LevĂ­tico: un Dios santo y bueno.

Leyes sobre cómo han de hacerse las cosas, sangre derramada, ofrendas y sacrificios de animales; todo esto puede encontrarse en el tercer libro de Moisés, Levítico. Pero, ¿cuál es el mensaje de Levítico?

DIOS ES SANTO

El mensaje del libro de Levítico es que Dios es santo. Dios es diferente a Su creación –Él no es común–, Él es limpio y puro –no hay pecado en Él–. Dios dice repetidamente en este libro: “Yo soy santo” (Levítico 11:44, 45; 19:2; 21:8). Y la santidad de Dios es la razón por la cual deben ser santos todos aquellos que están delante de Su presencia, todos aquellos que son parte de Su pueblo, todos aquellos que tienen una relación con Él: “Me seréis, pues, santos, porque yo, el SEÑOR, soy santo, y os he apartado de los pueblos para que seáis míos” (20:26). Sin embargo, tenemos un problema: ¡somos pecadores! ¿Qué hace Dios entonces?

DIOS ES BUENO

El mensaje del libro de Levítico es que Dios también es bueno. Si el Dios santo llama a pecadores para decirles algo, ellos deberían estar temblando, esperando su destrucción inmediata. Pero Dios en Su bondad, aunque Él no necesita de nosotros, estableció el sistema de sacrificios como un medio para la purificación, el perdón, de los pecadores: “Porque la vida de la carne está en la sangre, y yo os la he dado sobre el altar para hacer expiación por vuestras almas; porque es la sangre, por razón de la vida, la que hace expiación” (Levítico 17:11). Esos sacrificios no fueron idea del hombre, sino de Dios.

Hoy, Dios sigue siendo santo y continúa llamando a los Suyos a la santidad: “SED SANTOS, PORQUE YO SOY SANTO” (1 Pe. 1:16). Hoy, la sangre de Jesucristo –a quien apuntaban todos los pasados sacrificios (Hebreos 9)– sigue siendo eficaz para el perdón de nuestros pecados: “¿cuánto más la sangre de Cristo, el cual por el Espíritu eterno se ofreció a sí mismo sin mancha a Dios, purificará vuestra conciencia de obras muertas para servir al Dios vivo?” (Hebreos 9:14).

5 verdades sobre la santificaciĂłn.

2 Corintios 3:18 es un pasaje bíblico que trata acerca de la santificación, aunque en éste no se menciona la palabra “santificación”: “Pero nosotros todos, con rostro descubierto, contemplando como en un espejo la gloria del Señor, vamos siendo transformados por el Espíritu, de gloria en gloria, en la misma imagen del Señor” (BTX). Veamos cinco verdades que encontramos en este versículo sobre la santificación progresiva:

1. TODO CRISTIANO EXPERIMENTA SANTIFICACIÓN

“Pero nosotros todos”.

La santificación no es algo que sólo algunos cristianos (p. ej. Misioneros, pastores, diáconos, líderes de adoración) conocen. La santificación es una gracia que todo cristiano verdadero experimenta. Esto no quiere decir que todos corren a la misma velocidad ni que todos están en el mismo lugar con respecto a la santidad, pero sí quiere decir que en la vida de un cristiano verdadero siempre veremos santidad. Dicho de otra manera, cuando vemos santidad en la vida de una persona podemos estar seguros de que esa persona es cristiana.

2. SOMOS SANTIFICADOS AL CONTEMPLAR SU GLORIA

“Contemplando como en un espejo la gloria del Señor”.

El medio por el cual somos santificados es la contemplaciĂłn de la gloria del Señor Jesucristo. ÂżDĂłnde encontramos la gloria de Jesucristo? En la Biblia, en el evangelio (2 Co. 4:4). Es debido a eso que la lectura y la meditaciĂłn en la Palabra (en donde se revela el carácter y la obra de nuestro Señor) es muy importante para todos aquellos que toman en serio la santidad. Continuar leyendo 5 verdades sobre la santificaciĂłn.