¿Qué hacer después de las elecciones?

Para el tiempo que estoy escribiendo esto ya se han computado más del 80% de los votos emitidos en las elecciones presidenciales y congresuales de la República Dominicana, la cual se celebró el día de ayer (5 de julio del 2020). Y aunque las Junta Central Electoral esperará hasta computar el 100% de los votos para anunciar oficialmente a los ganadores, ya todos sabemos quiénes son por lo que vemos en los resultados preliminares.

Independientemente de cuál sea el partido de tu preferencia y de quiénes hayan sido los candidatos por los cuales votaste, la Palabra de Dios nos llama a actuar de cierta manera después de las elecciones. Y en este artículo vamos a ver cuatro cosas que debemos hacer después de las elecciones.

1. ORAR POR NUESTROS GOBERNANTES

El apóstol Pablo (inspirado por Dios) dice en 1 Timoteo 2:1 lo siguiente: “Exhorto, pues, ante todo que se hagan rogativas, oraciones, peticiones y acciones de gracias por todos los hombres”. Cuando aquí dice “todos los hombres” se refiere a todos los hombres (varón y hembra) sin distinción.

Debemos orar no tan solo por la nación que es gobernada, sino también por aquellos que gobiernan la nación: “por los reyes y por todos los que están en autoridad” (v. 2a). Es tanto un pecado como una tontería decir: “yo no voy a orar por mis gobernantes, porque ellos no son del partido que yo apoyo”; o decir: “no voy a orar por los que están gobernando para que les vaya mal”. No debemos desear que a los que nos gobiernan les vaya mal porque las decisiones que ellos tomen van a afectar positiva o negativamente a la nación –incluyéndonos a ti y a mí–.

Por eso dice que el oramos por nuestros gobernantes con el siguiente propósito: “para que podamos vivir una vida tranquila y sosegada con toda piedad y dignidad” (v. 2b). Por el contexto, específicamente el versículo 4, sabemos que una de las cosas que no debemos dejar de pedir a Dios es la salvación de aquellos que nos gobiernan. Dios quiere que todos los hombres sean salvos –incluso los políticos–. Continúa leyendo ¿Qué hacer después de las elecciones?

Mi oración por el día de las elecciones.

Soberano Señor de toda la creación,
te alabo, porque sólo Tú eres Dios, no hay otro.
Mientras nuestra nación se acerca
a las próximas elecciones presidenciales y congresuales,
te pido que perdones nuestros pecados
y que en esa abundante misericordia que Tú te deleitas en tener,
no nos pagues conforme a nuestras iniquidades.
He visto, hasta aquí, Tu gracia común en nuestra nación
y es mi ruego que esa gracia no mengüe, sino que aumente.
Que Tú nos dirijas a todos,
empezando por los que profesamos ser parte de tu pueblo,
a votar no motivados por un fanatismo ciego
o por tradiciones sin tomar en cuenta lo que promueven los candidatos.
Sino que, una vez examinadas las propuestas de los candidatos,
nos des sabiduría para votar bien.
Oh Dios, para tu propia gloria y por amor a tu pueblo,
deléitate en concedernos autoridades que gobiernen
con justicia para todos y con rectitud de acuerdo a tu Palabra.
Que Tú muevas sus corazones hacia lo que has revelado como “bueno”
y que les concedas corrección en todo lo que Tú llamas “malo”.
E independientemente de cuál sea el resultado de las elecciones
te damos gracias,
porque nuestro Salvador Jesucristo es Rey,
Él reina en sabiduría, en bondad y en poder,
y Su reino avanza hasta Su consumación
de manera imparable. En Su nombre, amen.

Sal y luz al momento de votar.

Imaginen conmigo a un hombre, quien trabaja como policía de tránsito, viajando junto a su esposa en su carro. Ellos llegan a una intersección en donde el semáforo está apagado y el tránsito es un caos. Pasa un minuto, pasan dos, cuatro, ocho y el carro no avanza. Entonces la mujer de este hombre le dice: “¡eres un policía de tránsito, haz algo!”. Él debe hacer algo al respecto no para aparentar que es un policía de tránsito ni para ser considerado a ocupar ese puesto. Él debe hacer algo porque ya es un policía de tránsito.

Algo similar encontramos en ese famoso pasaje de Mateo 5:13-16 en el cual Jesús le dice a Sus discípulos que ellos son la sal de la tierra y la luz del mundo:

“Vosotros sois la sal de la tierra; pero si la sal se ha vuelto insípida, ¿con qué se hará salada otra vez? Ya para nada sirve, sino para ser echada fuera y pisoteada por los hombres. Vosotros sois la luz del mundo. Una ciudad situada sobre un monte no se puede ocultar; ni se enciende una lámpara y se pone debajo de un almud, sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en la casa. Así brille vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas acciones y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos”.

Nótese que Jesús no dijo que los cristianos deben [llegar a] ser la sal de la tierra y la luz del mundo –Él dijo que los cristianos son la sal de la tierra y la luz del mundo–. Y Jesús espera que actuemos conforme a lo que ya somos, por eso dijo “así brille vuestra luz delante de los hombres”.

Cuando se llama a los cristianos a ser sal y luz, se está llamando a vivir como corresponde a lo que son por la gracia de Dios y el Espíritu Santo que mora en ellos. Y cuando una vida se caracteriza por todo lo opuesto a lo que significa ser sal y luz, eso es evidencia de que tal persona no es cristiana en verdad. Continúa leyendo Sal y luz al momento de votar.