2 beneficios de orar la Biblia.

Fui introducido a la idea de orar la Biblia o, más específicamente, a través de la Biblia por el profesor de espiritualidad bíblica Donald Whitney; él es autor de varios libros, entre ellos están: “Orando la Biblia” y “Disciplinas espirituales para la vida Cristiana”. En ese último libro, Whitney explica el proceso de orar la Biblia:

“después de recibir un pasaje de las Escrituras, la meditación nos permite tomar lo que Dios dijo y pensar profundamente en eso, asimilarlo y luego hablar con Dios sobre el pasaje en una oración significativa. Como consecuencia, oramos por lo que hemos encontrado en la Biblia, pero ahora personalizado mediante la meditación” (p. 96).

Orar la Biblia es, por lo tanto, comunicarse con Dios utilizando Su Palabra como punto de partida.

Aunque aprendí sobre orar a través de la Biblia por primera vez con Donald Whitney, él no fue el primero en enseñar o practicar esto. En el siglo XIX, Robert Murray M’Cheyne dijo: “Convierte la Biblia en oración”. Y si vamos más atrás, encontraremos que tanto la iglesia primitiva (Hechos 4:23-26) como Jesús mismo (Mateo 27:46) oraron a través de la Biblia.

Orar la Biblia es muy beneficioso y hoy quiero compartir con ustedes dos de esos beneficios.

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¿Cómo alimentarse?

¿Cuánto tiempo duras desayunando, almorzando y cenando? Lo recomendable es tomar alrededor de 20 minutos para comer cada comida. Ese tiempo ayuda a nuestro cuerpo a hacer una mejor digestión. También, ese es el tiempo que nuestro cerebro necesita para enviar señales de saciedad.

Ahora, si tú eres como la mayoría de las personas –como yo–, no tardas cerca de 20 minutos para desayunar o almorzar, y mucho menos cenar. ¿Cómo puedes durar más tiempo a la hora de comer? ¿O cómo puedes comer más lento? Mi sugerencia: añade más alimento a tu plato.

Pero no me refiero al alimento material, sino al alimento espiritual para tu alma. Y la Biblia se describe a sí misma como ese alimento: “No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios” (Mateo 4:4; véanse también Job 23:12; Sal. 119: 103; Jer. 15:16; 1 Pe. 2:2).

Aquí te dejo algunas preguntas para que –durante la comida– medites en lo que leíste en la Biblia:

Alimentarse