Cuando un joven rico se le acercĂł a JesĂşs preguntándole que tenĂa que hacer para heredar la vida eterna, la respuesta que JesĂşs dio fue un ataque directo a las creencias errĂłneas que tenĂa este joven –como que hay personas buenas o como que Ă©l ya habĂa guardado los mandamientos de Dios–.
El joven rico le preguntó a Jesús: “Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna?” (Marcos 10:17). A lo que Jesús respondió: “¿Por qué me llamas bueno? Nadie es bueno, sino sólo uno, Dios” (v. 18).
ESTAMOS EN PROBLEMAS…
En primer lugar, nĂłtese la radical afirmaciĂłn de JesĂşs: “Nadie es bueno”. Desde la caĂda (GĂ©nesis 3) nadie es bueno1: ni los hombres, ni las mujeres; ni los ancianos, ni los niños; ni los ricos, ni los pobres; ni los africanos, ni los asiáticos, ni los americanos, ni los europeos, etc. Todos sin excepciĂłn somos pecadores –sĂ, eso nos incluye a ti y a mĂ–.
Esa es una triste realidad que encontramos en el Antiguo Testamento y que el apóstol Pablo repite en el Nuevo Testamento cuando dice: “como está escrito: No hay justo, ni aun uno; no hay quien entienda, no hay quien busque a Dios; todos se han desviado, a una se hicieron inútiles; no hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno” (Ro. 3:10-12).
Y muchos, como el joven rico, se dirigen a Dios creyendo que hay personas buenas en este mundo y que ellos están dentro de esas personas buenas; se dirigen a Dios creyendo que ellos pueden hacer obras lo suficientemente buenas como para ganarse la vida eterna. Pero la verdad es que si nadie es bueno, todos estamos en problemas delante del Dios que es trascendentemente puro.
… PERO TENEMOS ESPERANZA
En segundo lugar, nótese dentro de la radical afirmación de Jesús que a diferencia de nosotros, Dios sà es bueno: “Nadie es bueno, sino sólo uno, Dios”. Dios no sólo hace cosas buenas, sino que también Él es bueno en esencia. Él es supremamente bueno. Y debido a que Dios es bueno en esencia, Él da buenas cosas o trata bondadosamente a los hombres. Esa es nuestra esperanza.
Esa esperanza no es un mera posibilidad, sino un hecho. Debido a que Dios es bueno Él enviĂł a JesĂşs al mundo por pecadores que se arrepienten de sus pecados y confĂan en Él; Dios enviĂł JesĂşs para que no fueran los pecadores quienes sufrieran por sus pecados, sino Su propio Hijo, y darles vida eterna.
1 Eso no quiere decir que el hombre es tan malo como puede ser. Por la gracia común de Dios, el hombre puede hacer cosas buenas (aun siendo malo). Lo que eso sà quiere decir es que si el hombre es dejado a su perverso corazón, éste hará sólo lo malo; y que éste no puede hacer nada lo suficientemente bueno como para ganarse la vida eterna.
