Vengo a Ti, JesĂşs – AlabanzarĂ©

LETRA

Con mi tristeza y mi dolor,
Vengo a ti, vengo a ti;
De mis maldades a tu favor,
Vengo a ti, JesĂşs.
De mis pobrezas y enfermedad,
A tus riquezas y sanidad,
De mi pecado a tu santidad,
Vengo a ti, JesĂşs.

Con mis fracasos y mi ilusiĂłn,
Vengo a ti, vengo a ti;
A deleitarme en tu salvaciĂłn,
Vengo a ti, JesĂşs.
De mis vergĂĽenzas a tu favor,
De mis flaquezas a tu vigor,
De mi egoĂ­smo, al Salvador,
Vengo a ti, JesĂşs.

De mis pavores, hasta tu paz,
Vengo a ti, vengo a ti;
De mis fracasos a tu solaz,
Vengo a ti, JesĂşs.
De mis fatigas, a tu quietud,
De mis desgracias, a tu virtud,
De mi escasez a tu plenitud,
Vengo a ti, JesĂşs.

De perdiciĂłn y muerte eternal,
Vengo a ti, vengo a ti;
A recibir herencia inmortal,
Vengo a ti, JesĂşs.
A sempiterna felicidad,
Hacia tu amor y tranquilidad,
Do tu presencia goce en verdad,
Vengo a ti, JesĂşs.

Letra por William Sleeper. Traducción por W. R. Adell. Música por Greg Thompson. © 2000 Greg Thompson Music.

Puedes encontrar este himno, junto a otros tan buenos como éste, en el segundo álbum musical de Alabanzaré que se titula “Peregrino en Desierto”. Las letras de las canciones de este nuevo álbum son muy buenas y pienso que su música es mejor que la del álbum anterior –música que fue buena–. Pueden comprar “Peregrino en Desierto” desde Bandcamp.

ÂżPor quĂ© no casarme con un no-cristiano?

“Él es lindo, caballeroso, me escucha y me entiende. Pienso mucho en él. En una ocasión él me dijo que yo era alguien especial. Él no es cristiano… pero visita de vez en cuando la iglesia. ¿Por qué no debo casarme con él?”.

¿Qué razones bíblicas podemos darle a esta chica1, que profesa ser cristiana, para que no se case con un no-cristiano? A continuación consideraremos dos razones.

PORQUE ES PECADO

No debes casarte con un no cristiano porque hacerlo serĂ­a un pecado contra Dios. La voluntad de Dios revelada es que una cristiana se case con un cristiano, uno cuyo Salvador y Señor es Jesucristo. En 1 Corintios 7:39b se dice que la mujer «está en libertad de casarse con quien desee», pero despuĂ©s se agrega, «sĂłlo que en el Señor». Y la primera parte de 2 Corintios 6:14 dice lo siguiente: “No estĂ©is unidos en yugo desigual con los incrĂ©dulos”. Casarte con un no-cristiano serĂ­a ir en contra del mandamiento del Señor, ir en contra de la voluntad de Aquel que te amĂł tanto que dio Su vida por ti. Si tĂş verdaderamente le amas sobre todo –como Él es digno de ser amado–, tu amor se manifestará por tu gozosa obediencia (Mc. 12:30; Jn. 14:15). Continuar leyendo ÂżPor quĂ© no casarme con un no-cristiano?

Harris sobre “La habitaciĂłn”.

En ese estado entre los sueños y el estar despierto, me hallé en medio de la habitación. No había nada en particular sobre esta habitación excepto una pared que estaba completamente cubierta por archivos con pequeñas tarjetas. Eran como las tarjetas que usan en la biblioteca donde aparecen escritos los títulos por el nombre del autor o por el tema del libro en orden alfabético. Pero estos archivos, que llenaban la pared desde el piso hasta el techo, y aparentemente se extendían sin fin hacia los lados, estaban clasificados con diferentes encabezamientos. Al acercarme a esta pared, el primer archivo que me llamó la atención fue uno que decía: “Chicas que me han gustado”. Lo abrí y comencé a leer las tarjetas. Rápidamente lo cerré, al reconocer con asombro que todos los nombres escritos me eran conocidos.

Fue ahí cuando supe exactamente dónde me encontraba. Esta habitación sin vida, y llena de pequeños archivos era un ordinario fichero que representaba toda mi vida. Aquí estaban escritas todas las acciones de cada momento de mi vida, grandes y pequeñas, donde se mencionaban los más insignificantes detalles que ni yo mismo podía corroborar.

Un sentimiento de asombro y curiosidad, mezclado con horror, se agitó dentro de mí, cuando al azar comencé a abrir los archivos y explorar su contenido. Algunos me llenaron de gozo y dulces recuerdos, mientras que otros me produjeron vergüenza y pena, pero fue tan intenso que en ocasiones miraba sobre mi hombro para ver si alguien me estaba observando. Otro archivo con el encabezamiento “Amigos” estaba al lado de uno titulado “Amigos que he traicionado”.

Los rĂłtulos era muy variados: desde lo comĂşn y corriente, hasta lo extraño; “Libros que he leĂ­do”, “Mentiras que he dicho”, “Consuelo que he dado”, “Chistes de los cuales me he reĂ­do”. Algunos eran comiquĂ­simos por su exactitud: “Cosas que le he gritado a mis hermanos”. HabĂ­a tambiĂ©n otros de los cueles no me podĂ­a reĂ­r: “Cosas que he hecho en ira”, “Cosas que le he dicho a mis padres entre dientes”. El contenido de las tarjetas no dejaba de asombrarme. A menudo habĂ­a más tarjetas de las que yo esperaba, y en otras ocasiones que pensaba encontrar muchas, habĂ­a menos. Continuar leyendo Harris sobre “La habitaciĂłn”.

La resoluciĂłn que [más] importa.

Mientras nuestra fuerza es poca y nuestras resoluciones aparte de la gracia de Jesucristo están destinadas al fracaso, las resoluciones del Dios todopoderoso siempre son llevadas a cabo. En Filipenses 1:6 leemos lo siguiente: “estando convencido precisamente de esto: que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Cristo Jesús”. Nótese, en primer lugar, cuán seguro está el apóstol Pablo acerca de la afirmación que hace (inspirado por Dios). El apóstol no dijo: “tal vez”; ni tampoco dijo: “es muy probable”; más bien dijo: “estando convencido” –sin duda alguna–. Quiera Dios convencernos también a nosotros, ya que esa afirmación es cierta no sólo para los cristianos en Filipos, sino también para todo cristiano de todo lugar y de toda época (1 Co. 1:8, 9; 1 Ts. 5:23, 24).

¿Quién comenzó esta buena obra? Dios. ¿Qué es esta buena obra? La salvación. En Romanos 8:29, 30 se dice: “Porque a los que de antemano conoció, también los predestinó a ser hechos conforme a la imagen de su Hijo, para que El sea el primogénito entre muchos hermanos; y a los que predestinó, a ésos también llamó; y a los que llamó, a ésos también justificó; y a los que justificó, a ésos también glorificó”. Este pasaje bíblico nos dice que la salvación es obra de Dios, la cual comenzó en “la eternidad pasada” con el conocimiento relacional de parte Dios hacia nosotros y ésta terminará con nuestra conformidad, corporal y moral, a la imagen de Jesucristo (i. e. Glorificación). Este pasaje bíblico también nos dice que a todos los que Dios conoció, a esos Dios glorificará, sin que ninguno falte (“Porque a los que de antemano conoció… a ésos también glorificó”).

Si volvemos a Filipenses 1:6, leeremos que la última parte dice de nuestra salvación que Dios «la perfeccionará hasta el día de Cristo Jesús». Alguien podría preguntar: «¿no es nuestra salvación ya perfecta?». El pasaje que acabamos de considerar (Romanos 8:29, 30) nos ayuda a responder a esta pregunta. Nuestra salvación es perfecta en el sentido de que ya todos nuestros pecados han sido perdonados, ya el pecado no es nuestro amo y ya disfrutamos de una íntima comunión con Dios; todo gracias a la obra de nuestro Salvador Jesucristo. Ahora, nuestra salvación es perfeccionada hasta el día de Cristo Jesús en el sentido de que estamos siendo conformados a la imagen de Jesucristo. Dios está obrando en el cristiano hasta el día cuando la presencia del pecado sea erradicada total y definitivamente del cristiano.

Dios no ha acabado Su buena obra en mí, todavía no soy perfecto. Pero Dios está resuelto a terminar la buena obra que empezó en cada cristiano; y tan cierto como Dios comenzó Su buena obra, así también de cierto la perfeccionará –Él no la dejará a medias o sin concluir–. Paul Tripp dijo: “Dios no va a descansar de Su obra redentora hasta que de una vez y por todas Él haya presidido el funeral del pecado y la muerte”. Esta resolución de Dios de perfeccionar hasta el día de Jesucristo la buena obra que comenzó en todo cristiano, resolución que sin duda Él llevará a cabo, nos da esperanza incluso en las caídas más lamentables. Pero también, nos anima a levantarnos y a luchar contra el pecado, sabiendo que la victoria final sobre el pecado es segura.