La Gloria de la Cruz – Sovereign Grace Music

LETRA

Cómo es que su perfecto plan
El pecado perdonó
Y al morir la culpa ya
El Cordero llevó
Y siendo soberano Dios
Su grandeza mostrará
Cuando en su trono todo aquel
Se regocijará.

Coro:
Oh la gloria de la cruz
Tu Hijo enviaste a morir
Mi vida pérdida será
Para poder conocer
La gloria
La gloria de la cruz.

Cómo es que ante el pecador
Su justicia reveló
Y al culpable perdonó
Sus manchas ya lavó
Y su justicia demostró
Que ira ya no habrá
Y por su muerte y expiación
Tengo ya redención.

Cómo entender y proclamar
A aquellos que creerán
Tu incomprensible y gran bondad
Que siempre gozarán
Misericordia dada a mí
Sin merecer perdón
Y aún no puedo entender
Lo que hiciste por mí.

Letra y música de Bob Kauflin
© 2000 Sovereign Grace Praise (BMI)

PSC12: El Dios que adoramos.

JEFF PURSWELL: “LA SANTIDAD DE DIOS”.

BOB KAUFLIN: “ADORACIÓN: UNA RESPUESTA APROPIADA ANTE DIOS”.

C. J. MAHANEY: “MI RELACIÓN CON DIOS DESPUÉS DE LA CONFERENCIA”.

Puede ver todas las sesiones de esta conferencia aquí: https://www.youtube.com/playlist?list=PLMvvgc4F6CvX-TNlFltsr5mFUk1QHoyh3

Kauflin sobre “¿Qué pasa cuando cantamos?” [III]

EL CANTO PUEDE AYUDARNOS A USAR PALABRAS PARA DEMOSTRAR Y EXPRESAR NUESTRA UNIDAD

Cantar nos permite pasar largos períodos de tiempo comunicando los mismos pensamientos, la misma pasión y la misma intención. Los científicos han encontrado que cantar colectivamente produce un cambio químico en nuestros cuerpos que contribuye al sentido de unión.

Dios es honrado cuando cantamos solos, cuando una persona musicalmente dotada lleva a cabo un solo, cuando un coro canta o cuando diferentes segmentos de una iglesia cantan uno al otro –tomando turnos. Pero el énfasis predominante de la Escritura son creyentes confesando juntos sus creencias comunes. El libro de Apocalipsis no da la impresión de que Jesús murió por solistas independientes, personas que cantarían por ellas mismas en sus propias nubes o en diferentes secciones de la tierra renovada. El murió para redimir un coro universal. Eso significa que cada voz en la iglesia importa. Somos llamados a cantar con otros, especialmente en el contexto de nuestra iglesia local. La pregunta no es: “¿Tienes buena voz?”; sino: “¿Tienes una canción?”.

Canta canciones que unan a la iglesia en vez de dividirla. Debemos apreciar los diversos géneros musicales y estilos que Dios ha dado a diferentes culturas, grupos étnicos y generaciones. Pero la música en la iglesia nunca fue destinada para ser “algo para cada persona”. Debe haber un estilo musical en común que hable a la mayoría de los individuos en nuestra iglesia y ocasionalmente introducir nuevas canciones y estilos, para que podamos apreciar la gloria de Dios expresada en nuevas maneras de música. Pero lo más importante debe ser el sonido de las propias personas. Dios nos manda en numerosas partes de la Escritura a adorarle con instrumentos (Sal. 33:2, 3; 81:2; 150), cuyo propósito principal es apoyar el canto apasionado, lleno de fe y centrado en el evangelio. Es por eso que siempre animo a los líderes en la iglesia a tomar tiempo para cantar a capela; sea una línea, un verso o una canción completa. El sonido que une a la iglesia debe ser el sonido de las voces, no el de un estilo musical en particular. Cuando las personas se enfocan en ese sonido (el de las voces) y en el hecho de que Jesús lo hizo posible, el estilo se vuelve secundario. Continúa leyendo Kauflin sobre “¿Qué pasa cuando cantamos?” [III]

Kauflin sobre “¿Qué pasa cuando cantamos?” [II]

EL CANTO PUEDE AYUDARNOS A INVOLUCRARNOS EMOCIONALMENTE CON LAS PALABRAS

En cada cultura y edad, la música es un lenguaje de emoción. Ésta expresa, despierta y habla a nuestros sentimientos. La música es capaz de movernos en sutiles y profundas maneras (anticipadas o no esperadas), con o sin palabras. Mientras David tocaba hábilmente su arpa, el espíritu que atormentaba a Saúl era calmado (1 S. 16:23).

¿Por qué la música nos afecta profundamente? Hay varias razones. A veces estamos simplemente respondiendo a principios musicales que han sido culturalmente aprendidos. La experiencia personal con una canción puede afectar su influencia sobre nosotros. Podríamos asignar valor moral a las canciones, conectándolas con aspectos de nuestra cultura que podemos considerar buenos o malos. Llegamos a la conclusión de que cierto ritmo, volumen, progresión de acordes, instrumento o estilo vocal es malo en sí mismo. Pero a menos que esos aspectos estén detallados en la Escritura, debemos ser cuidadosos en asignarles un valor moral. Otro factor en el efecto de la canción sobre nosotros puede ser cómo una canción es ejecutada o dirigida. Si quien la ejecuta o dirige es inexperto, está fuera de tono o fuera de sincronía, la música puede no movernos o movernos de la manera equivocada. Por otro lado, la habilidad puede hacer que una canción suene mejor de lo que es actualmente. Cualesquiera que sean las razones, la música puede juntarse con las palabras y aumentar su impacto emocional en una manera que nosotros no podemos haber percibido con las palabras por sí solas. Eso tiene varias ventajas:

  1. El canto puede ayudarnos a tomar más tiempo para reflexionar en el significado de las palabras. Se pueden estirar las palabras y frases. Se nos permite repetirlas o poner espacio entre palabras.
  2. La música puede amplificar la emoción de las palabras que estamos cantando, sea celebración gozosa (“Mejor que la vida”), temor reverente (“Santo, Santo, Santo”) o arrepentimiento doloroso (“Cabeza ensangrentada”).

Continúa leyendo Kauflin sobre “¿Qué pasa cuando cantamos?” [II]