Jesús, superior al Hombre de acero.

Man of Steel
El pasado 14 de Junio del 2013 se estrenó una adaptación cinematográfica de Superman llamada “El Hombre de Acero” –considerada por algunos como mejor que las versiones anteriores–. En una entrevista para el Metro, Zach Snyder (director de la película) dijo: “Pienso que la relación entre Jesús y Superman no es algo que inventamos en esta película, es algo que se ha estado hablando desde la creación de Superman”.

A través de los años, muchos han visto en Superman una imagen o figura de Jesucristo. Aunque no sé si Jerry Siegel y Joe Shuster (creadores de Superman) tuvieron esto en mente, se ha encontrado cierta similitud entre la historia de Superman y la de Jesucristo –por ejemplo–: Un padre envía a su único hijo (Superman) a la tierra, el Unigénito Hijo de Dios (Jesucristo) es enviado a la tierra; Superman cae en un pequeño pueblo llamado Smallville [Villa-Chica], Jesucristo nació en el pequeño pueblo de Belén; Superman, cuando niño, fue adoptado como hijo por Martha y Jonathan Kent –una familia humilde–, los padres terrenales de Jesucristo fueron María y José; Superman se desarrolla al igual que todos los hombres (crecía en estatura y conocimiento), así también Jesucristo1; Superman en ocasiones va a la Fortaleza de la Soledad para consultar a su padre kryptoniano, Jesucristo iba a lugares desiertos y allí oraba a Su Padre celestial. Ahora, si los creadores de Superman tuvieron la intención de que éste sea una imagen de Jesucristo, recordemos que la realidad a la que apunta la imagen es superior; si Superman no es una imagen de Jesucristo, recordemos que Jesucristo es más que un superhéroe de historietas. Continuar leyendo Jesús, superior al Hombre de acero.

Los salvados se gozan mucho.

Al Jesucristo considerar la soberanía de Dios en la salvación de los hombres, Él se regocijó sobremanera (Lc. 10:21). Y Jesucristo nos invita, a todos Sus discípulos, a gozarnos como y junto a Él. Cuando los setenta discípulos, que Jesucristo había enviado para proclamar la venida del reino de Dios, regresaron gozosos porque los demonios se les sujetaban, Jesucristo dirigió sus mentes a una causa más excelente de gozo: “Sin embargo, no os regocijéis en esto, de que los espíritus se os sometan, sino regocijaos de que vuestros nombres están escritos en los cielos” (Lc. 10:20). Es como si Él hubiera dicho: “Más que por hacer obras maravillosas, gócense porque ustedes han sido salvados”.

Algo similar encontramos en Lucas 2:10,11. Cuando Jesucristo nació, un ángel del Señor se presentó a un grupo de pastores y les dijo: “No temáis, porque he aquí, os traigo buenas nuevas [i.e. Evangelio] de gran gozo que serán para todo el pueblo” (v. 10). Y preguntamos: ¿Cuál era el contenido de estas buenas noticias? ¿Qué era lo que hacía que éstas fueran noticias de gran gozo y no meramente noticias? ¿Un mejor gobierno, una mejoría en la economía, o salud inquebrantable? El contenido de las buenas noticias y lo que hacía que esas noticias fueran noticias de gran gozo fue: “os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es Cristo el Señor”. Dicho de otra manera: “Gócense, y gócense mucho, porque el Mesías prometido, Dios mismo en esencia, Jesús salva a Su pueblo de sus pecados”.

Es interesante que muchas de las veces que en la Biblia se usa “gran gozo” está relacionado con las buenas noticias de salvación en Jesucristo: Mateo 28:8 (la resurrección de Jesucristo), dice que las mujeres salieron del sepulcro vacío con gran gozo; Lucas 24:52 (la ascensión de Jesucristo) dice que después de adorar a Jesucristo, los discípulos volvieron a Jerusalén con gran gozo; Hechos 8:8, dice que había gran gozo en la ciudad donde se predicaba el evangelio; Hechos 15:3 dice que al oír de la conversión de los gentiles, todos los hermanos tenían gran gozo. Es como si Dios quisiera decirnos que nada producirá más gozo en nuestro corazón que entender y abrazar esto: el Mesías prometido, Dios mismo en esencia, Jesús salva a Su pueblo de sus pecados.

Ciertamente tener un buen gobierno, tener salud y tener dinero son asuntos importantes que producirán cierto grado de gozo en nuestros corazones. Pero hemos sido engañados si creemos que nuestro gozo último depende de si tenemos un buen gobierno o no, de si tenemos dinero en el bolsillo o no, de si nuestro refrigerador está lleno o vacío, de si poseemos el último dispositivo electrónico o no. Nuestro gozo último descansa en que Dios, a través de Jesucristo, nos ha salvado de nuestro mayor problema: el pecado. Por la vida, muerte y resurrección de Jesucristo: todos nuestros pecados son perdonados, la ira divina ya no está sobre nosotros, el pecado no sigue siendo nuestro amo, estamos reconciliados con Dios y disfrutamos una vida en comunión con Él que se extenderá por toda la eternidad. Así que, creyente, aunque estés bajo un mal gobierno, estés enfermo físicamente o seas pobre, recuerda que has sido salvado por Dios y gózate mucho.

1ra parte; 2da parte

Jesucristo se goza sobremanera.

A muchas personas les resulta difícil imaginarse a Jesucristo alegre; les es casi imposible ver al «varón de dolores y experimentado en aflicción» con gozo. Sin embargo, y sin negar Sus sufrimientos, Jesucristo fue una persona gozosa. ¿Cómo llego a esa conclusión? Parte del fruto del Espíritu es gozo (Gl. 5:22) y ya que Jesucristo vivió toda Su vida por el Espíritu, entonces Jesucristo fue una persona gozosa.

Pero eso no es todo, en Lucas 10:21 se relata lo siguiente: “En aquella misma hora El se regocijó mucho en el Espíritu Santo, y dijo: Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque ocultaste estas cosas a sabios y a inteligentes, y las revelaste a niños. Sí, Padre, porque así fue de tu agrado”. En este versículo se relata explícitamente que Jesucristo se gozó, y más aún, se gozó sobremanera. El verbo griego que se utiliza aquí para regocijar(se), usado pocas veces en el Nuevo Testamento, es “agaliáo”; compuesto por “ágan” que significa mucho y “jálomai” que significa saltar. El verbo en español que mejor transmite esa idea es exultar (i.e. Saltar de mucha alegría). ¡Mira a Jesucristo lleno de gozo! ¡Míralo gozarse sobremanera! ¡Mira como borbotaron alabanzas a Dios Padre desde el gozoso espíritu de Jesucristo! Continuar leyendo Jesucristo se goza sobremanera.

¿Por qué me has abandonado?

Cross

En Marcos 15:34 se relata como «a la hora novena Jesús exclamó con fuerte voz: ELOI, ELOI, ¿LEMA SABACTANI?, que traducido significa, DIOS MIO, DIOS MIO, ¿POR QUE ME HAS ABANDONADO?». Aunque por esas palabras sabemos que por un tiempo Jesús fue abandonado por Dios Padre (Hch. 2:27), nuestro saber es limitado. No sabemos completamente cómo Dios Padre abandonó a Dios Hijo, tampoco sabemos por experiencia lo que es ser abandonados por Dios. Matthew Henry dijo: “El creyente puede haber saboreado algunas gotas de amargura, pero solo puede formarse una idea muy débil de la grandeza de los sufrimientos de Cristo” (Comentario de la Biblia, p. 751).

El ser abandonado por Dios Padre fue, para Jesús, el sufrimiento más grande, el dolor más intenso que experimento al sufrir la ira de Dios. El ser abandonado por Dios Padre fue, para Jesús, el sedimento más agrio de la copa que bebió (Mc. 14:36). Nunca está demás recordar que Jesús no estuvo allí, sufriendo la ira de Dios, por Sus pecados –pues Él nunca pecó–, sino por pecadores como tú y yo. Como nuestro Sustituto, Jesucristo cargó el pecado de todos nosotros (1 P. 2:24). Continuar leyendo ¿Por qué me has abandonado?