Los hijos aman a sus padres por encima de muchas otras personas y cosas en este mundo. Los padres aman a sus hijos por encima de muchas otras personas y cosas en este mundo. Por lo tanto, cuando Jesucristo dice que «el que ama al padre o a la madre más que a mí, no es digno de mí; y el que ama al hijo o a la hija más que a mí, no es digno de mí» (Mt. 10:37), Él está diciendo que debe ser amado más que todo1. Jesucristo debe ser el objeto principal de nuestro amor. Él debe estar sentado en el trono de nuestro corazón, siempre.
Ahora, si somos sinceros, tenemos que confesar con tristeza que hemos pecado al no amar a Jesucristo de esa manera. Este pecado se manifiesta, por ejemplo, cuando preferimos desobedecer a Jesucristo antes que entrar en conflicto con las personas2. Corramos ahora mismo a Él con arrepentimiento y fe, pues en Él está la gracia que nos perdona y nos capacita. Continuar leyendo Digno de nuestro mayor afecto.