Un joven que le gusta cantar himnos [II]

Veamos algunos de los himnos antiguos que me han ayudado a alabar a Dios como Él quiere y merece ser alabado. Éstos tienen una buena teología en sus letras, que es el fundamento para ese espíritu o emoción que Dios espera que esté presente en la alabanza.

Cabeza ensangrentada, por Bernardo Claraval. Este himno presenta a Jesucristo como nuestro sustituto, quien sufriĂł el castigo a pesar de que fuimos nosotros que pecamos (Is. 53:4, 5):

“Pues oprimida tu alma fue por el pecador;
La transgresiĂłn fue mĂ­a, mas tuyo fue el dolor;
Hoy vengo contristado, merezco tu dolor,
Concédeme tu gracia; ¡oh! Dame tu favor”.

Tal como soy, por Charlotte Elliott. Este himno nos muestra cĂłmo luce aquella persona que responde al llamamiento de Dios (Jn. 6:37):

“Tal como soy de pecador,
Sin más confianza que tu amor,
Ya que me llamas, acudĂ­;
Cordero de Dios, heme aquí”.

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Un joven que le gusta cantar himnos.

Himnario

CrecĂ­ en una iglesia donde la mayorĂ­a de las alabanzas que se cantaban eran himnos antiguos. Y las veces que me ha tocado dirigir la adoraciĂłn, siempre trato de cantar canciones contemporáneas e himnos antiguos (obviamente de alabanza a Dios). No hago eso porque estĂ© obligado a seguir la tradiciĂłn o porque tema ser sacado de la iglesia. Más bien, lo hago porque realmente me gusta cantar himnos antiguos –y sĂ­, todavĂ­a estoy muy lejos de los 50–. Continuar leyendo Un joven que le gusta cantar himnos.

PSC12: El Dios que adoramos.

JEFF PURSWELL: “LA SANTIDAD DE DIOS”.

BOB KAUFLIN: “ADORACIÓN: UNA RESPUESTA APROPIADA ANTE DIOS”.

C. J. MAHANEY: “MI RELACIÓN CON DIOS DESPUÉS DE LA CONFERENCIA”.

Puede ver todas las sesiones de esta conferencia aquĂ­: https://www.youtube.com/playlist?list=PLMvvgc4F6CvX-TNlFltsr5mFUk1QHoyh3

Inteligencia, emociĂłn y adoraciĂłn.

El término «adoración» indica postrarnos, con reverencia y sumisión, ante nuestro Señor. Aunque «adoración» abarca toda nuestra manera de vivir, en este artículo voy a concentrarme en la alabanza como adoración.

A lo largo de todo el libro de los Salmos encontramos, una y otra vez, llamados imperativos para adorar, alabar y exaltar a Dios. El Salmo 9:11 dice: «Cantad alabanzas al SEÑOR, que mora en Sion; proclamad entre los pueblos sus proezas«; Salmo 30:4: «Cantad alabanzas al SEÑOR, vosotros sus santos, y alabad su santo nombre«; Salmo 33:2: «Dad gracias al SEÑOR con la lira; cantadle alabanzas con el arpa de diez cuerdas«.

INTELIGENCIA

Dios no sĂłlo nos llama a alabarle, sino que tambiĂ©n nos dice cĂłmo Él debe ser alabado. En el Salmos 47:6,7 leemos lo siguiente: “Cantad a Dios, cantad; cantad a nuestro Rey, cantad; porque Dios es el Rey de toda la tierra; cantad con inteligencia” (RVR1960). El tĂ©rmino hebreo que la Reina Valera traduce como «inteligencia» es «masquil». Este mismo tĂ©rmino se traduce como «entender» en el Salmo 14:2 y como «pensar» en el Salmo 41:1. Aunque el significado de «masquil» es incierto, sĂ­ sabemos que Ă©ste tĂ©rmino implica que aquel que canta debe hacerlo con inteligencia o entendimiento. John Wesley dijo acerca del Salmo 47:7 que esto es un llamado a cantar a Dios «no formalmente y sin cuidado, sino seriamente, considerando la grandeza de este Rey a quien alabamos y la razĂłn por la cual le alabamos». AsĂ­ que, la alabanza a Dios no es meramente leer las letras de un cántico mientras seguimos un determinado ritmo; sino tambiĂ©n considerar profundamente, meditar, en quien es Dios. ÂżDĂłnde Dios ha revelado quiĂ©n es Él? En Su Palabra y, de una manera palpable, en la persona de Jesucristo (Jn. 1:18). Es por eso, que los himnos y cánticos que entonamos a Dios deben estar saturados de Su Palabra y centrados en Jesucristo. Continuar leyendo Inteligencia, emociĂłn y adoraciĂłn.