Confesión de fe Bautista de 1689.

“Este pequeño tomo no se presenta como una regla autoritativa ni como un código de fe, sino como una ayuda en casos de controversia, una confirmación en la fe y un medio para edificación en justicia. En él los miembros más jóvenes de nuestra iglesia tendrán un conjunto resumido de enseñanzas divinas, y por medio de pruebas bíblicas, estarán preparados para dar razón de la esperanza que hay en ellos. No te avergüences de tu fe; recuerda que es el antiguo evangelio de los mártires, confesores, reformadores y santos. Sobre todo, es la verdad de Dios, contra la que las puertas del infierno no pueden prevalecer. Haz que tu vida adorne tu fe, haz que tu ejemplo adorne tus creencias. Sobre todo, vive en Cristo Jesús, y permanece en él, no creyendo ninguna enseñanza que no haya sido manifiestamente aprobada por él y sea propia del Espíritu Santo. Aférrate a la Palabra de Dios que aquí es explicada para ti”—Charles Haddon Spurgeon (1834-1892).

  1. De las Sagradas Escrituras.
  2. De Dios y de la Santa Trinidad.
  3. Del decreto de Dios.
  4. De la creación.
  5. De la divina providencia.
  6. De la Caída del hombre, del pecado y su castigo.
  7. Del pacto de Dios.
  8. De Cristo el Mediador.
  9. Del libre albedrío.
  10. Del llamamiento eficaz.
  11. De la justificación.
  12. De la adopción.
  13. De la santificación.
  14. De la fe salvadora.
  15. Del arrepentimiento para vida y salvación.
  16. De las buenas obras.
  17. De la perseverancia de los santos.
  18. De la seguridad de la gracia y de la salvación.
  19. De la ley de Dios.
  20. Del evangelio y del alcance de su gracia.
  21. De la libertad cristiana y de la libertad de conciencia.
  22. De la adoración cristiana y del día de reposo.
  23. De los juramentos y votos lícitos.
  24. De las autoridades civiles.
  25. Del matrimonio.
  26. De la iglesia.
  27. De la comunión de los santos.
  28. Del bautismo y la Cena del Señor.
  29. Del bautismo.
  30. De la Cena del Señor.
  31. Del estado del hombre después de la muerte.
  32. Del juicio final.

Publicado por Chapel Library.
© Editorial Peregrino, S.L. Derechos Reservados Cristianismo Histórico, Editorial Peregrino. Prohibida la reproducción de esta traducción de la Confesión de fe de Londres de 1689 para la venta.

Un manifiesto glorioso.

Predicador: Oscar Arocha.
Pasaje bíblico: Éxodo 34:1-7.

En el pasaje leo esta parte que está en el versículo 16: “Y pasando Jehová por delante de él, proclamó…”; eso es un manifiesto, un escrito en el que se hace pública declaración de doctrinas o propósitos de interés general (tanto de parte de Dios como de parte nuestra). Éste es el sostén de los creyentes en todas las épocas: Que el carácter de Dios es infinitamente compasivo con el pecador que cree.

LA CIRCUNSTANCIA DE ESTE GLORIOSO MANIFIESTO

Los hijos de Israel habían estado esclavizados en Egipto. Dios, entonces, se apiada de ellos y los libera de la esclavitud en Egipto. Después de que Faraón había dado el permiso de que se fuesen, cambió de mente y los persiguió. Atrás del pueblo estaba el ejercito de Faraón y delante el mar; Dios los defendió abriendo el mar Rojo para librarlos de la espada de sus enemigos. Luego le informa que Moisés subiría al monte a recibir la Ley que los favorecería, y le daría señal de Su amor (Ex. 31:13), pero este mensaje de amor no pudo ser entregado porque se impacientaron (32:1,2) y dieron ingrata idolatría contra el Señor (32:5,6). Más adelante, Moisés oró por el pueblo (32:31,33).

La circunstancia de esta gloriosa proclamación fue cuando el pueblo se entregó al pecado de la idolatría y provocó que Dios casi los consumiera en el desierto.

EL ENTUSIASMO DE ESTE GLORIOSO MANIFIESTO

Dios no se dilató en perdonar (34:1-2). Moisés entendió el entusiasmo y respondió con solicitud (v. 4). Los dos estaban entusiasmados en reunirse en este glorioso encuentro –Dios en manifestar Su gloria y Moisés en verla.

Dios mismo descendió y reveló a Moisés, y a todo pecador que cree, de Su gran misericordia en perdonar (v. 5-6). La personalidad de Dios (manera en que Dios se manifiesta y que nosotros en términos generales) es ser misericordioso. Continuar leyendo Un manifiesto glorioso.

Los Vengadores, a través de mis lentes.

Recientemente fui al cine con un grupo de amigos para ver una película de superhéroes que está batiendo los récords: “Los Vengadores” (The Avengers). Ésta, en tan solo dos semanas, ya había obtenido más de $178 millones de dólares. «Los Vengadores» trata acerca de un grupo de superhéroes (Hulk, Capitán América, Iron Man y Thor) que fueron reunidos por el director de una agencia secreta de espionaje llamada S.H.I.E.L.D, para salvar a la tierra de Loki (medio hermano de Thor) y su ejército, quienes intentan esclavizar a la raza humana. Aunque no creo que Joss Whedon (escritor y director de la película) buscó glorificar a Dios en su obra cinematográfica, yo sí pienso hacerlo, analizando a la luz de la Palabra de Dios algunas partes de la película.

En la película Thor y Loki son vistos básicamente como dioses, Viuda Negra (Black Widow) usa ropa un poco apretada y hay muchos golpes; no obstante, la película me resultó interesante, no sólo por su trama de ciencia-ficción, aventura y acción, sino también por varios elementos positivos que –por la gracia común de Dios– podemos encontrar en la película: Continuar leyendo Los Vengadores, a través de mis lentes.

El peor sermón de Spurgeon.

El gran predicador Spurgeon predicó una vez un sermón que en su opinión fue uno de los peores de su vida. Tropezó, vaciló y tartamudeó y cuando terminó tenía el sentimiento de que había sido un completo fracaso. Se sintió profundamente humillado y cuando llegó a su casa se hincó de rodillas y dijo: “Señor, tú puedes hacer algo con la nada. Bendice ese pobre sermón”.

Durante toda la semana siguió orando de la misma manera. Se levantaba por la noche y oraba acerca de ello. Estaba determinado a enmendar su error y a esforzarse por predicar un gran sermón el domingo siguiente. Y eso fue exactamente lo que sucedió, al siguiente domingo predicó un sermón excelente. A la salida la gente no cesaba de felicitarle y elogiarle. Ese día Spurgeon regresó a su casa muy contento y por la noche durmió como un niño. Pero se dijo a sí mismo: “Voy a investigar los resultados de estos dos sermones”. ¿Cuáles fueron?

Para su sorpresa, el que él pensaba que había sido un fracaso fue el instrumento usado por Dios para la conversión de cuarenta y un personas. Pero nunca logró saber que se hubiera convertido alguien por medio del sermón que había sido tan excelente. El Espíritu de Dios usó el primero, pero no el segundo. Nada podemos hacer sin el Espíritu que nos ayuda en nuestras debilidades (Christian Digest. El peor sermón de Spurgeon).

No puedo asegurar en un 100% la veracidad de esa historia –aunque pudo ser completamente cierta; pero sí puedo asegurar la veracidad de tal sentimiento de completo fracaso, particularmente después de haber predicado un sermón, que experimentan muchos predicadores –yo lo he experimentado. Algunas veces, aun después de un diligente esfuerzo, no podemos escribir en el papel las palabras precisas para expresar una gloriosa doctrina bíblica o no podemos organizar las ideas tan coherentemente como deberíamos. Otras veces, sí pudimos escribir en el papel las palabras precisas y sí pudimos organizar coherentemente las ideas; pero la entrega del sermón, la exposición de éste, no fue como esperábamos. Entonces, cuando terminamos, tenemos ese sentimiento de completo fracaso. Continuar leyendo El peor sermón de Spurgeon.