Soberano Señor de toda la creación,
te alabo, porque sĂłlo TĂş eres Dios, no hay otro.
Mientras nuestra naciĂłn se acerca
a las prĂłximas elecciones presidenciales y congresuales,
te pido que perdones nuestros pecados
y que en esa abundante misericordia que TĂş te deleitas en tener,
no nos pagues conforme a nuestras iniquidades.
He visto, hasta aquĂ, Tu gracia comĂşn en nuestra naciĂłn
y es mi ruego que esa gracia no mengĂĽe, sino que aumente.
Que TĂş nos dirijas a todos,
empezando por los que profesamos ser parte de tu pueblo,
a votar no motivados por un fanatismo ciego
o por tradiciones sin tomar en cuenta lo que promueven los candidatos.
Sino que, una vez examinadas las propuestas de los candidatos,
nos des sabidurĂa para votar bien.
Oh Dios, para tu propia gloria y por amor a tu pueblo,
deléitate en concedernos autoridades que gobiernen
con justicia para todos y con rectitud de acuerdo a tu Palabra.
Que Tú muevas sus corazones hacia lo que has revelado como “bueno”
y que les concedas corrección en todo lo que Tú llamas “malo”.
E independientemente de cuál sea el resultado de las elecciones
te damos gracias,
porque nuestro Salvador Jesucristo es Rey,
Él reina en sabidurĂa, en bondad y en poder,
y Su reino avanza hasta Su consumaciĂłn
de manera imparable. En Su nombre, amen.
Etiqueta: Jesucristo
Sal y luz al momento de votar.
Imaginen conmigo a un hombre, quien trabaja como policĂa de tránsito, viajando junto a su esposa en su carro. Ellos llegan a una intersecciĂłn en donde el semáforo está apagado y el tránsito es un caos. Pasa un minuto, pasan dos, cuatro, ocho y el carro no avanza. Entonces la mujer de este hombre le dice: “¡eres un policĂa de tránsito, haz algo!”. Él debe hacer algo al respecto no para aparentar que es un policĂa de tránsito ni para ser considerado a ocupar ese puesto. Él debe hacer algo porque ya es un policĂa de tránsito.
Algo similar encontramos en ese famoso pasaje de Mateo 5:13-16 en el cual JesĂşs le dice a Sus discĂpulos que ellos son la sal de la tierra y la luz del mundo:
“Vosotros sois la sal de la tierra; pero si la sal se ha vuelto insĂpida, Âżcon quĂ© se hará salada otra vez? Ya para nada sirve, sino para ser echada fuera y pisoteada por los hombres. Vosotros sois la luz del mundo. Una ciudad situada sobre un monte no se puede ocultar; ni se enciende una lámpara y se pone debajo de un almud, sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en la casa. AsĂ brille vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas acciones y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos”.
Nótese que Jesús no dijo que los cristianos deben [llegar a] ser la sal de la tierra y la luz del mundo –Él dijo que los cristianos son la sal de la tierra y la luz del mundo–. Y Jesús espera que actuemos conforme a lo que ya somos, por eso dijo “asà brille vuestra luz delante de los hombres”.
Cuando se llama a los cristianos a ser sal y luz, se está llamando a vivir como corresponde a lo que son por la gracia de Dios y el EspĂritu Santo que mora en ellos. Y cuando una vida se caracteriza por todo lo opuesto a lo que significa ser sal y luz, eso es evidencia de que tal persona no es cristiana en verdad. Continuar leyendo Sal y luz al momento de votar.