Respuestas a las tres causales del aborto [III]

Antes de responder a las tres causales del aborto en el artículo anterior, vimos que la vida comienza desde la concepción (o desde el momento en el que el espermatozoide entra en el óvulo y da lugar al desarrollo del embrión). Por lo tanto, abortar es matar a una persona viva e inocente. Y eso es un pecado según la Biblia, aun si en la nación en donde vives el aborto es legal.

En Éxodo 21:22 y 23 encontramos lo siguiente: “Si algunos hombres luchan entre sí y golpean a una mujer encinta, y ella aborta, sin haber otro daño, ciertamente el culpable será multado según lo que el esposo de la mujer demande de él. Pagará según lo que los jueces decidan. Pero si hubiera algún otro daño, entonces pondrás como castigo, vida por vida”. Nótese que aunque el daño a la criatura en el vientre no fue intencional, el culpable debía ser penalizado por su negligencia. Y si aquella persona que accidentalmente causaba un aborto era penalizada, ¡mucho más lo será la persona que intencionalmente causa un aborto!

Ahora, ¿qué podemos decirle a una mujer que ya ha intencionalmente abortado –o a un médico que ha provocado intencionalmente un aborto–? Que si confiesas tu pecado y te arrepientes sinceramente, serás perdonada completamente. Porque aunque tu pecado es grande, el perdón que Dios ofrece en Jesucristo es mucho más grande. Y el rey David fue un ejemplo de eso que acabo de decir.

EL PECADO DE DAVID

La mayoría de las versiones (traducciones) de la Biblia titulan a 2 Samuel 11 como “David y Betsabé”. Eso debido a que en este capítulo se relata el adulterio que David cometió. Ahora, el adulterio de David no es el único pecado que se relata en este capítulo; también se relata como el rey le quitó la vida a una persona inocente.

Cuando se le dijo a David que Betsabé estaba embarazada, él trató de convencer a Urías (esposo de Betsabé) de que fuera a su casa y se acostara con su esposa –David estaba tratando de encubrir su pecado así–. Pero Urías no lo hizo. David, entonces, ordenó que pusieran a Urías al frente de la batalla más reñida para que fuera herido y muriera. Y así sucedió, Urías murió en batalla.

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¿Cómo responder a la crítica negativa?

Charles Spurgeon fue ejemplar no tan solo como predicador (llamado “el príncipe de los predicadores”), sino también como cristiano. Pero al mismo tiempo fue muy criticado a lo largo de su vida: desde que era “el niño predicador de Waterbeach”, pasando por su popularidad en Londres, hasta su muerte en Francia.

Arnold Dallimore, en su biografía de Spurgeon, dijo que la Sra. Spurgeon “reunió todas aquellas declaraciones difamatorias y las pegó en un álbum de recortes, hasta que éste, finalmente, se convirtió en un enorme volumen” (Spurgeon: una nueva biografía, p. 109). Aunque Spurgeon se sentía herido por esas críticas, no solía responder a ellas. Y les aseguraba a sus padres que tales acusaciones eran falsas.

Ahora, no necesitas ser un pastor tan popular como Spurgeon para ser criticado negativamente, ni siquiera tienes que ser pastor. Las críticas o las acusaciones vendrán tarde o temprano si eres seguidor de Jesús. Pero Jesús nos preparó para ellas en Mateo 5.

LOS BIENAVENTURADOS

Allí (Mateo 5) Jesús comenzó “El sermón del monte” hablando acerca de las bienaventuranzas. Y en los versículos 11 y 12, Él dijo lo siguiente: “Bienaventurados seréis cuando os insulten y persigan, y digan todo género de mal contra vosotros falsamente, por causa de mí. Regocijaos y alegraos, porque vuestra recompensa en los cielos es grande, porque así persiguieron a los profetas que fueron antes que vosotros”.

Ser bienaventurado significa ser bendito de Dios, la palabra podría traducirse como afortunado, dichoso o feliz. Algunos estudiosos incluso hablan de que alguien bienaventurado es una persona digna de ser envidiada. Ahora, nótese que a quienes Jesús llama bienaventurados son aquellos de Sus discípulos que son insultados, perseguidos y de quienes dicen todo género de mal. El mundo los llama “tontos”, “intolerantes”, “retrógrados”; pero Dios los llama “afortunados”. Continúa leyendo ¿Cómo responder a la crítica negativa?