Vengo a Ti, Jesús – Alabanzaré

LETRA

Con mi tristeza y mi dolor,
Vengo a ti, vengo a ti;
De mis maldades a tu favor,
Vengo a ti, Jesús.
De mis pobrezas y enfermedad,
A tus riquezas y sanidad,
De mi pecado a tu santidad,
Vengo a ti, Jesús.

Con mis fracasos y mi ilusión,
Vengo a ti, vengo a ti;
A deleitarme en tu salvación,
Vengo a ti, Jesús.
De mis vergüenzas a tu favor,
De mis flaquezas a tu vigor,
De mi egoísmo, al Salvador,
Vengo a ti, Jesús.

De mis pavores, hasta tu paz,
Vengo a ti, vengo a ti;
De mis fracasos a tu solaz,
Vengo a ti, Jesús.
De mis fatigas, a tu quietud,
De mis desgracias, a tu virtud,
De mi escasez a tu plenitud,
Vengo a ti, Jesús.

De perdición y muerte eternal,
Vengo a ti, vengo a ti;
A recibir herencia inmortal,
Vengo a ti, Jesús.
A sempiterna felicidad,
Hacia tu amor y tranquilidad,
Do tu presencia goce en verdad,
Vengo a ti, Jesús.

Letra por William Sleeper. Traducción por W. R. Adell. Música por Greg Thompson. © 2000 Greg Thompson Music.

Puedes encontrar este himno, junto a otros tan buenos como éste, en el segundo álbum musical de Alabanzaré que se titula “Peregrino en Desierto”. Las letras de las canciones de este nuevo álbum son muy buenas y pienso que su música es mejor que la del álbum anterior –música que fue buena–. Pueden comprar “Peregrino en Desierto” desde Bandcamp.

Su nombre, Su reino y Su voluntad –no la nuestra.

Con el propósito de enseñar a Sus discípulos a orar, Jesucristo articuló una oración modelo que hoy conocemos como “El Padre Nuestro”. El Padre Nuestro nos enseña cómo orar tanto con su contenido como también con su orden. Nótese que la primera parte del Padre Nuestro es acerca de Dios, Su nombre, Su reino y Su voluntad: “Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, así en la tierra como en el cielo” (Mt. 6:9, 10). Y la segunda parte del Padre Nuestro es acerca de nosotros, nuestras necesidades físicas y nuestras necesidades espirituales de perdón y salvación: “Danos hoy el pan nuestro de cada día. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros hemos perdonado a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal” (Mt. 6:11-13).

Sin embargo, tenemos que confesar, delante de la presencia del Dios omnisciente, que el orden en nuestras oraciones no siempre ha sido ese. Hemos pecado, no por cambiar el orden de la oración en sí, sino porque lo que hay detrás de tal cambio es un deseo de que “glorificado sea mi nombre”, como si mereciéramos la gloria que le pertenece a Dios; un “venga mi reino”, como si fuéramos más sabios que el todo-sabio Dios; un “hágase mi voluntad”, como si ésta fuera mejor que Su perfecta voluntad. ¡Corramos, con arrepentimiento y fe a la cruz de Jesucristo! Hallando allí el perdón de nuestros pecados y la gracia para responder a Su llamamiento.

Ese mismo Jesucristo ahora nos llama a orar: “venga tu reino” –un reino en el cual Su nombre es glorificado y Su voluntad es hecha universalmente–. Es bueno recordar que Jesucristo no nos está llamando a usar vanas repeticiones, ni nos está llamado a ser hipócritas; sino que un sincero anhelo por Su reino se manifieste: Continuar leyendo Su nombre, Su reino y Su voluntad –no la nuestra.

Mis tuits favoritos [4]

  • “Nuestra identidad última se encuentra no en las palabras de nuestro Acusador, Satanás, sino en la obra de nuestro Abogado, Jesús” –Bob Kauflin.
  • “Esto es muy cierto: “Cuando la ley de Dios sea escrita en nuestros corazones, nuestro deber será nuestro deleite” –Matthew Henry, tuiteado por Challies.
  • “No hay palabras desperdiciadas en la Escritura, sólo lectores apresurados de la Escritura” –C. J. Mahaney.
  • “Es un pensamiento consolador que Cristo está orando por nosotros, aun cuando somos negligentes en nuestra vida de oración” –Louis Berkhof, tuiteado por C. J. Mahaney.
  • “Tú nunca sabes lo mucho que crees en algo hasta que esa verdad o falsedad se convierte en un asunto de vida o muerte para ti” –C. S. Lewis.
  • “Si alguien te molesta hoy, pregúntate: ¿Estoy asombrado por lo bien que Dios me ha tratado cuando lo he molestado?” –John Piper.
  • “El aburrimiento es la manera en la que Dios dice: “¡Sólo yo puedo satisfacer!” –Mike Reeves.

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¿Por qué no casarme con un no-cristiano?

“Él es lindo, caballeroso, me escucha y me entiende. Pienso mucho en él. En una ocasión él me dijo que yo era alguien especial. Él no es cristiano… pero visita de vez en cuando la iglesia. ¿Por qué no debo casarme con él?”.

¿Qué razones bíblicas podemos darle a esta chica1, que profesa ser cristiana, para que no se case con un no-cristiano? A continuación consideraremos dos razones.

PORQUE ES PECADO

No debes casarte con un no cristiano porque hacerlo sería un pecado contra Dios. La voluntad de Dios revelada es que una cristiana se case con un cristiano, uno cuyo Salvador y Señor es Jesucristo. En 1 Corintios 7:39b se dice que la mujer «está en libertad de casarse con quien desee», pero después se agrega, «sólo que en el Señor». Y la primera parte de 2 Corintios 6:14 dice lo siguiente: “No estéis unidos en yugo desigual con los incrédulos”. Casarte con un no-cristiano sería ir en contra del mandamiento del Señor, ir en contra de la voluntad de Aquel que te amó tanto que dio Su vida por ti. Si tú verdaderamente le amas sobre todo –como Él es digno de ser amado–, tu amor se manifestará por tu gozosa obediencia (Mc. 12:30; Jn. 14:15). Continuar leyendo ¿Por qué no casarme con un no-cristiano?