El milagro visto por un ciego [II]

El milagro de la sanidad del ciego de nacimiento ilustra como Jesús es la luz de salvación para un mundo que está en la oscuridad del pecado.

SĂ© como el exciego, no como sus padres.

En Juan capítulo 9, el evangelista relata como Jesús le dio la vista a uno que había sido ciego desde su nacimiento. La ceguera de este hombre no era debido a algún pecado cometido –ni por él ni por sus padres–, sino para que las obras de Dios –que se harían a través de Jesús– se manifestaran en él.

Debido este asombroso milagro, algo que no se había oído hasta ese momento, los vecinos, los fariseos, los judíos comenzaron a hacer muchas preguntas. Y los interrogados fueron aquel que había sido ciego y sus padres. ¿Cuáles fueron sus respuestas?

LA RESPUESTA DE LOS PADRES

Cuando el padre y la madre fueron interrogados sobre lo que le habĂ­a pasado a su hijo, ellos respondieron: “Sabemos que este es nuestro hijo, y que naciĂł ciego; pero cĂłmo es que ahora ve, no lo sabemos; o quiĂ©n le abriĂł los ojos, nosotros no lo sabemos. PregĂşntenle a Ă©l; ya es mayor de edad, Ă©l hablará por sĂ­ mismo” (vv. 20, 21).

Los padres del que habĂ­a sido ciego no quisieron hablar mucho del tema. Su respuesta fue vaga, muy general, imprecisa. Y eso no tanto porque ellos no sabĂ­an lo que habĂ­a ocurrido recientemente; sino porque tenĂ­an miedo de ser expulsados de la sinagoga si confesaban que JesĂşs era el MesĂ­as prometido.

Sin embargo, en la respuesta de los padres se confirman al menos tres cosas: (1) que ese era su hijo y no alguien parecido; (2) que él realmente había nacido ciego; y (3) que él ahora veía.

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