Signos vitales: amor al hermano

El pastor Misael SusaƱa comparte un signo vital de todos aquellos que tienen vida eterna: amor al hermano. AdemƔs, nos reta a amar prƔcticamente y nos motiva con el amor de Dios.

La propiciación ilustrada.

Jacob y EsaĆŗ eran hermanos con una relación ā€œcomplicadaā€ desde el principio. Aun estando dentro del vientre de su madre Rebeca, ambos luchaban (GĆ©n. 25:22). Y cuando llegó el momento para que Rebeca diera a luz, primero salió EsaĆŗ y despuĆ©s salió Jacob agarrado de una mano del talón de su hermano.

Cuando ambos crecieron, Jacob aprovechó que EsaĆŗ vino del campo agotado para que Ć©ste Ćŗltimo le vendiera la primogenitura –o los derechos de Ć©sta–. A lo que EsaĆŗ accedió (GĆ©n. 25:33). DespuĆ©s, Jacob se hizo pasar por su hermano para que su padre Isaac le diera la bendición que era para EsaĆŗ.

Por esa razón, Esaú odió a su hermano y dijo que mataría a su hermano cuando pasaran los días de luto por la muerte de su padre. Al saber los planes de Esaú, Rebeca hizo que Jacob se fuera de su casa hasta que Esaú se calmara (Gén. 27).

AƱos mĆ”s tarde, EsaĆŗ –y 400 hombres con Ć©l– fue a encontrarse con Jacob. Entonces Jacob, sabiendo que la relación con su hermano no era la mejor, tuvo mucho miedo y se angustió. Jacob tomó de lo que tenĆ­a y lo envió con sus siervos a EsaĆŗ como un regalo, pensando: ā€œLo apaciguarĆ© con el presente que va delante de mĆ­. Y despuĆ©s verĆ© su rostro; quizĆ” me acepteā€ (GĆ©nesis 32:20). La historia terminó mejor de lo que Jacob pensaba: EsaĆŗ corrió al encuentro de Jacob, lo abrazó y lo besó (GĆ©n. 33:4).

Continuar leyendo La propiciación ilustrada.

Ā”Eso sĆ­ es amor verdadero!

Decir ā€œte amoā€ a tu pareja es algo a lo que le damos mucha importancia. Se han hecho extensas investigaciones sobre quiĆ©n es el primero en decir ā€œte amoā€ en una relación. Se han escrito artĆ­culos sobre cuĆ”ndo decir ā€œte amoā€ por primera vez. Y se han dado incontables razones por las cuales las mujeres no deberĆ­an ser las primeras en decir ā€œte amoā€.

Ahora, cuando leemos 1 Juan 4 aprendemos que Dios es el que nos dice primero ā€œte amoā€ y nosotros somos los que decimos ā€œyo tambiĆ©n te amoā€. No lo contrario. Dios tomó la iniciativa de amarnos y nosotros –los que hemos sido regenerados por Su EspĆ­ritu– respondimos con amor primero hacia Ɖl y despuĆ©s hacia nuestros hermanos. 1 Juan 4:10 dice:

ā€œEn esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que Ɖl nos amó a nosotros y envió a Su Hijo como propiciación por nuestros pecadosā€.

NO AMƁBAMOS A DIOS

En el versĆ­culo 10, el apóstol Juan describe en quĆ© consiste el amor, especĆ­ficamente el amor que Dios tiene por nosotros. Ɖl comienza diciendo: ā€œno en que nosotros hayamos amado a Diosā€. Y eso es contrario a como muchos se ven hoy en dĆ­a; ellos piensan que aman a Dios simplemente porque ellos creen que Dios existe y porque ellos no maldicen a Dios con sus labios. Pero para que el hombre (varón y hembra) sea salvo primero tiene que confesar o ponerse de acuerdo con Dios en lo siguiente: ni tĆŗ ni yo amĆ”bamos a Dios.

El hombre no nace con un corazón inclinado hacia Dios. El hombre no siempre ha estado buscando de Dios. MÔs bien, como vemos mÔs adelante en este pasaje, nosotros éramos pecadores y eso es todo lo contrario a ser personas justas y buenas. Nosotros éramos indiferentes a Dios. A nosotros no nos importaba la voluntad de Dios.

Según Efesios 2 nosotros seguíamos la corriente de este mundo, éramos hijos de desobediencia; nuestros pensamientos, nuestros deseos y nuestra voluntad hacían cosas que desagradaban a Dios. Y según Romanos 5 nosotros éramos impíos con un carÔcter contrario al carÔcter santo de Dios y éramos sus enemigos con un corazón rebelde a Dios y Su ley.

DIOS Sƍ NOS AMƓ A NOSOTROS

Si el amor no estĆ” en que nosotros amĆ”bamos a Dios, Āæen dónde estĆ” el amor? Juan responde: ā€œsino en que Ɖl nos amĆ³ā€; y despuĆ©s se agrega: ā€œa nosotrosā€ –a ti y a mí–. Aunque Ɖl es digno de nuestro mĆ”s ferviente amor, nosotros no le amĆ”bamos. Aunque nosotros no Ć©ramos dignos de tan grande amor, Ɖl nos amó.

A pesar de seguir la corriente de este mundo, de ser desobedientes, de pensar, desear y hacer lo que le desagradaba; Dios nos miró y Su corazón se conmovió, toda Su compasión se encendió. A pesar de tener un carĆ”cter contrario a Su carĆ”cter y de ser rebeldes; el corazón de Dios se regocijó haciĆ©ndonos bien. Obviamente no por nada en nosotros, porque ĀæquĆ© tenĆ­amos nosotros, sino mucho pecado? Sino que fue porque Ɖl, teniendo abundante amor y siendo Ɖl mismo amor, quiso enamorarse de nosotros.

Continuar leyendo Ā”Eso sĆ­ es amor verdadero!