Jesucristo es.

Basándonos en Colosenses 1, he aquí todo lo que Jesucristo es:

  • El Mesías (v. 2).
  • El Hijo de Dios (v. 3).
  • Objeto de nuestra fe (v. 4).
  • El Señor a quien servimos (v. 7).
  • Merecedor de nuestro amor y obediencia (v. 10).
  • Nuestro Rey (v. 13).
  • Redentor (v. 14a).
  • Perdonador de todos nuestros pecados (v. 14b).
  • La imagen del Dios invisible (v. 15a).
  • El primogénito de (tiene preeminencia sobre) toda la creación, es el principio (vv. 15b,18).
  • Creador de todo aquello que existe y fue creado (v. 16).
  • El propósito para el cual todo existe (v. 16).
  • Eterno, antes de todas las cosas (v. 17a).
  • Sustentador de toda la creación (v. 17b).
  • La cabeza de la iglesia (v. 18).
  • Dios mismo, en quien habita toda la plenitud de la deidad (v. 19; cf. 2:9).
  • Reconciliador y Pacificador (v. 20).
  • Quien nos preserva y nos santificará por completo (v. 22).
  • Esperanza de gloria (v. 27).
  • El centro de la predicación, centro del evangelio (v. 28).
  • Poderoso (v. 29).

IDOP

IDOP son las siglas en inglés para El Día Internacional de Oración por la Iglesia Perseguida (The International Day of Prayer for the Persecuted Church). En ese día –como su nombre lo dice– se ora principalmente a favor de aquellos cristianos alrededor del mundo que están siendo perseguidos por causa de su fe y también se ora por la conversión de aquellos que los persiguen. Este próximo Domingo 11 de Noviembre será El Día Internacional de Oración por la Iglesia Perseguida y quiero animarles a unirse a los cientos de cristianos de diferentes países que orarán por sus hermanos en la fe que están siendo perseguidos. He aquí algunos artículos relacionados con la iglesia perseguida que les invito a leer:

También les dejo a continuación una animación de la canción «All I Have is Christ» (en inglés):

Oración respondida con cruces.

Yo pedí al Señor el crecer
en fe, amor y en toda gracia,
más de Su salvación conocer,
buscar Su rostro con insistencia.

Fue Él quien así me enseñó a orar;
y Él, en quien confió, respondió la oración;
pero la respuesta fue de manera tal
que casi me llevó a la desesperación.

Esperaba que, en una hora a mi favor,
mi petición inmediatamente respondiera,
y que por el poder obligante de Su amor
venciera mis pecados y descanso me diera.

Pero, en vez de esto, me hizo sentir
los males ocultos de mi corazón,
dejó a los feroces poderes del infierno
asaltar mi alma en toda dirección.

Sí, más aún, con Su propia mano parecía
intentar agravar mi aflicción,
crucificó todos los proyectos que tenía,
abatió mi mente, me puso en humillación.

Señor, ¿por qué? grité temblando yo;
¿perseguirás a este gusano hasta la muerte?
Esta es la manera, el Señor respondió,
en la que respondo la oración por gracia y fe.

Estas pruebas internas ahora las empleo
para librarte del egoísmo y del orgullo,
y romper tus esquemas de gozo terrenal,
para que en mí puedas buscar tu todo.

Por John Newton. Prayer Answered by Crosses. Traducción de Misael Susaña.

Cielo – Dios = Tragedia.

Hace ya varios Sábados que un grupo de jóvenes y yo hemos estado estudiando el libro No desperdicie su vida, escrito por John Piper. En el día de ayer estudiábamos la primera parte del capítulo 3, allí hay un párrafo que llamó mi atención y me hizo reflexionar –lo citaré para que lo consideres detenidamente:

“Quizá no estemos seguros acerca de querer que nuestra vida se destaque. Quizá no nos importe mucho si logramos distinguirnos por algo grandioso. Solo queremos que la gente nos quiera. Nos sentimos satisfechos si a las personas les gusta estar con nosotros. O si tenemos un buen empleo, una buena esposa, o esposo, buenos hijos y un lindo automóvil, largos fines de semana, unos pocos buenos amigos, una buena jubilación, una muerte rápida y sin sufrimiento y nada de infierno. Si pudiéramos tener todo eso (aun sin Dios), nos sentiríamos satisfechos. Esta es una tragedia en potencia. Una vida desperdiciada” (p. 43).

Preguntaba, durante el estudio, tanto a mí mismo como a los demás: ¿Es eso cierto? ¿Pienso yo que estaría satisfecho si pudiera tener todo eso, pero sin Dios? Si agregáramos el dinero a la descripción, eso sería para muchos como «un cielo sin Dios». ¿Escogería yo «un cielo sin Dios»? Esas son preguntas que también tú, amigo lector, deberías hacerte a ti mismo. Continuar leyendo Cielo – Dios = Tragedia.