Me gusta escribir con la luz.

Me encanta la fotografía. Me encanta tomar mi cámara fotográfica, encuadrar, enfocar y presionar el disparador, para así capturar una imagen. Me gusta tanto la fotografía porque por ella puedo capturar y contemplar [por un largo tiempo] la bella imagen de la creación de Dios, una creación que cuenta la gloria de Dios (Sal. 19:1). Detenerme y contemplar la creación de Dios en detalle hace que mi corazón se llene de emoción y entone una alabanza al Creador.

Lamentablemente, muchos se han acostumbrado al ritmo rápido de este mundo y no observan con detenimiento la creaciĂłn de Dios. Otros se han acostumbrado de tal manera a la creaciĂłn de Dios, que muchas veces no les parece tan maravillosa como en realidad ella es (Sal. 72:18; 77:14; 86:10). Pero con la fotografĂ­a yo puedo capturar algunos detalles de la creaciĂłn de Dios, contemplarlos y repetir las palabras del salmista: “Los cielos proclaman la gloria de Dios, y la expansiĂłn anuncia la obra de sus manos. Un dĂ­a transmite el mensaje al otro dĂ­a, y una noche a la otra noche revela sabidurĂ­a. No hay mensaje, no hay palabras; no se oye su voz. Mas por toda la tierra saliĂł su voz, y hasta los confines del mundo sus palabras. En ellos puso una tienda para el sol, y Ă©ste, como un esposo que sale de su alcoba, se regocija cual hombre fuerte al correr su carrera. De un extremo de los cielos es su salida, y su curso hasta el otro extremo de ellos; y nada hay que se esconda de su calor” (Salmos 19:1-6). Y cantar las palabras de Folliott S. Pierpoint en su himno Por la excelsa majestad: Continuar leyendo Me gusta escribir con la luz.

Para la gloria de Dios.

Dios nos manda a glorificarle en todo y debe ser glorificado con nuestra alegre obediencia; a través de nuestros labios y nuestra conducta. Porque esto es justo; sólo Él merece toda la gloria y sólo en Él encontraremos el gozo pleno y eterno.

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PSC10: De regreso a la cruz.

LA EXPERIENCIA DE LA CRUZ Y LA GLORIA DE DIOS (I)

LA EXPERIENCIA DE LA CRUZ Y LA GLORIA DE DIOS (II)

LA EXPERIENCIA DE LA CRUZ Y LA GLORIA DE DIOS (III)

Puede ver todas las sesiones de esta conferencia aquĂ­: https://www.youtube.com/playlist?list=PLMvvgc4F6CvX1VgFlIp2yRQgoFKtfzKjV

Resoluciones de Jonathan Edwards.

Alrededor del 1722, Jonathan Edwards, pastor y teólogo protestante, elaboró 70 resoluciones cuya intención fue mover a Edwards (él mismo) a vivir una vida completamente para la gloria de Dios y el beneficio del resto de la humanidad. Edwards dijo:

“Estando consciente de que soy incapaz de hacer alguna cosa sin la ayuda de Dios, humildemente le ruego, que por Su gracia, me permita mantener estas resoluciones, en la medida en que éstas estén de acuerdo a Su voluntad, por la causa de Cristo”.

He aquĂ­ algunas de sus resoluciones:

  • #1. Resuelvo, que harĂ© lo que piense que sea para la mayor gloria de Dios y para mi propio bien, ganancia y placer, en todo mi tiempo; no teniendo ninguna consideraciĂłn del tiempo, ya sea ahora o nunca, ni por millares de edades desde hoy. Resuelvo, hacer todo lo que considere mi deber, sobre todo para el bien y la ganancia de la humanidad en general. Resuelvo, por tanto, hacerlo no importando las dificultades con que me encuentre, ni cuantas, ni cuán grandes que sean.
  • #2. Resuelvo, estar continuamente tratando de encontrar alguna nueva idea o invento para promover la cosas anteriormente mencionadas.
  • #5. Resuelvo, nunca perder ni un momento de tiempo, sino perfeccionarlo de la forma más provechosa que yo pueda.
  • #17. Resuelvo, que yo vivirĂ© asĂ­ como hubiera deseado haberlo hecho cuando muera.
  • #20. Resuelvo, mantener la estricta sobriedad en el comer y el beber.
  • #24. Resuelvo, siempre que yo haga cualquier acciĂłn conspicua y maligna seguirĂ© su rastro, hasta que llegue a la causa que la originĂł y entonces, me esforzarĂ© cuidadosamente en no volver a hacerla y a pelear y a orar con toda mi fuerza en contra de la causa.
  • #39. Resuelvo, nunca hacer nada de lo cual yo tenga duda de su legalidad, esto es lo que trato, y al mismo tiempo, considerar y examinar despuĂ©s, si fuera legal o no; a menos que dudara yo mucho de la legalidad de la omisiĂłn.
  • #43. Resuelvo, nunca, de ahora en adelante, y hasta que yo muera, actuar como si me perteneciera a mi mismo, sino completamente y para siempre a Dios; ya que es agradable ser hallado asĂ­.
  • #52. Resuelvo, que vivirĂ© asĂ­ como pienso que yo desearĂ­a haberlo hecho, suponiendo que viva hasta una edad avanzada.
  • #68. Resuelvo, confesarme francamente a mi mismo, todo lo que encuentro en mi ser ya sea enfermedad o pecado; y si ello fuera algo concerniente a la religiĂłn, tambiĂ©n confesarle todo el asunto a Dios e implorarle que necesito su ayuda.

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