Predicando el evangelio a ti mismo.

Predicador: Paul David Tripp.
Pasaje bíblico: Salmo 42.

Antes de ir a nuestro pasaje, quiero darte dos principios:

  1. Nadie es más influyente en tu vida que tú mismo, porque nadie te habla más de lo que tú lo haces. Tú siempre estás hablándote (predicándote) acerca de Dios, acerca de la vida, acerca de ti, acerca de otros y las cosas que te dices son muy importantes.
  2. Los seres humanos, hechos a la imagen de Dios, no viven la vida basados en los hechos de sus experiencias, sino en la interpretación de esos hechos (buscan hallarle sentido). Por eso es que puedes poner a dos seres humanos en la misma situación y ellos tendrán respuestas diferentes.

Hay tres cosas en el Salmo 42 que nos hablan de la experiencia del salmista:

  1. Está experimentando emociones poderosas, dificultades dentro de sí: “Mis lágrimas han sido mi alimento” (v. 3).
  2. Está haciendo preguntas profundas: “¿Por qué me has olvidado?” (v. 9).
  3. Está bajo ataque (su fe está bajo ataque): “¿Dónde está tu Dios?” (v. 10).

En momentos de emociones poderosas, de preguntas profundas y de pruebas; tú te predicarás, a ti mismo, alguna clase de evangelio. Yo te pregunto: cuando estás experimentando lo inesperado, cuando estás sufriendo, cuando Dios no parece cerca; ¿Te predicas el falso evangelio de la soledad (nadie está a tu lado ni puede entender, estás solo)? ¿Te predicas el falso evangelio de la pobreza (no tienes los recursos para enfrentar las pruebas)? ¿Te predicas el falso evangelio de la incapacidad (no tienes la fortaleza necesaria para enfrentar la situación)?… ¿Qué clase de evangelio te predicas?

Voy a enfocarme en el versículo 5: “¿Por qué te abates, alma mía, y por qué te turbas dentro de mí? Espera en Dios, pues he de alabarle otra vez por la salvación de su presencia”. El salmista inicia la conversación consigo mismo preguntando: “¿por qué un creyente en el Señor todopoderoso entraría en pánico?”. La razón por la cual entramos en pánico es porque ponemos nuestra esperanza en cosas que no pueden salvar, cosas que siempre nos fallarán (como en tu cónyuge, tus hijos, tu trabajo, tus posesiones). Los seres humanos fueron creados para vivir no por instintos, sino por esperanza. La esperanza siempre es un objeto y una expectación: yo estoy esperando por algo y deposito mi esperanza en algo. Sólo hay dos lugares donde buscar esperanza: puedes buscarla horizontalmente (situación, ubicación, cosas materiales, otras personas creadas) o puedes buscarla verticalmente. Continúa leyendo Predicando el evangelio a ti mismo.

Mis tuits favoritos.

Aquí están algunos tuits que he marcado como favoritos desde mi cuenta de Twitter, @MisaelSusana:

  • “No sabía que Dios era todo lo que necesitaba hasta que Él fue todo lo que tuve” –Bernardo Fuentes.
  • “Traemos tan poca gloria a Cristo porque buscamos demasiado la nuestra” –Octavius Winslow, tuiteado por Bob Kauflin.
  • “Humildad es algo que otros ven [en ti] cuando tú no puedes” –Burk Parsons.
  • “A veces, ‘Yo no sé’ es la mejor y más bíblicamente precisa respuesta que podemos dar” –Burk Parsons.
  • “Dos errores mortales: Una búsqueda de conocer la teología como si ésta fuera un fin en sí misma y la búsqueda del conocimiento de Dios aparte de estudiar teología” –Burk Parsons.
  • “Después de cada fracaso, pide perdón, levántate y vuelve a intentarlo” –C. S. Lewis.
  • “Mide tus riquezas no por las cosas que tienes, sino por aquellas cosas por las cuales no aceptarías dinero alguno” –Elaine Moscoso.
  • “En tu presencia hay plenitud de gozo; en tu diestra, deleites para siempre (Sal. 16:11). Tú no puedes mejorar plenitud y para siempre” –John Piper.
  • “Todos los actos de Dios son hechos en perfecta sabiduría, para Su propia gloria y luego para el mayor bien del mayor número, por el tiempo más largo” –A. W. Tozer, tuiteado por Louie Giglio.