Cómo no aconsejar a quien sufre.

Aconsejar a alguien que sufre no es una tarea fácil, sin embargo, muchos se apresuran a hacerlo como si fuera una tarea fácil. Y tratando de ayudar al que sufre, lo desayudan. Aconsejar a alguien que sufre requiere sabiduría de lo alto; requiere no sólo tener una teología correcta en la cabeza, sino también saber aplicarla correctamente a la persona que sufre.

En ocasiones, lo más sabio que podemos hacer es decir que Dios tiene un buen propósito y, después, acompañar en silencio a la persona que sufre.

La buena noticia es que Dios está dispuesto a darnos de Su sabiduría. Y como parte de eso tenemos en los amigos de Job un ejemplo de cómo no se debe aconsejar a quien sufre.

NO OLVIDES EL JUICIO FINAL

Elifaz le hizo a Job las siguientes preguntas: “Recuerda ahora, ¿quién siendo inocente ha perecido jamás? ¿O dónde han sido destruidos los rectos? Por lo que yo he visto, los que aran iniquidad y los que siembran aflicción, eso siegan” (4:8, 9). Básicamente, él le dijo a Job que Dios recompensa a los justos y castiga a los impíos.

¿Es eso cierto? ¡Claro que sí! Pero no siempre vemos eso en el aquí y el ahora. Es en el juicio final de Dios en donde todos los justos serán recompensados y todos los impíos serán castigados. Ten eso en cuenta al momento de aconsejar. Continúa leyendo Cómo no aconsejar a quien sufre.

Tripp sobre “Aclarando la responsabilidad”.

Una de las preguntas más importantes en la vida es: “¿Quién es responsable de qué?”. Al tratar con esta cuestión en el ministerio, usted encontrará tres clases de personas.

El primer grupo está formado por personas que son irresponsables. Ellas fallan en reconocer y asumir las responsabilidades que Dios les ha dado. A continuación, se encontrará con aquellos que son demasiado responsables. Estas personas asumen la responsabilidad de cosas que Dios no les ha asignado o preparado para hacer. La tercera clase de personas son, probablemente, la mayor de las tres. Estas personas están genuinamente confundidas acerca de qué tareas Dios les ha dado y qué cosas se les pueden confiar a Él. Éstas algunas veces son mini-mesías, que tratan de hacer cosas que sólo Dios puede hacer. En otras ocasiones le piden a Dios que se haga cargo de responsabilidades que Él claramente les ha encargado. Los tres grupos tienen que comprender sus responsabilidades con el fin de aplicar el cambio de manera significativa a sus vidas diarias. Continúa leyendo Tripp sobre “Aclarando la responsabilidad”.