Ten piedad de mí – La IBI & SGM

LETRAS

Soy culpable de mi transgresión
He pecado contra Ti, Señor
Y Tú eres siempre justo al hablar
La muerte es mi sentencia, es la verdad.

PRE-CORO 1:
¿Si contarás nuestra iniquidad
Quién permanecerá?
Mi esperanza está en Ti, Señor
En Ti sé que hay perdón.

CORO:
Ten piedad de mí, un pecador
Hoy confieso mi necesidad
De gracia y de perdón
Ten piedad de mí, un pecador
En Ti hay gran misericordia
y abundante redención
Ten piedad de mí, oh Señor.

Mis pecados Cristo los llevó
Por Su rectitud yo vengo hoy
Me acerco sin vergüenza, ni temor
Pues ya no hay para mí condenación.

PRE-CORO 2:
Y tu Espíritu me habla a mí
Tu hijo siempre soy
Me recibes como a Jesús
Mi Padre, aquí estoy.

ESTRIBILLO:
//Aleluya, por su sangre//

© 2014 Integridad & Sabiduría Worship (Una división de Ministerios Integridad & Sabiduría)(ASCAP)/Sovereign Grace Worship (ASCAP)

Un importante ejercicio para este año.

Sala de pesas de gimnasio

Ya comenzó el año 2015 y junto con él comienzan nuevas, o no tan nuevas, resoluciones que han de llevarse a cabo a lo largo de este año. La resolución de muchos en este año es ejercitar su cuerpo. Eso está bien, pero hay algo mejor que no debemos descuidar. En 1 Timoteo 4:8 el apóstol Pablo (inspirado por Dios) dice: “el ejercicio corporal para poco es provechoso, pero la piedad para todo aprovecha, pues tiene promesa de esta vida presente, y de la venidera” (RVR1960).

En ese versículo el apóstol contrasta el ejercicio corporal con la piedad. Y desde ya es importante aclarar que el contraste que Pablo hace no es entre algo pecaminoso y algo santo. Más bien Pablo contrasta aquello que es poco provechoso (ejercicio corporal) con aquello que para todo aprovecha (piedad). Así que, aquel que ha resuelto ejercitar su cuerpo no está pecando necesariamente. Ahora, mi llamamiento en este artículo es a que todos nos involucremos en ejercitarnos para la piedad, aun con más diligencia que la que tenemos al ejercitar nuestro cuerpo.

Don Whitney, profesor de espiritualidad bíblica, define la piedad «como una cercanía a Cristo y una conformidad a Cristo, una conformidad que es tanto interna como externa, una creciente conformidad tanto al corazón de Cristo como a la vida de Cristo».

¿Por qué la piedad para todo aprovecha a diferencia del ejercicio corporal que para poco aprovecha? Porque mientras el ejercicio corporal tiene promesa solamente de esta vida presente, la piedad «tiene promesa de esta vida presente, y de la venidera». Como dijeron Jamieson, Faussett y Brown: “una vida en sus goces y usos más verdaderos ahora, y una vida bendecida y eterna en el futuro (Mt. 6:33; Mc. 10:29, 30)”. Todo aquello que nos sirva tanto para el presente como para la eternidad siempre será superior a lo que sólo nos sirve para el presente.

En el versículo anterior, 1 Timoteo 4:7b, se nos manda: “Ejercítate para la piedad” (RVR1960). Ejercitarse para la piedad es esforzarnos por hacer lo que es agradable a Dios, desde un corazón que tiene una relación con Dios por la obra de Jesucristo. Sin olvidar que se nos ha dado todo lo que pertenece a la piedad (2 P. 1:3). Ejercitémonos, pues, en la lectura de Su Palabra y la obediencia a ésta. Ejercitémonos en la oración privada y en la dependencia en el Señor. Ejercitémonos en la comunión con nuestros hermanos en Cristo. Ejercitémonos en la piedad.