En los primeros dos versĂculos de Juan 11 se nos habla acerca de tres hermanos –Lázaro, MarĂa y Marta– que vivĂan en una aldea llamada Betania. Ellos eran conocidos por JesĂşs ya que MarĂa ungiĂł los pies de Él con perfume y los secĂł con sus cabellos.
Lázaro estaba enfermo y sus hermanas (MarĂa y Marta) mandaron a decir a JesĂşs que Lázaro estaba enfermo. Obviamente, ellas no estaban buscando que JesĂşs sĂłlo supiera que Lázaro estaba enfermo, sino tambiĂ©n que Él fuera a sanarlo. Y para añadir peso a su peticiĂłn, ellas se refieren a Lázaro como “el que tĂş amas” (v. 3).
Pero JesĂşs, en vez de ir inmediatamente, se quedĂł dos dĂas más en el lugar donde estaba y Lázaro muriĂł. ParecerĂa que las hermanas de Lázaro tenĂan un entendimiento equivocado respecto a los sentimientos de JesĂşs por Lázaro y Su disposiciĂłn de hacer bien. Pero la Biblia misma confirma que JesĂşs sĂ amaba a Lázaro: “Y JesĂşs amaba a Marta, a su hermana y a Lázaro” (v. 5). AquĂ hay dos lecciones muy importantes para el cristiano que sufre:
En primer lugar: la presencia de aflicciones no es indicaciĂłn de ausencia de amor [por ti] en JesĂşs. Recuerda que JesĂşs realmente amaba a Lázaro y, aun asĂ, Ă©l muriĂł. Dile a tu alma que ese dolor que sientes no significa que Dios no te ama.
En segundo lugar: en medio de tus sufrimientos, Dios está haciendo más cosas buenas de las que puedes ver. JesĂşs dejĂł que Lázaro muriera para fortalecer la fe de Sus discĂpulos y la de MarĂa y Marta; para que ellos vieran que Él no tan solo podĂa curar enfermos, sino tambiĂ©n resucitar muertos. JesĂşs dejĂł que Lázaro muriera para salvar a muchos judĂos, quienes despuĂ©s de ver lo que JesĂşs hizo, creyeron en Él (v. 45). JesĂşs dejĂł que Lázaro muriera para que Lázaro experimentara en carne propia el poder de Dios que da vida a los muertos. Y de todas esas maneras Dios fue glorificado. AsĂ que, aunque no lo puedas ver, sabe que Dios sigue trabajando en tus sufrimientos para Su gloria y tu bien.