«No me sorprende que Dios envĂe al pecador al infierno. Lo que sĂ me sorprende es que Dios perdone al pecador y lo envĂe al cielo. Me sorprende más que Dios haga esto Ăşltimo con millones de pecadores. Y me sorprende aun más que entre esos millones me encuentro yo» (Misael Susaña).