El evangelio es la buena noticia de salvaciĂłn para el pecador que tiene fe y se arrepiente, salvaciĂłn gracias a que Jesucristo muriĂł por nuestros pecados, fue sepultado y resucitĂł al tercer dĂa.
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De ningún modo lo echaré fuera –¡bendita seguridad!
Muchos maestros o lĂderes de las religiones en este mundo han mostrado a sus seguidores un camino a seguir, pero no le han garantizado salvaciĂłn. No es asĂ con Jesucristo, el Hijo de Dios. El Señor Jesucristo no vino a mostrar un camino, sino que Él mismo es el camino –y Su resurrecciĂłn lo confirmó– y todos los que van a Él tendrán, sin duda alguna, salvaciĂłn. Uno de los pasajes bĂblicos en los cuales encontramos esta verdad es Juan 6:37b que dice:
“al que viene a mĂ, de ningĂşn modo lo echarĂ© fuera”.
Las palabras de Jesucristo no son: “a los justos que vienen a mĂ”; ni: “a los que tienen algo bueno que ofrecer”. Por lo tanto, estas palabras son para todos, para todos los pecadores –sĂ, incluso los más terribles pecadores–. Las palabras de Jesucristo tampoco son: “sĂłlo al que viene a mĂ por primera vez”. SĂ, las palabras de Jesucristo están dirigidas a aquellos que van por primera vez (no-cristianos todavĂa), pero no Ăşnicamente a ellos; estas palabras tambiĂ©n son para aquellos que han ido a Él anteriormente (ya cristianos). Las palabras de Jesucristo son: “al que viene a mĂ” –punto–. AllĂ no hay ninguna condiciĂłn aparte de dar la espalda al pecado (arrepentimiento) e ir confiadamente (fe) a Jesucristo. Por lo tanto, no importa si eres un gran pecador y no importa si vas por primera vez o por milĂ©sima vez. Mientras vayas a Él, está promesa segura es para ti: “de ningĂşn modo lo echarĂ© fuera”.
Aquellos que se oponĂan a Jesucristo lo llamaron “amigo de pecadores” (Mt. 11:19) y decĂan que Él «recibe a los pecadores y come con ellos» (Lc. 15:2). Y Jesucristo mismo afirmĂł: “No he venido a llamar a justos, sino a pecadores al arrepentimiento” (Lc. 5:32).
J. C. Ryle dijo: “Quizá nuestra vida anterior haya sido muy mala. Quizá nuestra fe actual sea muy dĂ©bil. Quizá nuestro arrepentimiento y nuestras oraciones sean muy pobres. Quizá nuestro conocimiento de la religiĂłn sea muy escaso. ÂżPero venimos a Cristo? Esa es la cuestiĂłn. De ser asĂ, esta promesa nos pertenece. Cristo no nos echará fuera. Podemos recordarle valientemente su propia palabra”.
1ra parte; 2da parte
La resurrección de Jesús: qué tiene que ver conmigo.
La resurrección de Jesucristo no es algo que si cierta, bien; si no, bien también. ¡No! Si Jesucristo ha resucitado –¡y sà ha resucitado!–, entonces eso tiene importantes implicaciones para todos nosotros.
PARA LOS CRISTIANOS
El apĂłstol Pablo (inspirado por Dios) dijo en 1 Corintios 15:13-19 que si Jesucristo no ha resucitado, nuestra predicaciĂłn [de Él] y nuestra fe [en Él] es en vano (v. 14), todos aquellos que testifican que Dios resucitĂł a Jesucristo son testigos falsos (v. 15), todavĂa estamos en nuestros pecado (v. 17), todos los que han muerto en Él serán aniquilados (v. 18) y todos los que esperan en Él son los más dignos de lástima (v. 19). Por eso B. W. Johnson dijo: “Sin la resurrecciĂłn, el sepulcro de Cristo serĂa la tumba de todas nuestras esperanzas”.
Pero Jesucristo ha resucitado de entre los muertos (1 Co. 15:20). La Palabra de Dios asà lo declara y la historia lo confirma. Por lo tanto, nuestra predicación [de Él] y nuestra fe [en Él] no es en vano, todos aquellos que testifican que Dios resucitó a Jesucristo son testigos verdaderos, hemos sido salvados de nuestros pecado, todos los que han muerto en Él resucitarán y todos los que esperan en Él tienen razón para gozarse mucho. En la resurrección Dios declaró que aceptó la obra de Jesucristo a nuestro favor: “el cual fue entregado por causa de nuestras transgresiones y resucitado para nuestra justificación” (Ro. 4:25; véase también Hch. 5:30, 31). ¡Aleluya!
PARA LOS NO-CRISTIANOS
Ya hemos visto quĂ© tiene que ver para los cristianos la resurrecciĂłn de Jesucristo, pero Âżtiene algo que ver o tiene alguna importante implicaciĂłn para los no-cristianos? SĂ, porque en la resurrecciĂłn se declarĂł que Jesucristo es todo lo que Él ha profesado ser: “y que fue declarado Hijo de Dios con poder, conforme al EspĂritu de santidad, por la resurrecciĂłn de entre los muertos: nuestro Señor Jesucristo” (Ro. 1:4). En la resurrecciĂłn Dios estaba declarando que Jesucristo, tal como Él habĂa profesado, es: el MesĂas prometido (Jn. 4:26); quien da vida eterna a todos los que creen en Él (Jn. 6:35, 51); el Ăşnico en quien hay salvaciĂłn (Jn. 10:9; 14:6); la verdad (Jn. 14:6). Negarse a ir a Él es tanto un gran pecado como una gran necedad ya que rechazas a quien Dios ha elegido para dar salvaciĂłn, vida eterna.
No mueras en y por tu pecado, no sufras la condenaciĂłn eterna en el infierno, ve hoy, con arrepentimiento sincero y fe bĂblica, al resucitado Señor Jesucristo y serás salvado. ¡AmĂ©n!
El hombre miente y se arrepiente, Dios no [SermĂłn]
Dios no es como los hombres que mienten y se arrepienten. Y para no responder en incredulidad al Dios que nos ha dado preciosas y grandĂsimas promesas, debemos mirar con ojos de fe no sĂłlo a las promesas en sĂ mismas, sino tambiĂ©n al carácter de Aquel que prometiĂł: Dios es fiel e inmutable.