”Corran! ”Corran! ”Corran!

ā€œHuid de la fornicaciónā€ (1 Corintios 6:18).

Fornicación significa todo tipo de inmoralidad sexual como la pornografía y la masturbación, las relaciones sexuales fuera del matrimonio y las relaciones sexuales con otra persona que no es tu cónyuge.

Ahora, nótese que Dios no nos llama a probar cuĆ”n valiente somos al enfrentarnos (en el sentido de buscar para ā€œvencerā€) a la inmoralidad sexual, sino que Ɖl nos llama a huir. Ā«HuirĀ» transmite la idea de correr con todas las fuerzas en dirección opuesta a aquello que es perjudicial para nosotros (Pr. 5:11). Una ilustración de eso es aquella escena entre JosĆ© y la esposa de Potifar: ā€œentonces ella lo asió de la ropa, diciendo: Ā”AcuĆ©state conmigo! Mas Ć©l le dejó su ropa en la mano, y salió huyendo afueraā€ (Gn. 39:12). Otra cosa interesante de ā€œhuirā€ es que aquel que estĆ” huyendo no pregunta: ā€œĀæCuĆ”nto puedo acercarme a la inmoralidad sexual sin pecar?ā€; sino que evita la inmoralidad sexual a toda costa, se aleja mĆ”s y mĆ”s de Ć©sta y se acercarĆ” mĆ”s y mĆ”s a la santidad.

Ese es el mandamiento de nuestro SeƱor al cual nosotros hemos de obedecer diligentemente. Y el contexto inmediato nos da dos razones suficientemente poderosas para obedecer: en primer lugar, hemos sido comprados por Dios, le pertenecemos a Ɖl y, por lo tanto, debemos glorificarle (v. 20); en segundo lugar, nosotros somos los Ćŗnicos beneficiados cuando obedecemos este mandamiento, ya que Ā«el fornicario peca contra su propio cuerpoĀ» (v. 18).

La inmoralidad, un asunto serio.

La fornicación o inmoralidad sexual1 no es un asunto trivial, es serio2. La Palabra de Dios nos advierte con respecto a este pecado; advierte no sólo a los no creyentes, sino tambiĆ©n a los que profesan serlo. Jesucristo, hablando acerca de la inmoralidad sexual, dijo: ā€œY si tu ojo derecho te es ocasión de pecar, arrĆ”ncalo y Ć©chalo de ti; porque te es mejor que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea arrojado al infierno. Y si tu mano derecha te es ocasión de pecar, córtala y Ć©chala de ti; porque te es mejor que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo vaya al infiernoā€ (Mt. 5:29, 30). Sea que interpretes estas palabras como literales o no, es claro que Jesucristo nos llama a tomar este pecado en serio.

El apóstol Pablo (inspirado por Dios) dijo: ā€œĀæO no sabĆ©is que los injustos no heredarĆ”n el reino de Dios? No os dejĆ©is engaƱar: ni los inmorales, ni los idólatras, ni los adĆŗlteros, ni los afeminados, ni los homosexuales, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los difamadores, ni los estafadores heredarĆ”n el reino de Diosā€ (1 Co. 6:9, 10). DespuĆ©s de la pregunta retórica (ā€œĀæO no sabĆ©is que los injustos no heredarĆ”n el reino de Dios?ā€), nótese cuĆ”n bueno es Dios al advertirnos para que no seamos engaƱados en un asunto tan importante como Ć©ste (ā€œNo os dejĆ©is engaƱarā€). Nótese tambiĆ©n que los primeros en la lista de aquellos que no heredarĆ”n el reino de Dios son Ā«los inmoralesĀ».

El mismo apóstol vuelve a repetir esto en GĆ”latas 5:19-21: ā€œAhora bien, las obras de la carne son evidentes, las cuales son: inmoralidad, impureza, sensualidad, idolatrĆ­a, hechicerĆ­a, enemistades, pleitos, celos, enojos, rivalidades, disensiones, sectarismos, envidias, borracheras, orgĆ­as y cosas semejantes, contra las cuales os advierto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarĆ”n el reino de Diosā€. En Efesios 5:5, 6 se dice algo similar: ā€œPorque con certeza sabĆ©is esto: que ningĆŗn inmoral, impuro, o avaro, que es idólatra, tiene herencia en el reino de Cristo y de Dios. Que nadie os engaƱe con palabras vanas, pues por causa de estas cosas la ira de Dios viene sobre los hijos de desobedienciaā€ –nótese aquĆ­ que el apóstol dijo ā€œcon certeza sabĆ©is estoā€ y vuelve a repetir ā€œque nadie os engaƱeā€ā€“. Aun en los dos Ćŗltimos capĆ­tulos de la Biblia leemos lo siguiente: ā€œy jamĆ”s entrarĆ” en [la ciudad santa] nada inmundo, ni el que practica abominación y mentira, sino sólo aquellos cuyos nombres estĆ”n escritos en el libro de la vida del Cordero… Afuera estĆ”n los perros, los hechiceros, los inmorales, los asesinos, los idólatras y todo el que ama y practica la mentiraā€ (Ap. 21:27; 22:15).

Estos pasajes que hemos considerado son muy claros, no hay que saber griego antiguo para darnos cuenta de que: los inmorales no heredarĆ”n el reino de Dios; en el cielo no habrĆ” ningĆŗn inmoral. Punto. Ahora te pregunto: ĀæHas sido tĆŗ engaƱado con respecto a este asunto? ĀæVez a la inmoralidad sexual como algo ā€œno tan serioā€? ĀæTomas tĆŗ a la ligera este pecado?


1 Inmoralidad sexual incluye: masturbación, homosexualidad, relaciones sexuales fuera del matrimonio, adulterio, etc. Y ésta no es meramente un asunto de acciones, sino también del corazón.

2 Aunque en este artículo concentraremos nuestra atención en la inmoralidad, también la mentira, la cobardía y los demÔs pecados son serios.

1ra parte; 2da parte

Matrimonio, relaciones y juicio por inmoralidad [II]

OFRECIDO PARA LLEVAR LOS PECADOS

El autor de Hebreos que, inspirado por Dios, dijo que Dios juzgarĆ” a los inmorales y a los adĆŗlteros, tambiĆ©n describió a Jesucristo como Sustituto y Salvador de pecadores: ā€œasĆ­ tambiĆ©n Cristo, habiendo sido ofrecido una vez para llevar los pecados de muchos, aparecerĆ” por segunda vez, sin relación con el pecado, para salvación de los que ansiosamente le esperanā€ (Heb. 9:28). Jesucristo pagó en la cruz y sufrió la ira de Dios no por Sus pecados –pues Ɖl nunca pecó (Heb. 4:15), sino por los pecados de otros muchos. Entre los cuales hay quienes fueron inmorales y quienes fueron adĆŗlteros. Por Su vida, muerte y resurrección los pecadores –que se arrepienten y tienen fe– son salvados, todos sus pecados son perdonados, son declarados justos y tienen la seguridad de que algĆŗn dĆ­a serĆ”n santificados completamente. Solamente por la obra de Jesucristo un pecador puede salir airoso en el juicio de Dios.

Amigo, Dios, en Su paciencia, te ha dado tiempo para que te arrepientas; no rehĆŗses arrepentirte de tus pecados. MĆ”s bien, arrepiĆ©ntete de tus pecados (inclusive inmoralidad y adulterio), confĆ­a sólo en el SeƱor Jesucristo como suficiente Salvador y Ɖl te salvarĆ”.

EL GOBERNADOR BUENO

Dios no sólo es el Creador que tiene derecho a gobernar sobre Sus criaturas, sino que tambiĆ©n Ɖl es bueno. Dios nos manda que Ā«sea el matrimonio honroso en todos, y el lecho matrimonial sin mancillaĀ», sabiendo que esto es bueno, beneficioso, para nosotros. Hemos, pues, de obedecer con gozo Sus mandamientos. Dios, en Proverbios 5:3-6, nos hace saber lo siguiente: ā€œPorque los labios de la extraƱa destilan miel, y su lengua es mĆ”s suave que el aceite; pero al final es amarga como el ajenjo, aguda como espada de dos filos. Sus pies descienden a la muerte, sus pasos sólo logran el Seol. No considera la senda de la vida; sus senderos son inestables, y no lo sabeā€; y agrega en los versĆ­culos 22,23: ā€œDe sus propias iniquidades serĆ” presa el impĆ­o, y en los lazos de su pecado quedarĆ” atrapado. MorirĆ” por falta de instrucción, y por su mucha necedad perecerĆ”ā€. Pero Dios nos asegura, en JeremĆ­as 29:11: ā€œPorque yo sĆ© los planes que tengo para vosotrosā€ –declara el SEƑOR– ā€œplanes de bienestar y no de calamidad, para daros un futuro y una esperanzaā€.

1ra parte; 2da parte

Matrimonio, relaciones y juicio por inmoralidad.

Hoy en dĆ­a, muchos ven el matrimonio como si fuera Ā«el demonioĀ» y las relaciones sexuales como algo normal, y hasta se promueve, que se puede practicar con cualquier persona atractiva que te pase por delante. Esto es totalmente contrario a Dios y Ɖl, no sólo como el Creador que tiene derecho a gobernar sobre Sus criaturas, sino tambiĆ©n como Juez justo de todo el universo, no puede quedarse de brazos cruzados (indiferente) ante esta rebelión. Hebreos 13:4 dice: ā€œSea el matrimonio honroso en todos, y el lecho matrimonial sin mancilla, porque a los inmorales y a los adĆŗlteros los juzgarĆ” Diosā€.

Lo primero que nos dice el versículo es que «sea el matrimonio honroso en todos». Es decir, que el matrimonio sea tenido en alta estima, que no sea menospreciado. He aquí dos razones por las cuales el matrimonio debe ser honroso para todos nosotros:

  1. El matrimonio fue instituido por Dios mismo. En el principio, viendo Dios que no era bueno que el hombre estuviera solo, Ɖl le hizo ayuda idónea. Y en GĆ©nesis 2:24 dice: ā€œPor tanto el hombre dejarĆ” a su padre y a su madre y se unirĆ” a su mujer, y serĆ”n una sola carneā€.
  2. El matrimonio es una representación de Jesucristo y Su iglesia. En Efesios 5:24,25 dice: ā€œPero asĆ­ como la iglesia estĆ” sujeta a Cristo, tambiĆ©n las mujeres deben estarlo a sus maridos en todo. Maridos, amad a vuestras mujeres, asĆ­ como Cristo amó a la iglesia y se dio a sĆ­ mismo por ellaā€; y en el versĆ­culo 32 el apóstol dijo: ā€œGrande es este misterio, pero hablo con referencia a Cristo y a la iglesiaā€.

Continuar leyendo Matrimonio, relaciones y juicio por inmoralidad.