¿Por qué admiro a Superman, pero amo a Jesús?

Pocas personas saben que Superman es mi superhéroe favorito —al menos dentro del Universo DC—. Recuerdo cuando salió el primer adelanto de la nueva película dirigida por James Gunn: jamás en mi vida había repetido un video tantas veces como lo hice con ese mini-tráiler.

El pasado 11 de julio de 2025 se estrenó Superman en los cines de Estados Unidos. Durante su primer fin de semana, la película recaudó 217 millones de dólares a nivel global, y para el 20 de julio ya acumulaba aproximadamente 408 millones en taquilla mundial. Hasta la fecha, cuenta con un 83 % de aprobación por parte de los críticos y un impresionante 92 % de la audiencia en Rotten Tomatoes.

Admiración

No me sorprende saber que no soy el único que admira a Superman. Después de todo, él representa la esperanza —de hecho, el símbolo en su pecho significa justamente eso en kryptoniano—. Es compasivo, busca hacer el bien a quienes lo rodean, incluso si eso implica sacrificios personales. A pesar de su enorme poder, elige contenerse; actúa con humildad y un profundo sentido de justicia.

Sin embargo, Superman no deja de ser un personaje ficticio creado en 1938 por Jerry Siegel (guionista) y Joe Shuster (dibujante).

Adoración

Ahora bien, yo no solo admiro a Jesús… yo lo adoro: lo amo, lo alabo, obedezco Su Palabra y confío en Él. ¿Por qué? Porque, mientras que Superman es un personaje ficticio, Jesús es real. Y eso cambia todo.

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El hombre de las 50 mil oraciones respondidas.

George Müller fue un evangelista y misionero cristiano nacido el 27 de septiembre de 1805 en Kroppenstedt, Alemania. Es reconocido principalmente por su extraordinario ministerio en favor de los niños huérfanos y desamparados.

Su juventud estuvo marcada por una vida de pecado: era mentiroso, ladrón y jugador. Él mismo se describió como alguien de “comportamiento impío y espíritu impenitente”. Sin embargo, en 1825, tras asistir a una reunión de oración en una casa, experimentó una profunda transformación espiritual. Según sus propias palabras, fue allí donde “el Señor comenzó su obra de gracia en mí”.

El ministerio de Müller y su esposa con los huérfanos comenzó en 1836, cuando convirtieron su hogar en un refugio para treinta niñas. A partir de entonces, la obra creció notablemente, ofreciendo no solo alimento y vestido, sino también educación cristiana. A lo largo de su vida, George Müller llegó a cuidar a 10,024 huérfanos.

Müller falleció el 10 de marzo de 1898, a los 92 años, en Bristol, Reino Unido.

SU VIDA DE ORACIÓN

Se dice que George Müller oraba por todo y esperaba con fe que cada oración fuera respondida. A lo largo de sus muchos años de ministerio, y a pesar de haber cuidado a miles de huérfanos, Müller jamás pidió dinero a nadie. Sin solicitar ayuda financiera, recibió donaciones que sumaron millones de dólares, los cuales fueron usados para el cuidado de los huérfanos y la impresión de Biblias. Aunque él nunca le pedía a los hombres, sí le oraba a Dios y confiaba plenamente en que Él supliría todas sus necesidades. Y así fue: Dios nunca lo desamparó.

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Reflexiones sobre el escándalo de Michael Tait.

Michael DeWayne Tait es un reconocido artista de música cristiana contemporánea. A finales de los años 80, formó junto a compañeros universitarios el grupo DC Talk, con el cual lanzó cinco álbumes aclamados por la crítica y el público. En marzo de 2009, asumió el rol de vocalista principal de Newsboys, banda que participó en la película God’s Not Dead [Dios no está muerto], donde interpretan el tema principal del mismo nombre.

En enero de 2025, Tait anunció su salida de la banda. Poco después, el 10 de junio del mismo año, confesó públicamente que eran en gran parte ciertas las acusaciones en su contra, relacionadas con «el abuso de drogas, alcohol y actividad sexual».

EL PECADO ES ALGO MUY SERIO

“No pongo excusas por [mis acciones]. Simplemente lo llamaré como Dios lo llama: pecado”, declaró Michael Tait. Luego añadió: “abusé de la cocaína, consumí demasiado alcohol… toqué a hombres de una manera sensual… he mentido y engañado… vivía dos vidas muy diferentes”.

Hoy en día, muchos —incluso dentro de las cuatro paredes de “la iglesia”— minimizan el pecado, viéndolo como un mero error, una enfermedad leve o un simple mal. Pero el pecado es peor que un error, es más grave que una enfermedad y es el mayor de los males.

Es interesante que en Romanos 7:13 el apóstol Pablo describe al pecado como “en extremo pecaminoso”. “¿Por qué no dijo «extremadamente negro», «extremadamente horrible» o «extremadamente mortal»? Pues, porque no hay nada en el mundo tan malo como el pecado. Cuando quiso usar la peor palabra que se le ocurrió para referirse al pecado, lo llamó por su propio nombre y lo reiteró: «pecado», «extremadamente pecaminoso»” (Spurgeon).

La Biblia también nos advierte que el pecado es engañoso. Hebreos 3:13 dice: “no sea que alguno de ustedes sea endurecido por el engaño del pecado”. El pecado engaña de muchas formas: una de ellas es susurrando que podemos pecar sin consecuencias. Pero eso es falso. Tait reconoció que su conducta no solo fue imprudente, sino “destructiva”. Admitió haber “lastimado a tanta gente de tantas maneras” y dijo que vivirá “con esa vergonzosa realidad el resto de [su] vida”. También expresó con pesar de que “alguien pierda o elija no buscar la fe y la confianza en Jesús” debido a que él ha sido un horrible representante.

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