Ā”Ayuda! No puedo olvidar mi pecado.

ĀæQuĆ© haces cuando no puedes olvidar tu pecado? ĀæQuĆ© haces cuando el recuerdo de un pecado —o quizĆ” de varios— no se va? El prominente rey y elocuente poeta David puede enseƱarnos quĆ© hacer en una situación asĆ­.

El Salmo 51 fue escrito por David despuĆ©s de haber cometido adulterio con BetsabĆ© y de haber ordenado el asesinato de UrĆ­as. En este salmo, David confiesa: ā€œmi pecado estĆ” siempre delante de mĆ­ā€ (v. 3b).

David no dice que su pecado esté a su lado, ni detrÔs de él. Dice que estÔ delante de él. EstÔ siempre delante de él. El pecado lo persigue a dondequiera que va; se interpone entre él y todo lo que hace. Es como una mancha sucia en unos anteojos: molesta, estorba y te impide ver con claridad hasta que es limpiada. Así actúa el pecado.

Matthew Henry lo ilustró de esta manera: ā€œNunca caminó sobre el tejado de su casa sin una reflexión penitente sobre su desdichada caminata hasta allĆ­, cuando desde ese lugar vio a BetsabĆ©; nunca se acostaba a dormir sin un pensamiento triste acerca del lecho de su impureza; nunca se sentaba a comer, nunca enviaba a su siervo a hacer un recado ni tomaba la pluma en la mano, sin que todo ello le recordara el momento en que emborrachó a UrĆ­as, el mensaje traicionero que envió por medio de Ć©l y la orden fatal que escribió y firmó para su ejecuciónā€.

David no puede simplemente ignorar su pecado. Tampoco puede olvidarlo con facilidad. ĀæNo es esta, acaso, la experiencia de todo cristiano verdadero? Otros pueden ignorar su pecado, pero el cristiano genuino no puede hacerlo –o al menos no por mucho tiempo.

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ĀæSabes lo que [realmente] significa confesar los pecados?

Según el apóstol Juan en su primera carta, ser un creyente genuino es sinónimo de tener vida eterna, es sinónimo de andar en la luz. En el capítulo 1, Juan explica que uno de los distintivos de quien anda en la luz es que confiesa sus pecados a Dios. Y esta confesión es el medio (no negociable) por el cual recibimos el perdón que Dios nos ofrece en Cristo Jesús. Así lo expresa el apóstol:

ā€œSi confesamos nuestros pecados, Ɖl es fiel y justo para perdonarnos los pecados y para limpiarnos de toda maldadā€ (v. 9).

La confesión debe dirigirse a Dios, porque es a Ɖl a quien hemos ofendido. Y sólo Ɖl tiene la autoridad y el poder para perdonar nuestros pecados.

Lo que debemos confesar son nuestros pecados. Aunque el tĆ©rmino ā€œpecadoā€ literalmente significa ā€œerrar al blancoā€, esto no se refiere meramente a errores involuntarios. MĆ”s bien, seƱala cómo nuestras acciones y actitudes quedan cortas frente a los estĆ”ndares santos de Dios; no cumplen con Sus demandas.

Entonces, surge una pregunta clave: ĀæquĆ© significa realmente ā€œconfesarā€?

La palabra que se traduce aquĆ­ como Ā«confesarĀ» conlleva la idea de estar de acuerdo con alguien, alinearse con su perspectiva, respaldar lo que dice. Es decir, implica llegar a la misma conclusión que otra persona. Por lo tanto, confesar nuestros pecados a Dios significa decir lo mismo que Ɖl dice acerca de nuestro pecado: reconocer su gravedad, admitir que debe ser odiado con todo el corazón y combatido con todas nuestras fuerzas. TambiĆ©n implica aceptar que Dios serĆ­a justo si decidiera castigarnos o disciplinarnos por nuestra desobediencia.

Un ejemplo de esta actitud lo encontramos en David. En el Salmo 51:3-5, Ʃl no niega su pecado ni lo minimiza, sino que lo reconoce abiertamente delante de Dios. Estas son sus palabras:

«Porque yo reconozco mis transgresiones, y mi pecado estÔ siempre delante de mí. Contra Ti, contra Ti solo he pecado, y he hecho lo malo delante de Tus ojos, de manera que eres justo cuando hablas, y sin reproche cuando juzgas. Yo nací en iniquidad, y en pecado me concibió mi madre».

Cuando confesamos nuestros pecados de esta manera —alineĆ”ndonos con lo que Dios dice sobre ellos— no los disfrazaremos con nombres mĆ”s suaves ni les pondremos etiquetas aceptables:

  • No llamaremos ā€œpuntos a mejorarā€ a lo que Dios llama maldad.
  • No diremos ā€œmentira blancaā€ para suavizar lo que sigue siendo mentira.
  • No justificaremos el chisme con frases piadosas como ā€œcompartir algo para que oremos por esoā€.
  • No disfrazaremos la avaricia como ā€œcapacidad de ahorroā€;
  • ni la ansiedad como ā€œprevisión futuraā€.
  • No llamaremos ā€œinconformismoā€ a la falta de contentamiento;
  • ni ā€œreconocimiento de virtudesā€ al orgullo.
  • No consideraremos a una persona iracunda como alguien con ā€œalto sentido de justiciaā€.
  • No diremos que simplemente ā€œdecimos la verdadā€ cuando en realidad usamos palabras Ć”speras;
  • ni afirmaremos que ā€œsomos prudentes al hablarā€ cuando en realidad lo que tenemos es temor a los hombres.

Cuando confesamos verdaderamente, no sólo dejamos de negar nuestro pecado:

  • tampoco culpamos a otros (ā€œesa persona me provocĆ³ā€),
  • no lo minimizamos (ā€œĀæquĆ© tiene eso de malo?ā€, ā€œĀ”nadie es perfecto!ā€, ā€œĀ”todo el mundo lo hace!ā€),
  • ni lo justificamos (ā€œsĆ­, hice eso, pero lo hice porqueā€¦ā€).

Y tú, ¿ya confesaste tu pecado ante Dios? Si aún no lo has hecho, este es un buen momento para hacerlo y recibir el perdón que Dios te ofrece en Jesús.

Reflexiones sobre el escĆ”ndalo de Michael Tait.

Michael DeWayne Tait es un reconocido artista de mĆŗsica cristiana contemporĆ”nea. A finales de los aƱos 80, formó junto a compaƱeros universitarios el grupo DC Talk, con el cual lanzó cinco Ć”lbumes aclamados por la crĆ­tica y el pĆŗblico. En marzo de 2009, asumió el rol de vocalista principal de Newsboys, banda que participó en la pelĆ­cula God’s Not Dead [Dios no estĆ” muerto], donde interpretan el tema principal del mismo nombre.

En enero de 2025, Tait anunció su salida de la banda. Poco después, el 10 de junio del mismo año, confesó públicamente que eran en gran parte ciertas las acusaciones en su contra, relacionadas con «el abuso de drogas, alcohol y actividad sexual».

EL PECADO ES ALGO MUY SERIO

ā€œNo pongo excusas por [mis acciones]. Simplemente lo llamarĆ© como Dios lo llama: pecadoā€, declaró Michael Tait. Luego aƱadió: ā€œabusĆ© de la cocaĆ­na, consumĆ­ demasiado alcohol… toquĆ© a hombres de una manera sensual… he mentido y engaƱado… vivĆ­a dos vidas muy diferentesā€.

Hoy en dĆ­a, muchos —incluso dentro de las cuatro paredes de ā€œla iglesiaā€ā€” minimizan el pecado, viĆ©ndolo como un mero error, una enfermedad leve o un simple mal. Pero el pecado es peor que un error, es mĆ”s grave que una enfermedad y es el mayor de los males.

Es interesante que en Romanos 7:13 el apóstol Pablo describe al pecado como ā€œen extremo pecaminosoā€. ā€œĀæPor quĆ© no dijo Ā«extremadamente negroĀ», Ā«extremadamente horribleĀ» o Ā«extremadamente mortalĀ»? Pues, porque no hay nada en el mundo tan malo como el pecado. Cuando quiso usar la peor palabra que se le ocurrió para referirse al pecado, lo llamó por su propio nombre y lo reiteró: Ā«pecadoĀ», Ā«extremadamente pecaminosoĀ»ā€ (Spurgeon).

La Biblia tambiĆ©n nos advierte que el pecado es engaƱoso. Hebreos 3:13 dice: ā€œno sea que alguno de ustedes sea endurecido por el engaƱo del pecadoā€. El pecado engaƱa de muchas formas: una de ellas es susurrando que podemos pecar sin consecuencias. Pero eso es falso. Tait reconoció que su conducta no solo fue imprudente, sino ā€œdestructivaā€. Admitió haber ā€œlastimado a tanta gente de tantas manerasā€ y dijo que vivirĆ” ā€œcon esa vergonzosa realidad el resto de [su] vidaā€. TambiĆ©n expresó con pesar de que ā€œalguien pierda o elija no buscar la fe y la confianza en JesĆŗsā€ debido a que Ć©l ha sido un horrible representante.

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ĀæQuĆ© es bendecir al SeƱor y cómo puedo hacerlo?

ā€œBendice, alma mĆ­a, al SeƱor, y bendiga todo mi ser Su santo nombre. Bendice, alma mĆ­a, al SeƱor, y no olvides ninguno de Sus beneficiosā€ (Salmos 103:1, 2).

Lo primero con lo que nos topamos al leer el Salmo 103 es con un ā€œBendiceā€. El salmista repite lo mismo en el versĆ­culo dos y vuelve a repetirlo en los Ćŗltimos tres versĆ­culos del capĆ­tulo (en plural). Y aunque los cristianos decimos mucho ā€œĀ”bendiciones!ā€ y ā€œĀ”Dios te bendiga!ā€, Āæsabes lo que significa?

Bendecir es literalmente decir cosas buenas. Cuando nosotros bendecimos a otros hombres le deseamos que cosas buenas vengan sobre sus vidas. Pero bendecir, en el contexto del Salmo 103, es una expresión de adoración. ĀæAdoración a quiĆ©n? El salmista dice: ā€œal SeƱorā€.

Cuando nosotros bendecimos al SeƱor no estamos deseando que cosas buenas vengan sobre Dios. Cuando bendecimos al SeƱor no estamos aƱadiendo algo bueno a Dios como si Ɖl no lo tuviera y necesitara de nosotros para tenerlo. Cuando bendecimos al SeƱor estamos describiendo a Dios. Dicho de otra manera, no hacemos nada mĆ”s que reconocer lo bueno, lo hermoso, lo glorioso, lo majestuoso, lo perfecto que Ɖl ya es.

El SeƱor es eterno, sin principio ni final. El SeƱor fue quien dio origen y quien sustenta a los cielos y la tierra. El SeƱor es auto-existente y auto-suficiente, por lo tanto, Ɖl es el Ćŗnico que no necesita de nada ni de nadie fuera de sĆ­ mismo. El SeƱor es el Ćŗnico Dios verdadero, nadie es como Ɖl. El SeƱor es Santo, Santo, Santo. El SeƱor es el Rey de reyes y SeƱor de seƱores; a Ɖl todos tienen que dar cuenta, y no hay nadie por encima de Ɖl.

Aun asĆ­, el SeƱor liberó a la nación de Israel de la esclavitud en Egipto y nos salvó, en Jesucristo, de nuestros pecados. El SeƱor ha adquirido un pueblo para sĆ­ y Ɖl se ha comprometido a ser su Dios. Ā”A ese Dios es que hay que bendecir!

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