Es posible que exista el ser más grande: más que creer en la mera posibilidad de que Dios exista, los cristianos estamos convencidos de que Dios existe. Ahora, incluso aquellos que no creen en Dios deben admitir que la existencia del ser más grande es posible –no es descabellada–. Aquellos que no creen en Dios deben admitir que el decir que Dios existe no es como decir que un cuadrado es triangular –tal afirmación es ilógica, imposible y absurda–; más bien es como decir [para los no-creyentes] que Bill Gates es presidente de los Estados Unidos –tal afirmación no es cierta, pero la posibilidad es real–.
La existencia debe atribuĂrsele al ser más grande: al decir “el ser más grande” quiero decir (1) que no hay nadie por encima de Él y (2) que no tiene falta de nada para que sea “el ser más grande”. Por ejemplo, la omnisciencia (saber absolutamente todo), la omnipresencia (estar en todo lugar) y la omnipotencia (poder hacer todo lo que quiera) son atributos que el ser más grande deberĂa poseer; pero eso no es todo, la existencia es otro atributo que el ser más grande deberĂa poseer, pues sin Ă©ste entonces no serĂa el ser más grande.
Por lo tanto, el ser más grande debe existir… y ese es Dios: el ser más grande debe existir sin la posibilidad de no poder existir. En otras palabras, la existencia del ser más grande es necesaria.
El Dios de la Biblia es omnisciente y omnipresente: “TĂş conoces mi sentarme y mi levantarme; desde lejos comprendes mis pensamientos… ÂżAdĂłnde me irĂ© de tu EspĂritu, o adĂłnde huirĂ© de tu presencia?” (Salmos 139:2, 7). Él tambiĂ©n es omnipotente: “Porque ninguna cosa será imposible para Dios” (Lucas 1:37). Pero tambiĂ©n Él es eternamente: “Y dijo Dios a MoisĂ©s: YO SOY EL QUE SOY. Y añadiĂł: AsĂ dirás a los hijos de Israel: “YO SOY me ha enviado a vosotros.”” (Éxodo 3:14).


