Poco a poco, pero con propósito y seguridad.

Debido a la obra perfecta de Jesucristo ya somos salvos del dominio del pecado, es decir, ya no somos esclavos del pecado (Ro. 6:2). Sin embargo, el pecado todavía está presente en nosotros y, aunque sí progresivamente (santificación), no estaremos total y definitivamente libres de éste hasta nuestra glorificación (Ef. 5:27). Y en medio de nuestra lucha contra el pecado remanente nos preguntamos: “¿Por qué Dios no me salva de una vez y por todas del pecado remanente? ¿Realmente llegará el día en el cual seré total y definitivamente libre del pecado?”.

Dios tiene algo importante que decirnos al respecto en Deuteronomio 7:21-23, donde se dice: “No te espantes de ellos, porque el Señor tu Dios está en medio de ti, Dios grande y temible. Y el Señor tu Dios echará estas naciones de delante de ti poco a poco; no podrás acabar con ellas rápidamente, no sea que las bestias del campo lleguen a ser demasiado numerosas para ti. Pero el Señor tu Dios las entregará delante de ti, y producirá entre ellas gran confusión hasta que perezcan”. Aunque esas son las palabras que Dios le dijo a la nación de Israel con respecto a las naciones que enfrentarían y a la tierra que poseerían, aquí hay principios que se aplican a nuestra lucha contra el pecado remanente (enemigo del pueblo de Dios hoy). Continuar leyendo Poco a poco, pero con propósito y seguridad.

De primera importancia –¿Qué es el evangelio?

El evangelio es la buena noticia de salvación para el pecador que tiene fe y se arrepiente, salvación gracias a que Jesucristo murió por nuestros pecados, fue sepultado y resucitó al tercer día.

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¿Qué si Jesucristo viene y todavía no me he casado?

Jesucristo dijo que «cuando resuciten de entre los muertos, ni se casarán ni serán dados en matrimonio» (Marcos 12:25). La institución del matrimonio tal como aquí la conocemos no existirá más en el cielo. Aun aquellos que ven el matrimonio como un desierto, reconocen que en éste hay varios oasis. Y es por todo esto que muchos solteros cristianos no responden gozosamente “¡amén!” cuando su pastor dice “¡Cristo, ven pronto!”.

Mi punto en este artículo es que si Dios, en Su soberanía, ha decidido que Jesucristo venga antes de que te cases, Él no está quitándote lo bueno para darte algo “más o menos bueno”, sino que, aunque Él no te está dando algo bueno, sí te está dando algo mucho mejor.

El apóstol Pablo (inspirado por Dios) dijo en Efesios 5:31, 32: “Por esto el hombre dejara a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne. Grande es este misterio, pero hablo con referencia a Cristo y a la iglesia”. En este versículo se dice que el matrimonio es un reflejo, una ilustración, una representación de la relación entre Jesucristo y Su iglesia. Esto se confirma al Pablo utilizar “como” (comparación) una y otra vez en los versículos 22-29. Continuar leyendo ¿Qué si Jesucristo viene y todavía no me he casado?