Mis tuits favoritos [7]

  • “Es algo muy bueno cuidar los viñedos de otros, pero no debemos descuidar nuestro propio crecimiento espiritual y madurez” –Charles Spurgeon, tuiteado por Resurgence.
  • “Las cosas malas obran para nuestro bien. Las cosas buenas no se nos pueden perder. Y las mejores cosas están por venir” –Jonathan Edwards, tuiteado por Timothy Keller.
  • “Sólo porque tú no puedas ver o imaginar una buena razón por la cual Dios permite que algo malo pase no significa que no exista una” –Timothy Keller.
  • “Que el pecado rompa tu corazón, pero no tu esperanza en el evangelio” –Wilcox, tuiteado por Tony Reinke.
  • “La acción de gracias es destronar a un dios y convertirlo en un regalo” (1 Ti. 4:3-5)” –Piper, tuiteado por Tony Reinke.
  • “Me duermo confiado en que seré un creyente mañana en la mañana no debido a mi libre albedrío, sino a la libre gracia de Dios” –John Piper.
  • “Nada de lo que yo sufro se acercará al sufrimiento de Jesús por mí. ¡Ay de mí por quejarme!” –John Piper.
  • “Aquellos que conocen a Dios serán humildes y aquellos que se conocen a sí mismos no podrán ser orgullosos” –John Flavel, tuiteado por Renewal Ministries.
  • “Los cristianos han aprendido que cuando no parece haber otra evidencia del amor de Dios, no se puede escapar de la cruz” –D. A. Carson, tuiteado por Renewal Ministries.
  • “Si fuera posible para mí alterar alguna parte de Su plan, lo único que haría sería arruinarlo” –John Newton, tuiteado por Renewal Ministries.

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Mis tuits favoritos [6]

  • “Solamente hay dos religiones en el mundo: la religión del HAZ y la religión del HECHO” –Mark Dever, tuiteado por Bob Kauflin.
  • “Jesucristo tiene toda la gracia para perdonarnos, todo el poder para cambiarnos y toda la fidelidad para guardarnos hasta el final” –Dai Hankey, tuiteado por Burk Parsons.
  • “La santidad no es algo que se nos llama a hacer para que nos convirtamos en algo, es algo que hacemos debido a lo que ya somos” –Martyn Lloyd-Jones, tuiteado por Burk Parsons.
  • “Predica los “haz” y los “no-hagas” de la Escritura a la sombra del “consumado es” de la cruz” –Matt Chandler, tuiteado por Burk Parsons.
  • “Encomienda tu pasado a la misericordia de Dios, tu presente a Su amor y tu futuro a Su providencia” –Agustín, tuiteado por Burk Parsons.
  • “Cada pecado es un acto de traición cósmica, un intento fútil de destronar a Dios de Su soberana autoridad” –R. C. Sproul, tuiteado por Mark Driscoll.
  • “La cuestión para el hombre es cómo un Dios amante puede enviar a alguien al infierno. La cuestión para la Biblia es cómo un Dios santo puede aceptar a alguien en el cielo” –Matt Smethurst.

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Spurgeon sobre “Aquellos que critican la elección”.

Cita

Hay quienes dicen: “Dios es cruel cuando elige a uno y pasa por alto a otro.” Entonces, yo les preguntaría: ¿Hay alguien el día de hoy que desea ser santo, que desea ser regenerado, que desea abandonar el pecado y caminar en santidad? “Sí, hay,” dice alguien, “Yo quiero.” Entonces Dios te ha elegido a ti. Sin embargo otro dice: “No; yo no quiero ser santo; no quiero dejar mis pasiones ni mis vicios.” ¿Por qué te quejas, entonces, de que Dios no te haya elegido a ti? Pues si hubieras sido elegido, no te gustaría, según lo estás confesando. Si Dios te hubiera elegido hoy a la santidad, tú dices que no te importa. ¿Acaso no estás reconociendo que prefieres la borrachera a la sobriedad, la deshonestidad a la honestidad?

Amas los placeres de este mundo más que la religión; ¿entonces, por qué te quejas que Dios no te haya elegido para la religión? Si amas la religión, Él te ha elegido para la religión. Si la deseas, Él te ha elegido para ella. Si no la deseas, ¿qué derecho tienes de decir que Dios debió haberte dado aquello que no deseas? Suponiendo que tuviera en mi mano algo que tú no valoras, y que yo dijera que se lo voy a dar a tal o cual persona, tú no tendrías ningún derecho de quejarte de que no te lo estoy dando a ti. No podrías ser tan necio de quejarte porque alguien más ha obtenido aquello que a ti no te importa para nada. Sigue leyendo

Spurgeon sobre “El día del juicio”.

Cita

La campana del tiempo ha tañido el último día. Ahora viene el funeral de las almas condenadas. Tu cuerpo se acaba de levantar de la tumba, y te desatas la mortaja encerada, y miras hacia arriba. ¿Qué es lo que veo? ¡Oh!, ¿qué es lo que oigo? Oigo una explosión tremenda y terrible, que sacude los pilares del cielo, y hace que el firmamento se tambalee de espanto; la trompeta, la trompeta, la trompeta del arcángel sacude los últimos límites de la creación. Miras y quedas pasmado. Súbitamente se escucha una voz, y unos dan alaridos, y otros cantan himnos, Él viene, Él viene, Él viene; todo ojo le verá. Allí está; el trono descansa sobre una nube, blanca como el alabastro. Allí está sentado. “Es Él, el Hombre que murió en el Calvario (veo Sus manos traspasadas), pero, ¡ah, cuán cambiado está! No tiene una corona de espinas. Estuvo ante el tribunal de Pilato, pero ahora la tierra entera debe estar ante Su tribunal. Pero ¡escuchen! La trompeta suena otra vez: el Juez abre el libro, hay un silencio en el cielo, un solemne silencio: el universo está quieto. “Junta a mis escogidos y a mis redimidos de los cuatro vientos del cielo.” Rápidamente son juntados. Y como el brillo de un relámpago, el ala de ángel divide a la multitud. Aquí están los justos todos congregados; y, pecador, allá estás tú, a la izquierda, dejado fuera, entregado a soportar la sentencia ardiente de la ira eterna. ¡Escucha! Las arpas del cielo tocan dulces melodías; pero a ti no te traen ningún gozo, mientras los ángeles están repitiendo la bienvenida del Salvador a Sus santos. “Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo.” Ustedes han tenido ese momento de respiro, y ahora Su rostro está acumulando nubes de ira, y el trueno está en Su frente; te mira a ti que le has despreciado, a ti que te burlaste de Su gracia, que despreciaste Su misericordia, a ti que quebrantaste Su día de descanso, a ti que te mofaste de Su cruz, a ti que no aceptaste que reinara sobre ti; y con una voz más fuerte que diez mil truenos, Él clama: “Apartaos de mí, malditos.” Y luego… no, no continuaré. No hablaré de las llamas inextinguibles. No voy a hablar de los padecimientos del cuerpo, ni de las torturas del espíritu. Pero el infierno es terrible; la condenación es aflictiva. ¡Oh, escapa! ¡Escapa! ¡Escapa, para que, allí donde estás, no tengas que aprender tal vez qué significan los horrores de la eternidad, en el golfo de la eterna perdición!

Este artículo es un extracto tomado de: Charles Spurgeon. Un llamado a los inconversos. Traducción de Allan Román.