Matrimonio, relaciones y juicio por inmoralidad [II]

OFRECIDO PARA LLEVAR LOS PECADOS

El autor de Hebreos que, inspirado por Dios, dijo que Dios juzgará a los inmorales y a los adúlteros, también describió a Jesucristo como Sustituto y Salvador de pecadores: “así también Cristo, habiendo sido ofrecido una vez para llevar los pecados de muchos, aparecerá por segunda vez, sin relación con el pecado, para salvación de los que ansiosamente le esperan” (Heb. 9:28). Jesucristo pagó en la cruz y sufrió la ira de Dios no por Sus pecados –pues Él nunca pecó (Heb. 4:15), sino por los pecados de otros muchos. Entre los cuales hay quienes fueron inmorales y quienes fueron adúlteros. Por Su vida, muerte y resurrección los pecadores –que se arrepienten y tienen fe– son salvados, todos sus pecados son perdonados, son declarados justos y tienen la seguridad de que algún día serán santificados completamente. Solamente por la obra de Jesucristo un pecador puede salir airoso en el juicio de Dios.

Amigo, Dios, en Su paciencia, te ha dado tiempo para que te arrepientas; no rehúses arrepentirte de tus pecados. Más bien, arrepiéntete de tus pecados (inclusive inmoralidad y adulterio), confía sólo en el Señor Jesucristo como suficiente Salvador y Él te salvará.

EL GOBERNADOR BUENO

Dios no sólo es el Creador que tiene derecho a gobernar sobre Sus criaturas, sino que también Él es bueno. Dios nos manda que «sea el matrimonio honroso en todos, y el lecho matrimonial sin mancilla», sabiendo que esto es bueno, beneficioso, para nosotros. Hemos, pues, de obedecer con gozo Sus mandamientos. Dios, en Proverbios 5:3-6, nos hace saber lo siguiente: “Porque los labios de la extraña destilan miel, y su lengua es más suave que el aceite; pero al final es amarga como el ajenjo, aguda como espada de dos filos. Sus pies descienden a la muerte, sus pasos sólo logran el Seol. No considera la senda de la vida; sus senderos son inestables, y no lo sabe”; y agrega en los versículos 22,23: “De sus propias iniquidades será presa el impío, y en los lazos de su pecado quedará atrapado. Morirá por falta de instrucción, y por su mucha necedad perecerá”. Pero Dios nos asegura, en Jeremías 29:11: “Porque yo sé los planes que tengo para vosotros” –declara el SEÑOR– “planes de bienestar y no de calamidad, para daros un futuro y una esperanza”.

1ra parte; 2da parte

Matrimonio, relaciones y juicio por inmoralidad.

Hoy en día, muchos ven el matrimonio como si fuera «el demonio» y las relaciones sexuales como algo normal, y hasta se promueve, que se puede practicar con cualquier persona atractiva que te pase por delante. Esto es totalmente contrario a Dios y Él, no sólo como el Creador que tiene derecho a gobernar sobre Sus criaturas, sino también como Juez justo de todo el universo, no puede quedarse de brazos cruzados (indiferente) ante esta rebelión. Hebreos 13:4 dice: “Sea el matrimonio honroso en todos, y el lecho matrimonial sin mancilla, porque a los inmorales y a los adúlteros los juzgará Dios”.

Lo primero que nos dice el versículo es que «sea el matrimonio honroso en todos». Es decir, que el matrimonio sea tenido en alta estima, que no sea menospreciado. He aquí dos razones por las cuales el matrimonio debe ser honroso para todos nosotros:

  1. El matrimonio fue instituido por Dios mismo. En el principio, viendo Dios que no era bueno que el hombre estuviera solo, Él le hizo ayuda idónea. Y en Génesis 2:24 dice: “Por tanto el hombre dejará a su padre y a su madre y se unirá a su mujer, y serán una sola carne”.
  2. El matrimonio es una representación de Jesucristo y Su iglesia. En Efesios 5:24,25 dice: “Pero así como la iglesia está sujeta a Cristo, también las mujeres deben estarlo a sus maridos en todo. Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia y se dio a sí mismo por ella”; y en el versículo 32 el apóstol dijo: “Grande es este misterio, pero hablo con referencia a Cristo y a la iglesia”.

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Amor que provoca amor.

Aquino dijo: “Nada puede provocar amor más que saber que uno es amado”. ¿Es eso cierto? Parece que sí. En Lucas 7:36-50 se relata que estando Jesús en la casa de Simón el fariseo, una mujer pecadora regó los pies de Jesús con sus lágrimas, los secó con sus cabellos, besó sus pies y los ungió con perfume (v. 38). Al ver esto, Simón el fariseo dijo dentro de sí: “Si éste fuera un profeta, sabría quién y qué clase de mujer es la que le está tocando, que es una pecadora” (v. 39). Jesús, entonces, le dijo: “Por lo cual te digo que sus pecados, que son muchos, han sido perdonados, porque amó mucho; pero a quien poco se le perdona, poco ama” (v. 47).

Estas palabras de Jesús no significan que el amor es la causa del perdón de parte de Dios, sino que el amor es el efecto o resultado de ser perdonado por Dios (véase la última parte del v. 47 y vv. 41-43). El saberse perdonado1 de los muchos pecados, resultará en amor hacía Aquel que perdona. Esta mujer pecadora vio en Jesús el perdón de sus muchos pecados, mientras que Simón el fariseo [posiblemente] ni siquiera se veía como pecador. “¿Pecador? esa descripción se aplica a esta mujer, no a mí” –podría haber dicho él (vv. 39, 44-46). Jesús no negó que los pecados de esta mujer fueran muchos, pero dijo de sus muchos pecados: “han sido perdonados” (v. 47). Continuar leyendo Amor que provoca amor.

«Cristiano», cómo surge y por qué.

Hoy en día, muchos profesan con sus bocas ser cristianos, pero sus vidas no son como conviene a un pueblo santo de (separado por) Dios, sus vidas no corresponden con lo que profesan. Al siguiente llamamiento de Jesús: “Sígueme”; ellos responden: “Sí, pero…”. Muchos de ellos son selectivos con respecto a qué creer y obedecer en la Biblia. Eso no es ser cristiano en lo absoluto.

El cristiano verdadero sigue a Jesús y acepta toda la Biblia como la Palabra de Dios digna de ser creída y obedecida. En Juan 6:66 leemos que, por la dura declaración de Jesús, «muchos de sus discípulos se apartaron y ya no andaban con El»; pero no así los verdaderos discípulos, quienes respondieron a Jesús con las siguientes palabras: “Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna. Y nosotros hemos creído y conocido que tú eres el Santo de Dios” (Jn. 6:68, 69).

¿CÓMO SURGIÓ EL TÉRMINO «CRISTIANO»?

El apóstol Pedro lo usó en 1 Pedro 4:16 cuando dijo que «si alguno sufre como cristiano, que no se avergüence». En Hechos 26:28 se relata que el rey Agripa, después de escuchar la predicación de Pablo, dijo: “En poco tiempo me persuadirás a que me haga cristiano”. Pero anteriormente a todo esto, en Hechos 11:26 se relata lo siguiente: “Y se reunieron con la iglesia por todo un año, y enseñaban a las multitudes; y a los discípulos se les llamó cristianos por primera vez en Antioquía”. Ahora, nótese cuán interesante es lo siguiente: “a los discípulos se les llamó cristianos”. Los discípulos no se llamaron “cristianos” a sí mismos, otros los llamaron así.

¿POR QUÉ SE LES LLAMÓ «CRISTIANOS» A LOS DISCÍPULOS?

El significado de “cristiano” nos ayuda a dar respuesta a la pregunta. “Cristiano” significa partidario o seguidor de Cristo. Los discípulos no vestían camisetas que decían: “Yo soy cristiano”; ni usaban brazaletes que decían: “Dios te bendiga”. Pero la mano del Señor estaba con ellos, ellos habían creído en Jesucristo como su único y suficiente salvador y se habían convertido (Hch. 11:21), lo cual significa que ellos habían dado la espalda a sus pecados para ahora servir al Señor. Ellos no eran perfectos, no eran completamente santificados, pero su vida evidenciaba que habían sido salvados, que se habían arrepentido y habían tenido fe. Ellos ahora predicaban el evangelio de Jesucristo. Los discípulos no podían pasar desapercibidos (Hch. 17:6); no porque les gustaba llevar siempre la contraria, sino porque seguían a Cristo. Aunque Cristo ya no estaba con ellos corporalmente, los discípulos seguían el ejemplo de Cristo, guardaban todo lo que Él les había mandado y los demás «reconocían que ellos habían estado con Jesús» (Hch. 4:13).

¿Eres tú un cristiano? ¿Has tú creído y te has convertido al Señor? ¿Refleja tu vida que buscas intencional y constantemente seguir el ejemplo de Cristo? Si las personas a tu alrededor no pueden identificarte como cristiano, a menos que tú se lo digas, entonces algo anda mal contigo.