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Más riquezas y majestad que el rey Asuero.
Los acontecimientos que se relatan en el libro de Ester sucedieron en el perĂodo de tiempo que vino despuĂ©s del exilio babilĂłnico. Algunos judĂos habĂan retornado a JerusalĂ©n para reconstruir el templo; pero otros judĂos (como Ester y Mardoqueo) todavĂa estaban en el exilio, aunque ahora bajo la dominaciĂłn persa.
EL REY ASUERO
El que ocupaba el trono en ese entonces era el rey Asuero, mejor conocido por su nombre griego Jerjes. La grandeza de este rey era evidente no tan solo en el hecho de que Ă©l “reinĂł desde la India hasta EtiopĂa sobre 127 provincias” (Ester 1:1), sino tambiĂ©n en lo que hizo despuĂ©s: el rey Asuero organizĂł un banquete para todos sus funcionarios con el propĂłsito de que ellos vieran “las riquezas de la gloria de su reino y el magnĂfico esplendor de su majestad” (v. 4). Y se nos dice que eso Ă©l lo hizo “durante muchos dĂas”. 180 dĂas para ser más especĂficos.
Eso puede interpretarse como que se organizaron muchos banquetes durante 6 meses. El versĂculo 4 tambiĂ©n puede interpretarse como que despuĂ©s del banquete que el rey organizĂł, Ă©l mostro sus riquezas y su majestad durante todos esos meses. Independientemente de cual sea la interpretaciĂłn, una cosa es segura: este rey tenĂa muchas riquezas y majestad.
Asuero estaba muy por encima de un “niño rico” que invita a sus amigos a una fiesta que a duras penas dura varias horas (hasta que se acaba la comida y la bebida). El rey pudo mostrar sus riquezas y majestad por meses sin problema. Pero eso no es todo, despuĂ©s de 6 meses este rey todavĂa tenĂa lo que se necesitaba para organizar “un banquete de siete dĂas para todo el pueblo” (v. 5).
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En el Salmo 23, uno de los capĂtulos más conocidos de toda la Biblia, David comienza diciendo que su pastor (el Señor) lo hace descansar en lugares de verdes pastos y lo conduce junto a aguas de reposo. Pero, al mismo tiempo, David reconoce que en esta tierra no todo será descanso y reposo.
En la primera parte del versĂculo 4, el salmista dice: “Aunque pase por el valle de sombra de muerte”. “Los valles son… lugares de peligro. Los animales salvajes acechan. Tormentas repentinas pueden barrer todo en Ă©l. Puede haber inundaciones. Debido a que el sol no brilla muy bien en el valle, hay realmente sombras que en cualquier momento pueden convertirse en sobras de muerte” (James Montgomery Boice). Sin embargo, nĂłtese que el salmista dice que Ă©l está de paso por este valle –él no permanecerá allĂ–. El valle de densa oscuridad no es su destino final.
En la Ăşltima parte del versĂculo 6, el salmista dice lo siguiente: “en la casa del Señor moraré por largos dĂas”. La casa del Señor es el lugar en donde la presencia especial de Dios está. ÂżY quĂ© se puede esperar en dĂłnde la presencia especial de Dios está? Una comuniĂłn Ăntima con Dios, el despliegue de Su hermosura (Sal. 27:4), y satisfacciĂłn como ninguna cosa creada puede dar (Sal. 65:4). A diferencia del valle de sombra de muerte –del cual el salmista dice que está de paso–, nĂłtese que el salmista dice que morará en la casa del Señor. La casa del Señor es en donde Ă©l permanecerá toda su vida.
¿Qué significa todo eso para el cristiano? Si Dios es tu pastor, entonces tú pasas por aflicciones, pero morarás en la gloriosa presencia de Dios. Tu destino final no son las aflicciones, sino la gloriosa presencia de Dios. En comparación con una eternidad contemplando la hermosura de Dios y siendo satisfecho con Su bondad, las aflicciones de tu vida son momentáneas y ligeras.
Eternidad: amargura o deleite multiplicado.
ÂżAlguna vez te has detenido a pensar como la duraciĂłn de algo es capaz de incrementar o disminuir nuestra alegrĂa, de dar o quitar la esperanza? ÂżQuĂ© pasa cuando estás disfrutando de algo que todavĂa le falta mucho por acabar? Tu alegrĂa crece. Pero cuando están disfrutando de algo que está a punto de acabar tu alegrĂa disminuye. ÂżQuĂ© pasa cuando estás en una situaciĂłn difĂcil pero que sabes que pronto acabará? Tienes esperanza. ÂżQuĂ© pasa cuando estás en una situaciĂłn desagradable y no puedes ver su fin? Pierdes toda esperanza.
En Mateo 25:46 Jesucristo dijo las siguientes palabras: “Y Ă©stos irán al castigo eterno, pero los justos a la vida eterna”. JesĂşs está hablando acerca del dĂa en el cual Él vendrá al mundo por segunda vez y del destino de los justos y los injustos.
Ahora, ¿quiénes son los justos y los injustos aqu� Los justos son aquellos que desde la eternidad, antes de que realizaran obra alguna, fueron bendecidos por Dios Padre para que heredaran el reino de los cielos. Ellos se arrepintieron sinceramente de todos sus pecados y confiaron en Jesucristo como único y suficiente Salvador y Señor, y fueron declarados (vistos y tratados como) justos por Dios. Y ellos tuvieron como fruto una vida progresivamente santa. Los injustos son lo contrario a todo lo dicho anteriormente.
¿Cuál es el destino de los injustos? El castigo eterno: vergüenza y confusión (Dn. 12:2), tormento (Lc. 16:23, 24), perdición (2 Ts. 1:9). ¿Cuál es el destino de los justos? La vida eterna: perfecta comunión con Dios (Jn. 17:3), gozo pleno, deleites (Sal. 16:11).
NĂłtese que el mismo adjetivo describe tanto al castigo que sufrirán los injustos como a la vida que disfrutarán los justos. En otras palabras, el castigo eterno es un castigo sin fin tanto como la vida eterna es una vida (en todo el sentido de la palabra) sin fin. Debido a que el castigo de los injustos no acabará, ellos no tendrán esperanza, sino que perderán toda esperanza. Y debido a que el disfrute de los justos no acabará, su alegrĂa no disminuirá un ápice, sino que crecerá más y más.