El tĂ©rmino “amĂ©n” viene del hebreo amen. Este tĂ©rmino, con respecto a Dios, es traducido como «fiel»: “Reconoce, pues, que el SEĂ‘OR tu Dios es Dios, el Dios fiel, que guarda su pacto y su misericordia hasta mil generaciones con aquellos que le aman y guardan sus mandamientos” (Dt. 7:9); tambiĂ©n en IsaĂas 49:7 y 65:16. Y ya que Dios es fiel, toda palabra que procede de El tambiĂ©n lo es: “La ley de Jehová es perfecta, que convierte el alma; el testimonio de Jehová es fiel, que hace sabio al sencillo” (Sal. 19:7, RVR1960; vĂ©ase tambiĂ©n IsaĂas 55:3). En el Nuevo Testamento, JesĂşs usa frecuentemente amen, traducido como ‘de cierto’ (Mt. 16:21; Mc. 9:1; Jn. 1:51) o ‘en verdad’ –que es el caso en Lucas 9:27. TambiĂ©n amen es relacionado con JesĂşs (2 Corintios 1:20) y a Él mismo se le llama «el AmĂ©n» (Ap. 3:14). AsĂ que, «amĂ©n» [con respecto a Dios] hace referencia a la fidelidad y veracidad de Su persona y Su Palabra.
El pueblo de Israel utilizĂł amen como asentimiento y aceptaciĂłn, ya sea, a un juramento, a un anuncio o a una profecĂa –con consecuencias positivas o negativas (1 R. 1:36; Neh. 5:13; Jer. 11:5). TambiĂ©n se utilizĂł al final de las alabanzas rendidas a Dios (1 Cr. 16:36; Sal. 41:13; 106:48). En el Nuevo Testamento, la iglesia primitiva tambiĂ©n utilizĂł el tĂ©rmino al final de las oraciones y de las alabanzas rendidas a Dios (1 Corintios 14:16; Efesios 3:21), tal como se hace en el cielo segĂşn Apocalipsis 5:14. Teniendo en mente Apocalipsis 22:20, que dice: “El que testifica de estas cosas dice: SĂ, vengo pronto. AmĂ©n. Ven, Señor JesĂşs”; “amĂ©n” significa «asĂ sea», expresando asĂ un anhelo o fuerte deseo de que se haga tal como Dios ha dicho.