Tu empleo es un campo misionero.

Chico caminando

Una vez apliquĆ© para trabajar en una organización cristiana que trabajaba en comunidades pobres, supliendo sus necesidades fĆ­sicas y predicando el evangelio de Jesucristo. No fui contratado debido a que en ese entonces no tenĆ­a algo que se necesitaba para la posición a la cual aplicaba. Unos cuantos aƱos despuĆ©s, me topĆ© con el director de la organización, quien me preguntó si estaba trabajando. Yo le respondĆ­ que sĆ­, que era maestro en una escuela. La siguiente cosa que Ć©l me dijo me dejó marcado. Esto fue lo que Ć©l me dijo: ā€œĀ”QuĆ© buen campo misionero!ā€.

Esa respuesta me marcó porque generalmente vemos a África o a Asia como campos misioneros, pero muy pocas veces vemos nuestros empleos como campos misioneros. ¿SerÔ que Dios espera que seamos testigos de Jesucristo en todo lugar excepto en nuestros empleos?

QUƉ NO QUIERO DECIR

Antes de continuar quiero dejar claro dos cosas:

Primero, estoy consciente de que no todos los empleos presentan las mismas oportunidades para testificar de Jesucristo. Yo soy un maestro en una escuela que ha dado a conocer su creencia en Dios pĆŗblicamente. Y en este paĆ­s no estĆ” prohibido compartir tu fe pĆŗblicamente. Este artĆ­culo no quiere decir que todos tienen esa misma libertad. Continuar leyendo Tu empleo es un campo misionero.

Ministerio a travĆ©s de tu trabajo.

ĀæQuĆ© imagen viene a tu mente cuando te encuentras con el tĆ©rmino ā€œministerioā€? Si eres como la mayorĆ­a de las personas, la primera imagen que vendrĆ” a tu mente serĆ” la de un hombre, con camisa manga larga y corbata, predicando la Palabra de Dios desde un pĆŗlpito. Muchos piensan erradamente que pastorear es ā€œelā€ [Ćŗnico] ministerio. Otros saben que el uso correcto de los dones del EspĆ­ritu dentro de las cuatro paredes donde se reĆŗne la iglesia es tambiĆ©n ministerio. Lo cual es cierto. Pero no es menos cierto que ministrar va mĆ”s allĆ”, es mĆ”s amplio. Ministerio no es mĆ”s que servir y, por lo tanto, un ministro no es mĆ”s que un servidor.

En Colosenses 3:22-24 el apóstol Pablo (inspirado por Dios) dijo lo siguiente:

ā€œSiervos, obedeced en todo a vuestros amos en la tierra, no para ser vistos, como los que quieren agradar a los hombres, sino con sinceridad de corazón, temiendo al SeƱor. Y todo lo que hagĆ”is, hacedlo de corazón, como para el SeƱor y no para los hombres, sabiendo que del SeƱor recibirĆ©is la recompensa de la herencia. Es a Cristo el SeƱor a quien servĆ­sā€.

He escogido ese pasaje bĆ­blico no tan sólo porque el principio allĆ­ se aplica a los empleados hoy, sino tambiĆ©n por dos razones mĆ”s. En primer lugar, porque a los siervos a los cuales se dirigen esas palabras eran esclavos. Sin embargo, y aquĆ­ viene la segunda razón, se dice de ellos: ā€œEs a Cristo el SeƱor a quien servĆ­sā€; y tambiĆ©n: ā€œdel SeƱor recibirĆ©is la recompensa de la herenciaā€. Aunque ser un esclavo era la condición mĆ”s baja, no habĆ­a privilegio mĆ”s alto que servir al SeƱor y ser recompensado por Ɖl. Continuar leyendo Ministerio a travĆ©s de tu trabajo.