¿Es el cristianismo una religión injusta?

Hace un tiempo una compañera publicó en su red social una imagen que se burlaba de la “lógica” cristiana: en la izquierda había alguien que mato, violó, robó, pero se arrepintió un día antes de morir y se fue al cielo; en la derecha había alguien honesto, buena persona, que hacía obras de caridad, pero que no creía en religiones y se fue al infierno. Eso es lo que piensan muchas personas del cristianismo. Ahora, veamos dos razones por las cuales el cristianismo no es una religión injusta:

NO HAY BUENAS PERSONAS

Lo primero que hay que entender es que no hay buenas personas. Eso no quiere decir que las personas no pueden hacer cosas buenas, sí pueden (Mt. 7:11). Pero por sí mismas, aparte de la gracia de Dios, no pueden hacer nada bueno; además, lo bueno que hacen no es lo suficientemente bueno como para ganarse el cielo (Is. 64:6).

Tal vez tú nunca hayas matado a alguien; pero si te has enojado desmedidamente contra alguien, Jesús te dice que eres «reo del infierno de fuego» (Mt. 5:22). Tal vez tú nunca te hayas acostado con una mujer que no es tu esposa; pero si has mirado y codiciado a una mujer que no es tu esposa, Jesús te dice que ya «has cometió adulterio con ella en su corazón» (Mt. 5:28). Continuar leyendo ¿Es el cristianismo una religión injusta?

Tu empleo es un campo misionero.

Chico caminando

Una vez apliqué para trabajar en una organización cristiana que trabajaba en comunidades pobres, supliendo sus necesidades físicas y predicando el evangelio de Jesucristo. No fui contratado debido a que en ese entonces no tenía algo que se necesitaba para la posición a la cual aplicaba. Unos cuantos años después, me topé con el director de la organización, quien me preguntó si estaba trabajando. Yo le respondí que sí, que era maestro en una escuela. La siguiente cosa que él me dijo me dejó marcado. Esto fue lo que él me dijo: “¡Qué buen campo misionero!”.

Esa respuesta me marcó porque generalmente vemos a África o a Asia como campos misioneros, pero muy pocas veces vemos nuestros empleos como campos misioneros. ¿Será que Dios espera que seamos testigos de Jesucristo en todo lugar excepto en nuestros empleos?

QUÉ NO QUIERO DECIR

Antes de continuar quiero dejar claro dos cosas:

Primero, estoy consciente de que no todos los empleos presentan las mismas oportunidades para testificar de Jesucristo. Yo soy un maestro en una escuela que ha dado a conocer su creencia en Dios públicamente. Y en este país no está prohibido compartir tu fe públicamente. Este artículo no quiere decir que todos tienen esa misma libertad. Continuar leyendo Tu empleo es un campo misionero.

Jesús dejó morir a quien Él amaba.

En los primeros dos versículos de Juan 11 se nos habla acerca de tres hermanos –Lázaro, María y Marta– que vivían en una aldea llamada Betania. Ellos eran conocidos por Jesús ya que María ungió los pies de Él con perfume y los secó con sus cabellos.

Lázaro estaba enfermo y sus hermanas (María y Marta) mandaron a decir a Jesús que Lázaro estaba enfermo. Obviamente, ellas no estaban buscando que Jesús sólo supiera que Lázaro estaba enfermo, sino también que Él fuera a sanarlo. Y para añadir peso a su petición, ellas se refieren a Lázaro como “el que tú amas” (v. 3).

Pero Jesús, en vez de ir inmediatamente, se quedó dos días más en el lugar donde estaba y Lázaro murió. Parecería que las hermanas de Lázaro tenían un entendimiento equivocado respecto a los sentimientos de Jesús por Lázaro y Su disposición de hacer bien. Pero la Biblia misma confirma que Jesús sí amaba a Lázaro: “Y Jesús amaba a Marta, a su hermana y a Lázaro” (v. 5). Aquí hay dos lecciones muy importantes para el cristiano que sufre:

En primer lugar: la presencia de aflicciones no es indicación de ausencia de amor [por ti] en Jesús. Recuerda que Jesús realmente amaba a Lázaro y, aun así, él murió. Dile a tu alma que ese dolor que sientes no significa que Dios no te ama.

En segundo lugar: en medio de tus sufrimientos, Dios está haciendo más cosas buenas de las que puedes ver. Jesús dejó que Lázaro muriera para fortalecer la fe de Sus discípulos y la de María y Marta; para que ellos vieran que Él no tan solo podía curar enfermos, sino también resucitar muertos. Jesús dejó que Lázaro muriera para salvar a muchos judíos, quienes después de ver lo que Jesús hizo, creyeron en Él (v. 45). Jesús dejó que Lázaro muriera para que Lázaro experimentara en carne propia el poder de Dios que da vida a los muertos. Y de todas esas maneras Dios fue glorificado. Así que, aunque no lo puedas ver, sabe que Dios sigue trabajando en tus sufrimientos para Su gloria y tu bien.

 

¡Sólo en Jesús hay salvación!

En Hechos 4 se relata como Pedro y Juan fueron arrestados debido a que ellos anunciaban al pueblo la resurrección en Jesucristo. Al Pedro y Juan ser llevados ante el concilio, Pedro es lleno del Espíritu Santo y les dice que la autoridad que ellos tienen para hablar y actuar viene de Jesucristo, quien había sido crucificado, pero quien también resucitó de entre los muertos. Y Pedro concluye de la siguiente manera:

“Y en ningún otro hay salvación, porque no hay otro nombre bajo el cielo dado a los hombres, en el cual podamos ser salvos” (Hch. 4:12).

Pedro está hablando aquí de Jesús y fue precisamente porque sólo Él puede salvar a Su pueblo que se le dio ese nombre (Mat. 1:21). “Y en ningún otro hay salvación” fue proclamado por Pedro y Juan con tanta confianza que su audiencia quedo maravillada. En María no hay salvación, en Mahoma no hay salvación, en Buda no hay salvación. Pero también eso nos incluye a ti y a mí: en nosotros mismos no hay salvación, no hay obra que podamos hacer por la cual podamos ganarnos la salvación. ¡Sólo en Jesús hay salvación!

Aparte de Jesús no podemos ser salvos del castigo por el pecado y del domino del pecado en nuestras vidas. Ese Jesús es, tal como proclamaron Pedro y Juan, Dios mismo que se hizo hombre. Ese Jesús es, a diferencia de todos nosotros, quien durante toda su vida siempre hizo lo bueno y nunca hizo lo malo. Ese Jesús es quien, aun siendo justo, murió en la cruz del calvario como el más vil criminal en el lugar de pecadores que se arrepienten y confían en Él.

En la cruz del calvario Jesús dijo “¡consumado es!”, indicando que Él ya había hecho todo lo necesario para la salvación de los pecadores. Y, tres días después, Dios Padre resucitó a Jesucristo, confirmando así que en sólo en Jesús hay salvación para los pecadores.

¿Y tú? ¿Ya has puesto toda tu fe en Jesús para salvación? Si no, este es un buen momento para hacerlo: confía exclusivamente en Jesús como tu único y suficiente salvador y serás salvado.