Kauflin sobre «¿Qué pasa cuando cantamos?»

La pasión de Dios por el canto es evidente en una lectura superficial de los Salmos (Sal. 96:1, 2; 47:6). En total, la Biblia contienen más de 400 referencias al canto y 50 mandamientos directos a cantar. El libro más largo en la Biblia, los Salmos, es un libro de canciones. Y en el Nuevo Testamento se nos manda no una vez, sino dos veces, a cantar salmos, himnos y canciones espirituales unos a otros cuando nos reunimos (Ef. 5:19; Col. 3:16).

¿Por qué tan a menudo Dios nos dice no sólo que le ensalcemos, sino también que cantemos sus alabanzas cuando nos reunimos? ¿Por qué palabras y música y no sólo palabras? Una razón es que Dios mismo canta (Sof. 3:17). En la víspera de Su crucifixión, Jesús cantó himnos con sus discípulos (Mt. 26:30). Hebreos 2:12 aplica el Salmo 22:22 a Jesús cuando dice: “EN MEDIO DE LA CONGREGACIÓN TE CANTARE HIMNOS”. Y en Efesios 5 nos dice que un efecto de ser “llenos del Espíritu” es: “hablando entre vosotros con salmos, himnos y cantos espirituales, cantando y alabando con vuestro corazón al Señor” (vv. 18, 19).

Algunos cristianos piensan que la música reemplaza la palabra, tanto en su significado como en su efecto. Otros cristianos piensan que la música socava la palabra. Agustín estaba consciente de cómo la música puede distraeros de la palabra e incluso, potencialmente, socavar la palabra. Pero la música y la palabra no están destinadas a estar en conflicto una con otra. Dios las quiere juntas: “¡Aleluya! Porque bueno es cantar alabanzas a nuestro Dios, porque agradable y apropiada es la alabanza” (Sal. 147:1). Él nos dio la música para servir a la palabra.

EL CANTO PUEDE AYUDARNOS A RECORDAR PALABRAS

Nosotros almacenamos cientos, literalmente miles, de canciones en los baúles de nuestra memoria, listas para ser consultadas en cualquier momento. Los científicos están descubriendo que nuestras mentes están programadas para reconocer, clasificar y recordar patrones en música mejor que patrones en palabras por sí solas. En Deuteronomio 31, Dios usó la música para ayudar a Su pueblo a recordar Sus palabras (Dt. 31:21). Continuar leyendo Kauflin sobre «¿Qué pasa cuando cantamos?»

He decidido seguir a Cristo.

He decidido seguir a Cristo es un himno cristiano originado en la India. Sus letras están basadas en las últimas palabras de un hombre en Assan (nordeste de la India), quien junto a su familia –por la predicación de un misionero– fueron a Jesucristo con arrepentimiento y confiando en Él como Salvador y Señor (se convirtieron a Dios). Cuando el jefe de la aldea se enteró de esto, llamó al hombre que se había convertido, junto a su familia, a renunciar a su fe; si no, él y su familia morirían. La respuesta de aquel hombre creyente fue comenzar a cantar: “He decidido seguir a Cristo”. Entonces el jefe de la aldea ordenó a sus arqueros que mataran a los dos hijos del hombre creyente y después [el jefe de la aldea] amenazó con matar a la esposa de aquel creyente. Aquel hombre creyente, aun después de haber perdido a sus dos hijos y estando a punto de perder a su esposa, continuo cantando: “Aun nadie uniéndose, yo seguiré”. Después de eso, los arqueros mataron también a la esposa de aquel creyente. Finalmente, el jefe de la aldea le había dado una última oportunidad para que aquel hombre creyente salvara su vida física al renunciar a su fe; pero éste no renunció a su fe, sino que prosiguió cantando: “La cruz delante, el mundo atrás” –y así fue ejecutado. La historia dice que después de un tiempo, el jefe de la aldea dijo –considerando la fe del hombre creyente: “¡Yo también pertenezco a Jesucristo!”. Así él y toda la aldea se convirtieron a Dios. Continuar leyendo He decidido seguir a Cristo.

Confesión de fe Bautista de 1689.

“Este pequeño tomo no se presenta como una regla autoritativa ni como un código de fe, sino como una ayuda en casos de controversia, una confirmación en la fe y un medio para edificación en justicia. En él los miembros más jóvenes de nuestra iglesia tendrán un conjunto resumido de enseñanzas divinas, y por medio de pruebas bíblicas, estarán preparados para dar razón de la esperanza que hay en ellos. No te avergüences de tu fe; recuerda que es el antiguo evangelio de los mártires, confesores, reformadores y santos. Sobre todo, es la verdad de Dios, contra la que las puertas del infierno no pueden prevalecer. Haz que tu vida adorne tu fe, haz que tu ejemplo adorne tus creencias. Sobre todo, vive en Cristo Jesús, y permanece en él, no creyendo ninguna enseñanza que no haya sido manifiestamente aprobada por él y sea propia del Espíritu Santo. Aférrate a la Palabra de Dios que aquí es explicada para ti”—Charles Haddon Spurgeon (1834-1892).

  1. De las Sagradas Escrituras.
  2. De Dios y de la Santa Trinidad.
  3. Del decreto de Dios.
  4. De la creación.
  5. De la divina providencia.
  6. De la Caída del hombre, del pecado y su castigo.
  7. Del pacto de Dios.
  8. De Cristo el Mediador.
  9. Del libre albedrío.
  10. Del llamamiento eficaz.
  11. De la justificación.
  12. De la adopción.
  13. De la santificación.
  14. De la fe salvadora.
  15. Del arrepentimiento para vida y salvación.
  16. De las buenas obras.
  17. De la perseverancia de los santos.
  18. De la seguridad de la gracia y de la salvación.
  19. De la ley de Dios.
  20. Del evangelio y del alcance de su gracia.
  21. De la libertad cristiana y de la libertad de conciencia.
  22. De la adoración cristiana y del día de reposo.
  23. De los juramentos y votos lícitos.
  24. De las autoridades civiles.
  25. Del matrimonio.
  26. De la iglesia.
  27. De la comunión de los santos.
  28. Del bautismo y la Cena del Señor.
  29. Del bautismo.
  30. De la Cena del Señor.
  31. Del estado del hombre después de la muerte.
  32. Del juicio final.

Publicado por Chapel Library.
© Editorial Peregrino, S.L. Derechos Reservados Cristianismo Histórico, Editorial Peregrino. Prohibida la reproducción de esta traducción de la Confesión de fe de Londres de 1689 para la venta.

Los Vengadores, a través de mis lentes.

Recientemente fui al cine con un grupo de amigos para ver una película de superhéroes que está batiendo los récords: “Los Vengadores” (The Avengers). Ésta, en tan solo dos semanas, ya había obtenido más de $178 millones de dólares. «Los Vengadores» trata acerca de un grupo de superhéroes (Hulk, Capitán América, Iron Man y Thor) que fueron reunidos por el director de una agencia secreta de espionaje llamada S.H.I.E.L.D, para salvar a la tierra de Loki (medio hermano de Thor) y su ejército, quienes intentan esclavizar a la raza humana. Aunque no creo que Joss Whedon (escritor y director de la película) buscó glorificar a Dios en su obra cinematográfica, yo sí pienso hacerlo, analizando a la luz de la Palabra de Dios algunas partes de la película.

En la película Thor y Loki son vistos básicamente como dioses, Viuda Negra (Black Widow) usa ropa un poco apretada y hay muchos golpes; no obstante, la película me resultó interesante, no sólo por su trama de ciencia-ficción, aventura y acción, sino también por varios elementos positivos que –por la gracia común de Dios– podemos encontrar en la película: Continuar leyendo Los Vengadores, a través de mis lentes.