lo demuestra la existencia de la Biblia. Dios nos dejĂł una revelaciĂłn general (la creaciĂłn), por la cual podemos conocer algunas cosas de la persona de Dios; sin embargo, no podemos relacionarnos con Dios adecuadamente solamente con la revelaciĂłn general. Necesitamos que Dios se comunique al hombre de una manera especial; Dios nos ha dejado esa revelaciĂłn especial registrada por escrito en la Biblia. De modo que la lectura [de la Biblia] es importante para conocer a Dios y conocer Su voluntad.

La lectura es importante porque así lo demuestra el ejemplo de Pablo (2 Ti. 4:13). Pablo era un apóstol; recibía revelaciones directas de Dios, tuvo el privilegio de ir al tercer cielo, escribió la mayoría de los libros del Nuevo Testamento. Cuando Pablo escribió a Timoteo, éste (Pablo) estaba ya avanzado en edad, a punto de morir, en la cárcel, solo. Y es en esa situación que Pablo se preocupa en pedir dos cosas que consideraba muy importantes: (1) una capa por causa del tremendo frío en la cárcel y (2) los libros, mayormente los pergaminos. A pesar de la situación en la que Pablo se encontraba, éste entendía que necesitaba leer. Si Pablo necesitaba leer libros, ¡cuánto más nosotros!

La lectura es importante por los dones que Cristo ha dado a Su iglesia (Ef. 4:11,12). Muchas de las enseñanzas de estos [hombres] dones se han dejado en páginas escritas. Cuando nos exponemos a estos hombres –aunque sus enseñanzas deben ser examinadas a la luz de la Palabra de Dios, crecemos hacia la madurez. Todos podemos beneficiarnos de los dones que Cristo ha dado a Su iglesia (1 Co. 3:21). Continuar leyendo Rescatando la practica de la lectura.

Kauflin sobre «¿QuĂ© pasa cuando cantamos?»

La pasión de Dios por el canto es evidente en una lectura superficial de los Salmos (Sal. 96:1, 2; 47:6). En total, la Biblia contienen más de 400 referencias al canto y 50 mandamientos directos a cantar. El libro más largo en la Biblia, los Salmos, es un libro de canciones. Y en el Nuevo Testamento se nos manda no una vez, sino dos veces, a cantar salmos, himnos y canciones espirituales unos a otros cuando nos reunimos (Ef. 5:19; Col. 3:16).

¿Por qué tan a menudo Dios nos dice no sólo que le ensalcemos, sino también que cantemos sus alabanzas cuando nos reunimos? ¿Por qué palabras y música y no sólo palabras? Una razón es que Dios mismo canta (Sof. 3:17). En la víspera de Su crucifixión, Jesús cantó himnos con sus discípulos (Mt. 26:30). Hebreos 2:12 aplica el Salmo 22:22 a Jesús cuando dice: “EN MEDIO DE LA CONGREGACIÓN TE CANTARE HIMNOS”. Y en Efesios 5 nos dice que un efecto de ser “llenos del Espíritu” es: “hablando entre vosotros con salmos, himnos y cantos espirituales, cantando y alabando con vuestro corazón al Señor” (vv. 18, 19).

Algunos cristianos piensan que la música reemplaza la palabra, tanto en su significado como en su efecto. Otros cristianos piensan que la música socava la palabra. Agustín estaba consciente de cómo la música puede distraeros de la palabra e incluso, potencialmente, socavar la palabra. Pero la música y la palabra no están destinadas a estar en conflicto una con otra. Dios las quiere juntas: “¡Aleluya! Porque bueno es cantar alabanzas a nuestro Dios, porque agradable y apropiada es la alabanza” (Sal. 147:1). Él nos dio la música para servir a la palabra.

EL CANTO PUEDE AYUDARNOS A RECORDAR PALABRAS

Nosotros almacenamos cientos, literalmente miles, de canciones en los baĂşles de nuestra memoria, listas para ser consultadas en cualquier momento. Los cientĂ­ficos están descubriendo que nuestras mentes están programadas para reconocer, clasificar y recordar patrones en mĂşsica mejor que patrones en palabras por sĂ­ solas. En Deuteronomio 31, Dios usĂł la mĂşsica para ayudar a Su pueblo a recordar Sus palabras (Dt. 31:21). Continuar leyendo Kauflin sobre «¿QuĂ© pasa cuando cantamos?»

ConfesiĂłn de fe Bautista de 1689.

“Este pequeño tomo no se presenta como una regla autoritativa ni como un código de fe, sino como una ayuda en casos de controversia, una confirmación en la fe y un medio para edificación en justicia. En él los miembros más jóvenes de nuestra iglesia tendrán un conjunto resumido de enseñanzas divinas, y por medio de pruebas bíblicas, estarán preparados para dar razón de la esperanza que hay en ellos. No te avergüences de tu fe; recuerda que es el antiguo evangelio de los mártires, confesores, reformadores y santos. Sobre todo, es la verdad de Dios, contra la que las puertas del infierno no pueden prevalecer. Haz que tu vida adorne tu fe, haz que tu ejemplo adorne tus creencias. Sobre todo, vive en Cristo Jesús, y permanece en él, no creyendo ninguna enseñanza que no haya sido manifiestamente aprobada por él y sea propia del Espíritu Santo. Aférrate a la Palabra de Dios que aquí es explicada para ti”—Charles Haddon Spurgeon (1834-1892).

  1. De las Sagradas Escrituras.
  2. De Dios y de la Santa Trinidad.
  3. Del decreto de Dios.
  4. De la creaciĂłn.
  5. De la divina providencia.
  6. De la CaĂ­da del hombre, del pecado y su castigo.
  7. Del pacto de Dios.
  8. De Cristo el Mediador.
  9. Del libre albedrĂ­o.
  10. Del llamamiento eficaz.
  11. De la justificaciĂłn.
  12. De la adopciĂłn.
  13. De la santificaciĂłn.
  14. De la fe salvadora.
  15. Del arrepentimiento para vida y salvaciĂłn.
  16. De las buenas obras.
  17. De la perseverancia de los santos.
  18. De la seguridad de la gracia y de la salvaciĂłn.
  19. De la ley de Dios.
  20. Del evangelio y del alcance de su gracia.
  21. De la libertad cristiana y de la libertad de conciencia.
  22. De la adoraciĂłn cristiana y del dĂ­a de reposo.
  23. De los juramentos y votos lĂ­citos.
  24. De las autoridades civiles.
  25. Del matrimonio.
  26. De la iglesia.
  27. De la comuniĂłn de los santos.
  28. Del bautismo y la Cena del Señor.
  29. Del bautismo.
  30. De la Cena del Señor.
  31. Del estado del hombre después de la muerte.
  32. Del juicio final.

Publicado por Chapel Library.
© Editorial Peregrino, S.L. Derechos Reservados Cristianismo Histórico, Editorial Peregrino. Prohibida la reproducción de esta traducción de la Confesión de fe de Londres de 1689 para la venta.

Alumbra.

«La exposición de tus palabras alumbra; Hace entender a los simples» (Salmos 119:130; RVR1960).

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