OFRECIDO PARA LLEVAR LOS PECADOS
El autor de Hebreos que, inspirado por Dios, dijo que Dios juzgará a los inmorales y a los adĂşlteros, tambiĂ©n describiĂł a Jesucristo como Sustituto y Salvador de pecadores: “asĂ tambiĂ©n Cristo, habiendo sido ofrecido una vez para llevar los pecados de muchos, aparecerá por segunda vez, sin relaciĂłn con el pecado, para salvaciĂłn de los que ansiosamente le esperan” (Heb. 9:28). Jesucristo pagĂł en la cruz y sufriĂł la ira de Dios no por Sus pecados –pues Él nunca pecĂł (Heb. 4:15), sino por los pecados de otros muchos. Entre los cuales hay quienes fueron inmorales y quienes fueron adĂşlteros. Por Su vida, muerte y resurrecciĂłn los pecadores –que se arrepienten y tienen fe– son salvados, todos sus pecados son perdonados, son declarados justos y tienen la seguridad de que algĂşn dĂa serán santificados completamente. Solamente por la obra de Jesucristo un pecador puede salir airoso en el juicio de Dios.
Amigo, Dios, en Su paciencia, te ha dado tiempo para que te arrepientas; no rehĂşses arrepentirte de tus pecados. Más bien, arrepiĂ©ntete de tus pecados (inclusive inmoralidad y adulterio), confĂa sĂłlo en el Señor Jesucristo como suficiente Salvador y Él te salvará.
EL GOBERNADOR BUENO
Dios no sĂłlo es el Creador que tiene derecho a gobernar sobre Sus criaturas, sino que tambiĂ©n Él es bueno. Dios nos manda que «sea el matrimonio honroso en todos, y el lecho matrimonial sin mancilla», sabiendo que esto es bueno, beneficioso, para nosotros. Hemos, pues, de obedecer con gozo Sus mandamientos. Dios, en Proverbios 5:3-6, nos hace saber lo siguiente: “Porque los labios de la extraña destilan miel, y su lengua es más suave que el aceite; pero al final es amarga como el ajenjo, aguda como espada de dos filos. Sus pies descienden a la muerte, sus pasos sĂłlo logran el Seol. No considera la senda de la vida; sus senderos son inestables, y no lo sabe”; y agrega en los versĂculos 22,23: “De sus propias iniquidades será presa el impĂo, y en los lazos de su pecado quedará atrapado. Morirá por falta de instrucciĂłn, y por su mucha necedad perecerá”. Pero Dios nos asegura, en JeremĂas 29:11: “Porque yo sĂ© los planes que tengo para vosotros” –declara el SEĂ‘OR– “planes de bienestar y no de calamidad, para daros un futuro y una esperanza”.
1ra parte; 2da parte