
Una vez apliquĆ© para trabajar en una organización cristiana que trabajaba en comunidades pobres, supliendo sus necesidades fĆsicas y predicando el evangelio de Jesucristo. No fui contratado debido a que en ese entonces no tenĆa algo que se necesitaba para la posición a la cual aplicaba. Unos cuantos aƱos despuĆ©s, me topĆ© con el director de la organización, quien me preguntó si estaba trabajando. Yo le respondĆ que sĆ, que era maestro en una escuela. La siguiente cosa que Ć©l me dijo me dejó marcado. Esto fue lo que Ć©l me dijo: āĀ”QuĆ© buen campo misionero!ā.
Esa respuesta me marcó porque generalmente vemos a Ćfrica o a Asia como campos misioneros, pero muy pocas veces vemos nuestros empleos como campos misioneros. ĀæSerĆ” que Dios espera que seamos testigos de Jesucristo en todo lugar excepto en nuestros empleos?
QUĆ NO QUIERO DECIR
Antes de continuar quiero dejar claro dos cosas:
Primero, estoy consciente de que no todos los empleos presentan las mismas oportunidades para testificar de Jesucristo. Yo soy un maestro en una escuela que ha dado a conocer su creencia en Dios pĆŗblicamente. Y en este paĆs no estĆ” prohibido compartir tu fe pĆŗblicamente. Este artĆculo no quiere decir que todos tienen esa misma libertad. Continuar leyendo Tu empleo es un campo misionero.