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Yahweh – SGM & La IBI
LETRA
Con Tu palabra
El mundo afirmaste Señor
Tu aliento de vida
Del polvo la humanidad formó
Despliegas Tu nombre
Y gloria en toda la creación
Santo Dios, Santo Dios.
Aún cuando el pecado
Tu creación corrompió
En Tu fidelidad
Nos prometiste redención
Un plan soberano
Tu gracia y justicia mostró
Santo Dios, Santo Dios
Pre-coro:
Siempre guardas Tus palabras
Siempre cumples Tus promesas
Por amor de Tu nombre
Santo nombre
Coro:
Yahweh, Yahweh
Poderoso, Dios eterno verdadero
¿Oh quién es como Tú?
Yahweh, Yahweh
Tu nombre permanecerá para siempre
Oh Yahweh
En el tiempo preciso
El Verbo carne Se hizo
Aquel por Quien esperamos
El prometido en el principio
Y vimos Tu rostro
Lleno de gracia y verdad en Jesús
Hijo de Dios, Santo Dios
Pre-coro:
Nos aferramos a Tus palabras
Y creemos Tus promesas
Y adoramos hoy Tu nombre
Santo nombre
Música y letra original por Jonathan Jerez.
© 2013 Sovereign Grace Worship (ASCAP)
Un joven que le gusta cantar himnos [III]
La verdad no es lo único en la alabanza a Dios, pero es esencial. Una de las razones por la que la verdad es esencial, es porque ésta servirá como fundamento para esas emociones que Dios espera que estén presentes en la alabanza. Continuemos viendo algunos de los himnos antiguos que me han ayudado a alabar a Dios como Él quiere y merece ser alabado.
Oíd un son en alta esfera, por Charles Wesley. Este himno nos presenta el misterio de la encarnación; Jesús, siendo 100% Dios en esencia, se hizo 100% hombre para la gloria de Dios al salvar a pecadores (Jn. 1:1-18):
“El Señor de los señores, el Ungido celestial,
Por salvar a pecadores toma forma corporal.
¡Gloria al Verbo encarnado, en humanidad velado!
¡Gloria a nuestro Redentor, a Jesús, Rey y Señor!
Canta la celeste voz: ¡En los cielos gloria a Dios!”.
Compadécete de mí, por Richard Redhead. Este himno nos ilustra un corazón que se acerca a Dios en arrepentimiento para ser perdonado de sus pecados (Salmo 51):
“En pecado yo nací,
nada bueno hay en mí;
Sólo en ti hay salvación,
Tú das luz al corazón.
Ven entonces a mi ser
y hazlo Tú resplandecer”.
La fidelidad y la justicia de Dios en perdonar [1 Juan 1:9]
Aunque todo cristiano ha sido salvado del dominio del pecado (es decir, éste ya no es su señor; véase Ro. 6:2), el pecado todavía está presente en todo cristiano1. Aunque el pecado ya no es la práctica del cristiano (1 Jn. 3:8), el cristiano todavía peca –esto lo sabemos tanto por experiencia como por la Palabra–: “Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos y la verdad no está en nosotros… Si decimos que no hemos pecado, le hacemos a El mentiroso y su palabra no está en nosotros” (1 Juan 1:8, 10).
La diferencia entre el cristiano (un “pecador redimido” o uno “simultáneamente justo y pecador” como lo diría Lutero) y el no-cristiano es que cuando el cristiano peca, es guiado por el Espíritu al arrepentimiento para perdón de pecados. 1 Juan 1:9 dice: “Si confesamos nuestros pecados, El es fiel y justo para perdonarnos los pecados y para limpiarnos de toda maldad”. En este versículo se dice que si confesamos a Dios nuestros pecados, seremos perdonados y limpiados. Ahora, no quiero que pasemos por alto lo siguiente: “El es fiel y justo”. ¿Por qué describir aquí a Dios precisamente como fiel y justo? ¿Qué tiene que ver la fidelidad y la justicia de Dios en nuestro perdón? Continuar leyendo La fidelidad y la justicia de Dios en perdonar [1 Juan 1:9]