Cielo – Dios = Tragedia.

Hace ya varios Sábados que un grupo de jóvenes y yo hemos estado estudiando el libro No desperdicie su vida, escrito por John Piper. En el día de ayer estudiábamos la primera parte del capítulo 3, allí hay un párrafo que llamó mi atención y me hizo reflexionar –lo citaré para que lo consideres detenidamente:

“Quizá no estemos seguros acerca de querer que nuestra vida se destaque. Quizá no nos importe mucho si logramos distinguirnos por algo grandioso. Solo queremos que la gente nos quiera. Nos sentimos satisfechos si a las personas les gusta estar con nosotros. O si tenemos un buen empleo, una buena esposa, o esposo, buenos hijos y un lindo automóvil, largos fines de semana, unos pocos buenos amigos, una buena jubilación, una muerte rápida y sin sufrimiento y nada de infierno. Si pudiéramos tener todo eso (aun sin Dios), nos sentiríamos satisfechos. Esta es una tragedia en potencia. Una vida desperdiciada” (p. 43).

Preguntaba, durante el estudio, tanto a mí mismo como a los demás: ¿Es eso cierto? ¿Pienso yo que estaría satisfecho si pudiera tener todo eso, pero sin Dios? Si agregáramos el dinero a la descripción, eso sería para muchos como “un cielo sin Dios”. ¿Escogería yo “un cielo sin Dios”? Esas son preguntas que también tú, amigo lector, deberías hacerte a ti mismo. Continúa leyendo Cielo – Dios = Tragedia.

Piper sobre “Cómo evitar caer en la insensatez de los gálatas”.

Uso un acrónimo: ROCAA. Inicio mi día con éste y lo sigo cuando debo esforzarme para hacer lo correcto. El objetivo de esta manera de pensar y sentir es que se convierta de tal manera en parte de mí que enfoque todo en la vida de esta manera.

R”- Reconozco que aparte de Cristo nada puedo hacer de valor eterno (Juan 15:5). Reconozco con Pablo en Romanos 7:18: “en mí, es decir, en mi carne, no habita nada bueno”. Reconozco que el viejo “yo”, el cual amaba negar ese hecho, fue crucificado con Cristo.

O”- Oro con Pablo en 1 Tesalonicenses 3:12 que Cristo me haga abundar en amor. Oro que la gracia reine en mi vida por medio de la justicia (Romanos 5:21). Oro que Dios produzca en mi la obediencia que El demanda (Hebreos 13:21; 2 Tesalonicenses 1:11).

C”- Confío. Esta es la clave, porque Gálatas 3:5 dice: “Aquel, pues, que os suministra el Espíritu y hace milagros entre vosotros, ¿lo hace por las obras de la ley o por el oír con fe?”. En otras palabras, la obra continua del Espíritu que nos capacita para amar como debemos sucede sólo al confiar en las promesas de Dios (Gálatas 5:6). Así que, por fe, hecho mano de una promesa como Isaías 41:10: “No temas, porque yo estoy contigo; no te desalientes, porque yo soy tu Dios. Te fortaleceré, ciertamente te ayudaré, sí, te sostendré con la diestra de mi justicia”. Confío en que mientras actúo, no seré yo, sino el poder de Cristo en mi y yo sólo me aferro a él en fe.

A”- Actúo en obediencia a la Palabra de Dios. Pero, ¡oh, qué gran diferencia ahora entre tal acción y lo que Pablo llama las obras de la ley!. El reconocimiento de que yo soy impotente, la oración por capacitación divina, el confiar que el mismo Cristo es mi ayuda y mi fuerza –todo esto transforman la acción para que sea un fruto del Espíritu, no una obra de la carne.

A”- Agradezco a Dios, cuando la acción está hecha y el día ha acabado, por cualquier bien que pudo haber venido a mi vida (Colosenses 1:3-5). Le agradezco por conquistar, al menos en cierta medida, mi egoísmo y orgullo. Le doy la gloria (1 Pedro 4:11).

ROCAA: R– Reconoce tu inhabilidad para hacer el bien por ti mismo. O– Ora por capacitación divina. C– Confía en las promesas de Dios de ayuda, fuerza y guía. A– Actúa en obediencia a la palabra de Dios. A– Agradece a Dios por cualquier bien que reciba. Si piensas que esto es muy poco de ti y demasiado de Dios, entonces te insto a contrastar tu testimonio con el de Pablo, quien dijo en 1 Corintios 15:10: “he trabajado mucho más que todos ellos, aunque no yo, sino la gracia de Dios en mí”; y en Romanos 15:18: “no me atreveré a hablar de nada sino de lo que Cristo ha hecho por medio de mí”. Así que, volvemos al punto principal de Gálatas 3:1-5 declarado en 5:5 (de Gálatas). Por medio del Espíritu (no de la carne), por fe (no por obras), tenemos la esperanza de justicia. Sólo cuando eso es verdad podemos decir: “estando convencido precisamente de esto: que el que comenzó en vosotros la buena obra, [Él y sólo Él] la perfeccionará hasta el día de Cristo Jesús” (Filipenses 1:6).

Este artículo es un extracto tomado de: John Piper. Can You Begin by the Spirit and Be Completed by the Flesh? [¿Puedes comenzar por el Espíritu y terminar por la carne?]. Traducción de Misael Susaña. Usado con permiso de DesiringGod.org

Piper sobre “No desperdicies tu cáncer”.

  1. Desperdiciarás tu cáncer si no crees que fue diseñado por Dios con un propósito para ti.
  2. Desperdiciarás tu cáncer si lo percibes como una condena y no como un regalo.
  3. Desperdiciarás tu cáncer si buscas alivio en tus probabilidades en vez de buscarlo en Dios.
  4. Desperdiciarás tu cáncer si te niegas a pensar en la muerte.
  5. Desperdiciarás tu cáncer si “luchas” contra él, sólo para estar vivo y no para anhelar más a Cristo.
  6. Desperdiciarás tu cáncer si dedicas más tiempo leyendo acerca de tu enfermedad y menos tiempo leyendo acerca de Dios.
  7. Desperdiciarás tu cáncer si dejas que te conduzca a la soledad en vez de profundizar en tus relaciones.
  8. Desperdiciarás tu cáncer si te entristeces como quienes no tienen esperanza.
  9. Desperdiciarás tu cáncer si continúas pecando igual que antes.
  10. Desperdiciarás tu cáncer si no lo usas como un medio para testificar la verdad y la gloria de Dios.

Este bosquejo fue tomado de: John Piper. No desperdicies tu cancer.

PSC10: De regreso a la cruz.

LA EXPERIENCIA DE LA CRUZ Y LA GLORIA DE DIOS (I)

LA EXPERIENCIA DE LA CRUZ Y LA GLORIA DE DIOS (II)

LA EXPERIENCIA DE LA CRUZ Y LA GLORIA DE DIOS (III)

Puede ver todas las sesiones de esta conferencia aquí: https://www.youtube.com/playlist?list=PLMvvgc4F6CvX1VgFlIp2yRQgoFKtfzKjV