Spurgeon sobre “La uniĂłn con Cristo”.

Los creyentes son miembros del cuerpo de Cristo, y así son uno con él por una unión de amor, viva y permanente. Dios nos ha llamado a esta unión, comunión, asociación, y por medio de este hecho nos ha dado la prueba y promesa de que seremos confirmados hasta el fin. Si Dios nos considerase separadamente de Cristo, seríamos pobres seres, perecederos, nos disolveríamos pronto y seríamos llevados a la destrucción; pero siendo uno con Cristo somos participantes de su naturaleza y estamos dotados de su vida inmortal. Nuestro destino está unido con el de Cristo, mientras él no sea destruido, no es posible que perezcamos nosotros.

Reflexiona mucho en esta comuniĂłn con el Hijo de Dios, a la cual has sido llamado, porque en ella radica toda tu esperanza. Nunca podrás ser pobre mientras JesĂşs sea rico, ya que eres partĂ­cipe de lo suyo. ÂżQuĂ© te podrá faltar, si eres copropietario con el Dueño del cielo y de la tierra? Nunca podrás fracasar, porque si bien uno de los socios es pobre como ratĂłn de iglesia y está tan en bancarrota que no puede pagar ni lo más mĂ­nimo de sus deudas, el otro socio es inconcebiblemente rico en tesoros inagotables. Por medio de tal comuniĂłn superas toda depresiĂłn de esta Ă©poca, de los cambios futuros y del shock del fin de todas las cosas. El Señor te ha llamado a la comuniĂłn con su Hijo Jesucristo y por ese acto y obra te ha colocado en una posiciĂłn de seguridad infalible. Continuar leyendo Spurgeon sobre “La uniĂłn con Cristo”.

A nuestro favor.

  • C. S. Lewis: “El Hijo de Dios se hizo hombre, para que los hombres pudieran ser hijos de Dios” (Jn. 1:14,12).
  • JesĂşs, siendo en forma de Dios, se despojĂł a sĂ­ mismo y tomĂł forma de un hombre siervo; para que nosotros algĂşn dĂ­a seamos vestidos de incorrupciĂłn e inmortalidad (Flp. 2:5-7; 1 Co. 15:54).
  • JesĂşs se hizo pobre, para que nosotros fuĂ©ramos espiritualmente enriquecidos (2 Co. 8:9).
  • No se hallĂł lugar para Él en el mesĂłn, pero Él prepara lugar para nosotros en la casa de Su Padre, donde hay muchas mansiones (Lc. 2:7; Jn. 14:2).
  • JesĂşs naciĂł de una mujer y naciĂł bajo la ley, para redimir a los que están bajo la ley (Gl. 4:4,5).
  • JesĂşs no tuvo dĂłnde recostar Su cabeza, para que nosotros tuviĂ©ramos reposo en Él (Lc. 9:58; Mt. 11:28).
  • JesĂşs padeciĂł siendo tentado, para socorrer a nosotros que somos tentados (Heb. 2:18).
  • JesĂşs llevĂł nuestras enfermedades, para que nosotros fuĂ©ramos sanados (Is. 53:4,5).
  • JesĂşs fue castigado con la justicia de Dios, para que nosotros fuĂ©ramos tratados con Su misericordia (Is. 53:5; Ro. 9:23).
  • Aunque no conociĂł pecado, JesĂşs fue hecho pecado; para que nosotros fuĂ©ramos hechos justicia de Dios en Él (2 Co. 5:21).
  • JesĂşs cargĂł nuestros pecados, para que nosotros fuĂ©ramos salvados (Is. 53:6,11).
  • JesĂşs bebiĂł la copa de la ira de Dios, para que nosotros tomáramos de Su plenitud y gracia sobre gracia (Lc. 22:42; Jn. 1:16).
  • JesĂşs fue castigado (azotado, herido, abatido y molido), para que nosotros tuviĂ©ramos paz para con Dios (Is. 53:4,5; 2 Co. 5:19).
  • JesĂşs gritĂł: “Dios mĂ­o, Dios mĂ­o, Âżpor quĂ© me has desamparado?”; para que nosotros tuviĂ©ramos seguridad de eterna salvaciĂłn (Mc. 15:34; Heb. 5:9).
  • JesĂşs fue hecho maldiciĂłn, para que nosotros fuĂ©ramos bendecidos con toda bendiciĂłn espiritual en los lugares celestiales (Gl. 3:13; Ef. 1:3).
  • JesĂşs muriĂł, para que nosotros tuviĂ©ramos vida eterna (Jn. 19:30; 6:51).
  • JesĂşs hizo todo esto, para que nosotros alabemos la gracia de Dios para siempre, mientras nos gozamos plenamente en Su presencia (Ef. 1:6; Sal. 16:11).

Este extracto fue tomado del sermĂłn titulado Gloria al verbo en humanidad velado.

OraciĂłn respondida con cruces.

Yo pedí al Señor el crecer
en fe, amor y en toda gracia,
más de Su salvación conocer,
buscar Su rostro con insistencia.

Fue Él quien así me enseñó a orar;
y Él, en quien confió, respondió la oración;
pero la respuesta fue de manera tal
que casi me llevĂł a la desesperaciĂłn.

Esperaba que, en una hora a mi favor,
mi petición inmediatamente respondiera,
y que por el poder obligante de Su amor
venciera mis pecados y descanso me diera.

Pero, en vez de esto, me hizo sentir
los males ocultos de mi corazĂłn,
dejĂł a los feroces poderes del infierno
asaltar mi alma en toda direcciĂłn.

Sí, más aún, con Su propia mano parecía
intentar agravar mi aflicciĂłn,
crucificĂł todos los proyectos que tenĂ­a,
abatiĂł mi mente, me puso en humillaciĂłn.

Señor, ¿por qué? grité temblando yo;
¿perseguirás a este gusano hasta la muerte?
Esta es la manera, el Señor respondió,
en la que respondo la oraciĂłn por gracia y fe.

Estas pruebas internas ahora las empleo
para librarte del egoĂ­smo y del orgullo,
y romper tus esquemas de gozo terrenal,
para que en mĂ­ puedas buscar tu todo.

Por John Newton. Prayer Answered by Crosses. Traducción de Misael Susaña.

He decidido seguir a Cristo.

He decidido seguir a Cristo es un himno cristiano originado en la India. Sus letras están basadas en las Ăşltimas palabras de un hombre en Assan (nordeste de la India), quien junto a su familia –por la predicaciĂłn de un misionero– fueron a Jesucristo con arrepentimiento y confiando en Él como Salvador y Señor (se convirtieron a Dios). Cuando el jefe de la aldea se enterĂł de esto, llamĂł al hombre que se habĂ­a convertido, junto a su familia, a renunciar a su fe; si no, Ă©l y su familia morirĂ­an. La respuesta de aquel hombre creyente fue comenzar a cantar: “He decidido seguir a Cristo”. Entonces el jefe de la aldea ordenĂł a sus arqueros que mataran a los dos hijos del hombre creyente y despuĂ©s [el jefe de la aldea] amenazĂł con matar a la esposa de aquel creyente. Aquel hombre creyente, aun despuĂ©s de haber perdido a sus dos hijos y estando a punto de perder a su esposa, continuo cantando: “Aun nadie uniĂ©ndose, yo seguiré”. DespuĂ©s de eso, los arqueros mataron tambiĂ©n a la esposa de aquel creyente. Finalmente, el jefe de la aldea le habĂ­a dado una Ăşltima oportunidad para que aquel hombre creyente salvara su vida fĂ­sica al renunciar a su fe; pero Ă©ste no renunciĂł a su fe, sino que prosiguiĂł cantando: “La cruz delante, el mundo atrás” –y asĂ­ fue ejecutado. La historia dice que despuĂ©s de un tiempo, el jefe de la aldea dijo –considerando la fe del hombre creyente: “¡Yo tambiĂ©n pertenezco a Jesucristo!”. AsĂ­ Ă©l y toda la aldea se convirtieron a Dios. Continuar leyendo He decidido seguir a Cristo.