«El que anda en chismes descubre el secreto; Mas el de espíritu fiel lo guarda todo» (Proverbios 11:13. RVR1960).
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Cuando las buenas acciones no son suficientes.
“Todos los caminos del ser humano son limpios a sus ojos, pero las intenciones las juzga el Señor” (Proverbios 16:2. NVI).
La primera parte de este versículo parece indicar que la tendencia natural del ser humano no es tener una percepción demasiado baja de sí mismo, sino demasiado alta. Esto contradice la idea popular de muchos psicólogos. Fijémonos en que el texto dice “a sus [propios] ojos”, es decir, según su propia percepción. ¿Percepción de qué? De sus “caminos”, que en este contexto se refiere a sus acciones.
¿Cómo suele percibir el ser humano sus acciones? Como limpias, puras y buenas; y no solo algunas, sino todas. Creo que por eso, aun cuando hacemos lo malo, buscamos justificarlo (“tuve que hacerlo porque…”), minimizarlo (“no es para tanto”) o culpar a otros (“lo hice por culpa de él o de ella…”).
Creo que esa misma tendencia explica por qué muchas personas reconocen, en teoría, que son pecadoras, pero no sienten verdadero dolor por su pecado ni consideran necesario cambiar de rumbo.
Las intenciones del corazón
La segunda parte del versículo introduce un contraste marcado con la palabra “pero”. Es como si el proverbista estuviera diciendo: al final del día, no importa tanto cómo te ves a ti mismo ni cómo evalúas tus acciones; lo que realmente importa es cómo Dios te ve a ti y a tus obras.
Todos compareceremos algún día delante de Dios para ser juzgados por Él. Y, sin importar los argumentos o justificaciones que presentemos, Dios tendrá la última palabra. La sentencia final viene de Él.
La palabra que la Biblia NVI traduce como “juzga” significa literalmente “pesa”. Podemos decir lo que queramos acerca del valor o del peso de nuestras acciones delante de Dios, pero al final Él las tomará, las pondrá en la balanza y determinará cuál es su verdadero peso. Y Su balanza no está manipulada: no añade peso de más ni quita peso de menos. Su juicio es perfectamente justo.
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La última sección de Proverbios 31 es un pasaje de la Biblia muy conocido. La traducción de la Biblia Reina Valera 1960 titula esta última sección (Proverbios 31:10-31) como Un elogio a la mujer virtuosa. Esa es la clase de mujer que los hombres cristianos quieren tener como esposa y la clase de mujer en la cual muchas madres se convierten para sus hijos en el día de las madres. La vida de esta mujer es ejemplar, diga de imitar.
Un día, mientras leía la descripción que el pasaje da acerca de esta mujer, me topé con una línea que me llamó mucho la atención. Esa línea es la última parte del versículo 25, que dice: “y sonríe al futuro”. Me llamó mucho la atención esa línea porque allí tenemos a una mujer que cuando piensa en el futuro se sonríe; mientras que yo, cuando miraba al futuro, me ponía ansioso. Y sé que yo no soy el único, cuando muchos piensan en el futuro se llenan de temor, tienen insomnio, lloran, les da pánico.
Y como Tessa Thompson aclara: “esta sonrisa no era una sonrisa llena de duda, como la sonrisa de incredulidad de Sara”. Más bien, era una sonrisa que comunicaba que ella no tenía temor del futuro porque ella sabía que todo iba a estar bien. ¿Por qué esta mujer sonreía al futuro?
SU TEMOR DE DIOS
En primer lugar, porque esta mujer temía a Dios. El versículo 30 dice: “Engañosa es la gracia y vana la belleza, pero la mujer que teme al Señor, esa será alabada”. Oswald Chambers dijo acertadamente: “cuando temes a Dios, no temes a nada más. Mientras que cuando no temes a Dios, temes a todo lo demás”. Continuar leyendo El secreto para sonreír al futuro.
“Dejo de ser una modelo de Victoria’s Secret para ser una esposa de Proverbios 31”.

Kylie Bisutti es una mujer que tuvo lo que muchas chicas hoy en día anhelan: después de ganar una competencia de modelaje en el 2009, Kylie se convirtió en un ángel de Victoria’s Secret –una popular compañía que diseña lencería y otros productos de belleza femenina–. Sin embargo, poco tiempo después, ella dejó de modelar debido a que eso no iba acorde con sus valores cristianos. Ella dijo: “Dejo de ser una modelo de Victoria’s Secret para ser una esposa de Proverbios 31”. Mientras muchos consideran que tal cosa es una estupidez, Dios lo considera sabio.
Proverbios 31:30 dice: “Engañosa es la gracia y vana la belleza, pero la mujer que teme al Señor, ésa será alabada”. El versículo habla acerca de la gracia, la belleza y el temor al Señor. Veamos brevemente cada una de éstas: La gracia hace referencia al buen o agradable trato que se tiene hacia otras personas. La belleza hace referencia al atractivo físico. Y el temor al Señor hace referencia a una confianza personal en Dios o, en otras palabras, a una relación cercana con Dios.
Este versículo de Proverbios 31 no quiere decir que tener un buen trato hacia otras personas (la gracia) y ser atractiva físicamente (la belleza) son pecados. La Biblia dice que Jesús crecía en gracia para con los hombres (Lc. 2:52). La Biblia también dice que Sara, una mujer santa que esperaba en Dios, era una mujer muy hermosa (Gn. 12:11, 14). Estas dos cualidades no son malas siempre y cuando sean vistas como secundarias.
Este versículo de Proverbios 31 sí quiere decir que tener una confianza personal en Dios o una relación cercana con Él es mejor que tener gracia y tener belleza. La gracia es engañosa porque puede ser fingida. Y la belleza es vana porque es fugaz. Pero una mujer que teme al Señor será alabada por los hombres y es de grande estima delante de Dios.
¿Cómo luce una mujer para quien el temor al Señor es lo más importante? Ella buscará temer al Señor primeramente; ella buscará agradar a Dios antes que a los hombres y no descuidará su relación con Dios debido a un exagerado cuidado de su apariencia física. ¿Cómo luce un hombre para quien el temor al Señor es lo más importante? Él buscará para sí a una mujer que tema al Señor primeramente; él no buscará para sí a una mujer con gracia y hermosura pero que no teme al Señor.