¡Dios reina para siempre!

“El SEÑOR reinará para siempre, tu Dios, oh Sión, por todas las generaciones. ¡Aleluya!” (Salmos 146:10).

Cuando el salmista dice que el Señor “reinará” no quiere decir que Dios no está reinando ahora pero que en el futuro lo hará. Dios no es un candidato a la presidencia que necesita de nuestros votos para ganar. La Biblia afirma una y otra vez que Dios es, ahora mismo, el Rey:

  • Salmos 47:2 dice que el Señor “Rey grande es sobre toda la tierra”;
  • en el versículo 7 del mismo Salmo se dice que “Dios es Rey de toda la tierra”;
  • y en Salmos 103:19 dice que el “Señor ha establecido Su trono en los cielos, y Su reino domina sobre todo”.

Dios “reinará” en el sentido de que Él es Rey ahora y seguirá siendo Rey. Eso se confirma en el mismo versículo, el cual no sólo dice que Dios reinará, sino también “para siempre”. Y después se agrega “por todas las generaciones”. A diferencia de los hombres que mueren, este rey nunca muere y, por lo tanto, Su reinado es eterno. Su reino no acaba después de cuatro años. Nadie le quitará el puesto. Él nunca renunciará.

¿Y cómo es este Rey que reinará para siempre? Los versículos 5 al 10 de este Salmo nos proveen la respuesta a esa pregunta. Este Rey es todopoderoso y bueno: Él hizo el universo y todo lo que hay en él, Él habla siempre la verdad, Él hace justicia a los que son oprimidos, Él alimenta a los hambrientos, Él da libertad a los que están esclavizados, Él abre los ojos de los ciegos, Él consuela a los que están tristes, Él ama a los justos, Él vela y protege a los extranjeros, Él es el Padre de los huérfanos y el defensor de las viudas, Él frustra los planes de los malvados. ¡Sin duda éste es el mejor Presidente de todos!

¿Y quién tiene el mejor Presidente de todos? El salmista dice que el Señor es Rey de Sión. Sión hace referencia al pueblo de Dios. ¿Es el Dios de la Biblia tu Dios? ¿Es Él el Capitán que guía tu vida? ¿Es Él en quien confías y no en los hombres o en ti mismo para salvación? ¿Son los méritos perfectos de Jesús tuyos por la fe? ¡Entonces sabe que tú eres parte de ese pueblo que tiene a ese Dios como su Rey!

Es muy importante que abraces a Dios como tu Rey, que hagas de esta verdad tuya, porque sólo así podrás tener la seguridad de que Dios hará para ti todo lo que dicen los versículos 5 al 10. Matthew Henry, comentando el versículo que dice el Señor ama a los justos, dijo que los creyentes “pueden confiar más en Su poder cuando están más seguros de Su buena voluntad hacia ellos”.

Así que, sea que el candidato por el que votaste esté en el poder o no, recuerda que Dios reina para siempre. Y sin duda cumplirá todos Sus planes, los cuales siempre son para Su mayor gloria y el mayor bien de Su pueblo.

“Cuando el poder perfecto se encuentra con la compasión perfecta, [y a eso se le suma una duración para siempre] somos libres de caer en los brazos del Señor con tranquila confianza. Él es poderoso y, por tanto, capaz de librarnos; Él es amoroso y por eso quiere hacerlo” (ESV Devotional Psalter).

Gritemos junto al salmista: ¡¡Aleluya!!

La tensión [saludable] en nuestras oraciones.

En Mateo 5:9-13 encontramos una oración muy popular, conocida como “El Padrenuestro”. El Padrenuestro es una oración modelo que contiene ideas o principios que deben estar presentes en nuestras oraciones. Jesús nunca tuvo la intención de que esta oración fuera repetida una y otra vez al pie de la letra.

¿Cómo sabemos eso? ¡Fácil, ni Jesús ni Sus discípulos la repitieron una y otra vez! Así que, repetir el Padrenuestro al pie de la letra sin saber lo que significa o sin ser sinceros se parece mucho a lo que Jesús reprende en el versículo 7 cuando dice “no usen vanas repeticiones”.

CONFIANZA

Lo primero con lo que nos encontramos en esta oración es que Jesús nos enseñó a acercarnos a Dios como nuestro “Padre”. Su equivalente en arameo sería “Abba”. Jesús pudo habernos enseñado a acercarnos a Dios diciendo “Soberano”, porque ciertamente El es soberano; pero escogió “Padre”. Él pudo habernos enseñado a acercarnos a Dios diciendo “Señor” o simplemente “Dios”, porque ciertamente El es Señor, El es Dios; pero escogió “Padre”. Él pudo habernos enseñado a acercarnos a Dios con cualquier otro atributo de Dios, y sería correcto; pero escogió “Padre”.

La Biblia nos dice que como Padre, cuando Dios mira la debilidad de Sus hijos, Él se conmueve o Sus entrañas se mueven. Como Padre, Dios ama a Sus hijos. Y porque los ama El sonríe cuando los ve, se deleita en ellos. Y porque los ama El es bueno en todos sus tratos para con ellos, usa todos Sus atributos para el bien de ellos. Y porque los ama El es paciente tanto al no disciplinarlos inmediatamente cada vez que pecan como al aceptar su obediencia imperfecta. Porque los ama El los perdona. Y aun cuando El los disciplina debido a sus pecados, lo hace porque los ama. Como Padre, Dios se ha comprometido a proveer alimento, abrigo y todo lo demás que Sus hijos necesiten.

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Mine: beneficios claros y no tan claros

Mine [Sobreviviendo en el desierto] es una película de guerra de suspenso escrita y dirigida por Fabio Guaglione y Fabio Resinaro. La película se estrenó en Italia y en España en el año 2016 y en Estados Unidos en el 2017.

Después de una misión fallida, un francotirador de la marina de los Estados Unidos, llamado Mike Stevens, camina sobre un campo minado cuando de repente escucha un clic de lo que parece ser una mina bajo sus pies; y trata de permanecer quieto hasta que llegue la ayuda. Y eso no es una tarea fácil, ya que Mike Stevens tendrá que sobrevivir, por 52 horas, tanto a los peligros del desierto como a los efectos psicológicos que le asaltarán.

NO OLVIDES SUS BENEFICIOS

Después de que una mina le arranca las piernas a su compañero y de que Mike escucha el clic bajo sus pies, él es azotado por una tormenta de arena. Y justo después de que la tormenta de arena pasa, Mike dice: “¿¡qué sigue, eh!?”; y alza sus ojos al cielo. Esa escena nos da a entender que Mike dirigió esa pregunta a Dios.

Pero la muerte de su compañero y el paso de la tormenta de arena no fue todo lo que Mike tendría que enfrentar: él también sería atacado en la noche por perros del desierto y después por insurgentes enemigos que lograrían rastrearlo hasta su ubicación actual. Y todo eso sin poder mover su pie.

Mike es visitado en varias ocasiones por un hombre natural de aquella región. Este hombre había perdido su pierna y a su hija debido a una mina. Y en una de sus visitas, él dice que Mike tiene mucha suerte porque todavía está vivo. Y es cierto, más que ser suertudo, Mike es bendecido: él todavía tenía sus dos piernas, la tormenta no lo había arrastrado, los perros no lo habían devorado y los insurgentes no lograron matarlo. Y al final… alerta de spoiler… lo que Mike pensaba que era una mina no era más que una lata con un soldadito de juguete dentro.

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Ora primero.

Nehemías es recordado por la reconstrucción de los muros de Jerusalén, un proyecto masivo que requirió las habilidades de un emprendedor intrépido, un gerente de proyectos disciplinado y un líder astuto. Por eso llama la atención que lo primero que aprendemos sobre este hombre de acción es que era un hombre de oración. Su intimidad con Dios vino antes que su actividad para Dios, y en esto él es modelo para los hombres con una misión hoy.

La historia comienza cuando Nehemías escucha malas noticias. El pueblo de Dios en Jerusalén estaba en grandes problemas y vergüenza. 70 años después de la reconstrucción del templo, sobre la que leemos en Esdras, el pueblo de Dios era una comunidad pequeña, con luchas y desmoralizada que vivía en una ciudad en ruinas y sin muros para la defensa.

Nuestro primer instinto al escuchar malas noticias de personas que amamos puede ser tomar la iniciativa e idear un plan para resolver el problema, pero el primer instinto de Nehemías fue orar. Lloró, se lamentó, oró y ayunó, y siguió haciéndolo durante días. Nehemías oró porque a él le importaba, y le importaba porque él oraba.

La oración de Nehemías es un modelo para nuestra oración hoy. Observa cómo se apoyó en el carácter de Dios: “el grande y temible Dios, que guarda el pacto” (Nehemías 1:5). Entonces Nehemías reclamó la promesa de Dios. Usó las propias palabras de Dios de las Escrituras como base de su oración, que tiene todas las marcas de un hombre presentando un caso: “Señor, tú eres el Dios que cumple Sus promesas. Ahora, esto es lo que has prometido…”.

Pero no hay arrogancia en esta oración. Nehemías apela a Dios basándose no sólo en su promesa, sino también en su misericordia. Él viene a Dios conociendo sus propios pecados y los pecados del pueblo de Dios. La oración eficaz siempre implica confianza en quién es Dios y humildad por lo que somos nosotros. La verdadera oración es siempre un acto tanto de fe como de arrepentimiento.

La razón por la que a Nehemías le importa tanto el problema y la vergüenza del pueblo de Dios era que estas personas llevaban el nombre de Dios: “Ellos son Tus siervos y Tu pueblo, los que Tú redimiste con Tu gran poder y con Tu mano poderosa” (v. 10). El nombre y la reputación de Dios estaban en juego, el llanto, el lamento, y el ayuno de Nehemías reflejaban no sólo una carga por el pueblo de Dios, sino también una pasión por la gloria de Dios.

Al final de la oración, Nehemías nos dice que él era copero del rey. Esto significaba que él tenía el oído del hombre más poderoso de la tierra, pero eso a penas se menciona. Lo que importaba era que Nehemías tenía el oído de Dios Todopoderoso en el cielo.


Este artículo es un devocional tomado de: Daily Strength: A Devotional for Men [Fuerza diaria: un devocional para hombres]. 4 de abril, Nehemías 1. Pray first [Ora primero], Colin Smith. Traducción de Misael Susaña.