En Efesios 3, la Ăşltima parte, el apĂłstol Pablo hace pĂşblica su oraciĂłn por los efesios –y por cada creyente tambiĂ©n–. El apĂłstol pide por varias cosas y entre ellas está: “y [seáis capaces] de conocer el amor de Cristo que sobrepasa el conocimiento, para que seáis llenos hasta la medida de toda la plenitud de Dios” (v. 19). ¡QuĂ© paradoja! ¡Conocer algo que sobrepasa el conocimiento! Pero precisamente por eso es que Pablo ora a Dios, quien es poderoso y puede fortalecernos. Sin Él no podrĂamos conocer ni un ápice de ese amor.
Debemos orar con Pablo, anhelar, esforzarnos en dependencia del EspĂritu Santo en conocer ese amor; especĂficamente al leer, meditar y estudiar la cruz de Jesucristo, pues allĂ fue donde se demostrĂł como en ningĂşn otro lugar ese amor. Pero no es menos cierto que este amor sobrepasa todo entendimiento. DespuĂ©s de hacer todo lo anterior, todavĂa quedará muchĂsimo de ese amor por conocer. Y es que este amor, como dijo Matthew Henry, es «más alto que los cielos, más profundo que el infierno, más largo que la tierra y más ancho que el mar».
Nosotros podemos equivocarnos al pensar que alguien nos ama cuando en verdad no es asĂ. O equivocarnos al pensar que alguien nos ama más de lo que en verdad nos ama. Esas son equivocaciones dolorosas. Pero es imposible que eso pase con Cristo. ÂżCuánto crees que Cristo te ama?
ÂżQuĂ© tanto? No importa que tanto hayas pensado, Cristo te ama muchĂsimo más. Su amor nunca se quedará corto a nuestro limitado entendimiento, más bien nuestro entendimiento siempre se quedará corto a Su gran amor. Y ese amor sincero que puede tener por ti un padre o una madre, un hijo o una hija, un novio o una novia o un cĂłnyuge, un amigo o una amiga no puede compararse al amor de Jesucristo por ti.
¡Qué Dios nos conceda conocer más de ese amor! Amén.
El profundo amor de Cristo es inmenso, sin igual;
Cual océano sus ondas en mà fluyen, gran caudal.
Me rodea y protege la corriente de su amor,
Siempre guiando, impulsando hacia el celestial hogar.
El profundo amor de Cristo digno es de loor y prez;
¡Cuánto ama, siempre ama, nunca cambia, puro es!
¡Cuánto ama a sus hijos; por salvarlos Él murió!
Intercede en el cielo por aquellos que comprĂł.
El profundo amor de Cristo, grande sin comparaciĂłn,
Es refugio de descanso, es mar de gran bendiciĂłn.
El profundo amor de Cristo es un cielo para mĂ;
Me levanta hasta la gloria; pues me atrae hacia Ti.1
1 El profundo amor de Cristo. Letra por Samuel Trevor Francis. Y traducciĂłn por Ellen de Eck.