FB para la gloria de Dios.

Usa tu Facebook para la gloria de Dios: «Entonces, ya sea que comáis, que bebáis, o que hagáis cualquier otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios» (1 Cor. 10:31).

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3 verdades sobre las ofrendas.

Al hablar en este artículo de “las ofrendas” me refiero al dinero que los cristianos dan, generalmente en el contexto de su iglesia local, para suplir las necesidades de la iglesia y para la gloria de Dios. Aquí les dejo con tres verdades sobre las ofrendas:

SEGĂšN LAS POSIBILIDADES

“Porque yo testifico que según sus posibilidades… dieron” (2 Corintios 8:3).

Dios no espera de nosotros que ofrendemos más de lo que ganamos, más bien Él espera que ofrendemos según nuestras posibilidades. Dios no ha establecido la cantidad exacta de dinero que hay que dar. Más bien, Él ha establecido que las ofrendas deben ser proporcionales –Él tampoco ha establecido en el N. T. qué por ciento dar–: “Que el primer día de la semana, cada uno de vosotros aparte y guarde según haya prosperado, para que cuando yo vaya no se recojan entonces ofrendas” (1 Cor. 16:2).

Eso significa que la ofrenda variará de persona a persona. Pero Dios se agrada tanto del que puede dar mucho como del que puede dar poco.

SACRIFICIALMENTE

“Porque yo testifico que… aun más allá de sus posibilidades, dieron” (2 Corintios 8:3).

Esta acciĂłn de las iglesias de Macedonia, producida por la gracia de Dios, es digna de imitar: ellos dieron segĂşn sus posibilidades, pero la cantidad que dieron fue considerado como un sacrificio. Para ofrendar de esa manera necesitamos la gracia de Dios. Para ofrendar de esa manera necesitamos fe en Dios y Sus promesas (Pro. 3:9,10; Mar. 12:41-44 ).

COMO SE PROPUSO

“Porque yo testifico que… dieron de su propia voluntad” (2 Corintios 8:3).

Las ofrendas no deben ser dadas de mala gana ni por obligación, tales actitudes no agradan a Dios. Las ofrendas deben ser dadas de nuestra propia voluntad y con alegría: “Que cada uno dé como propuso en su corazón, no de mala gana ni por obligación, porque Dios ama al dador alegre” (2 Corintios 9:7).

Si estás interesado en conocer más acerca de las ofrendas, te invito a escuchar el sermón «Pobres en extremo, ricos en generosidad«.

Piper sobre «No desperdicies tu cáncer».

  1. Desperdiciarás tu cáncer si no crees que fue diseñado por Dios con un propósito para ti.
  2. Desperdiciarás tu cáncer si lo percibes como una condena y no como un regalo.
  3. Desperdiciarás tu cáncer si buscas alivio en tus probabilidades en vez de buscarlo en Dios.
  4. Desperdiciarás tu cáncer si te niegas a pensar en la muerte.
  5. Desperdiciarás tu cáncer si “luchas” contra él, sólo para estar vivo y no para anhelar más a Cristo.
  6. Desperdiciarás tu cáncer si dedicas más tiempo leyendo acerca de tu enfermedad y menos tiempo leyendo acerca de Dios.
  7. Desperdiciarás tu cáncer si dejas que te conduzca a la soledad en vez de profundizar en tus relaciones.
  8. Desperdiciarás tu cáncer si te entristeces como quienes no tienen esperanza.
  9. Desperdiciarás tu cáncer si continúas pecando igual que antes.
  10. Desperdiciarás tu cáncer si no lo usas como un medio para testificar la verdad y la gloria de Dios.

Este bosquejo fue tomado de: John Piper. No desperdicies tu cancer.

El decreto de Dios.

Empecemos definiendo el decreto de Dios: «Dios ha decretado desde la eternidad, libre e inalterablemente, todo lo que ha de ocurrir en el tiempo y todo para Su gloria«.

Uno de mis pasajes bĂ­blicos favoritos acerca del decreto de Dios es IsaĂ­as 46:9-11:

«Acordaos de las cosas anteriores ya pasadas, porque yo soy Dios, y no hay otro; yo soy Dios, y no hay ninguno como yo, que declaro el fin desde el principio y desde la antigüedad lo que no ha sido hecho. Yo digo: “Mi propósito será establecido, y todo lo que quiero realizaré”. Yo llamo del oriente un ave de rapiña, y de tierra lejana al hombre de mi propósito. En verdad he hablado, ciertamente haré que suceda; lo he planeado, así lo haré».

He aquí otros pasajes bíblicos que nos enseñan acerca del decreto de Dios: Salmos 115:3; Proverbios 19:21; Isaías 14:24-27; Hechos 4:27,28; Efesios 1:11.

ALGUNAS CONSIDERACIONES:

  1. Aunque Dios sabe todo lo que pudiera o puede pasar en todas las condiciones que se puedan suponer (1 S. 23:11,12), la presciencia de Dios está basada en Su decreto –y no al revés (Hch. 2:22,23). Es decir, Dios nada ha decretado porque lo previera como futuro.
  2. El decreto de Dios no elimina las causas secundarias, sino que las establece (Hch. 2:22,23).
  3. Dios no es autor del pecado, ni tiene comuniĂłn con nadie en el mismo (Sal. 7:11; Hab. 1:13).
  4. Algunos teólogos han rechazado el término y las implicaciones de «voluntad permisiva», ya que ésta puede implicar un mero permiso, involuntario de Dios. Además, «permiso» indica una voluntad opuesta [a la de Dios] y tal voluntad no existía cuando Dios decretó desde la eternidad todo (Ro. 11:34; 1 Co. 2:16).

1ra parte; 2da parte; 3ra parte